Así fue la primera jornada de MTV Challenge y así se vivió desde dentro

Reserva un día completo para adquirir una entrada.

Sevilla no se ha visto en una igual en años. Con el objetivo de conseguir una preciada invitación a la gala de los premios MTV EMA 2019 celebrados en FIBES -o, como detallamos más adelante, un pase para la alfombra roja-, cientos de fans se han aunado en el pabellón norte del recinto haciendo colas de hasta ocho horas. Otros incluso han tomado la decisión de pasar la noche en la calle, rompiendo todo récord habido y por haber en la organización de estos premios europeos. Pelucas, disfraces, bailes y monólogos. Así ha sido la primera jornada de MTV Challenge, y así se ha vivido desde dentro.

«Con Altura» ha sido sin lugar a dudas uno de los grandes temas de este año y así lo han demostrado los fans de MTV, quienes repetían la coreografía de la catalana cada cinco minutos. La cola, protagonizada principalmente por fans que no superaban la mayoría de edad, estaba repleta de imitadores de Rosalía, Lola Índigo, Katy Perry, Britney Spears o Lady Gaga. También tenían enorme presencia todos los pijamas de una sola pieza a la venta en Primark, ya sea Goofy o una cebra. Pero todos ellos estaban dispuestos a pasárselo bien y conseguir un pase para ver a su artista favorito (y a Akon) la noche del 3 de noviembre en la capital andaluza. El ambiente que se respiraba era sano, los candidatos parecían estar disfrutando de esta primera jornada de MTV Challenge y Rocío Librero y Susana Molina estaban ejerciendo un papel como jurado bastante correcto. Teniendo en cuenta el carácter naif de este tipo de selección, se agradecía la actitud extremadamente positiva por parte de ambas chicas.

Y es que, aunque esté algo en desacuerdo con la inclusión de influencers en terrenos que no les corresponden (como ya dije en su día, hay veces en las que uno se tiene que quedar anunciando cremas de Olay, que es muy digno), ambas chicas han ejercido su papel tal y como debían hacerlo. En el otro lado de la moneda encontramos a Jonan Wiergo y Alberto Lucena, mucho más extravagantes de lo que pedía este evento. Si bien el primero encuentra un equilibrio exacto entre esta trospidez y la infantilidad que puede llevar consigo este MTV Challenge,  el segundo cruza la línea de manera desorbitada. Si un grupo de chicas no ha tenido la oportunidad de ensayar una coreografía debido a que han antepuesto un examen, se aplaude su valentía por hacer una cola de ocho horas y haber estudiado para la prueba, aunque sea la mano que te da de comer. No olvidemos que no dejan de ser adolescentes de 16 años que no saben aún qué les deparará el futuro y principal target para todo el mundo influencer. Y aquí no hay concierto, festival o presencia en alfombra roja que valga. Lo primero es lo primero.

Aún así, es cierto que Lucena era el único verdaderamente involucrado en sacar al público a bailar, cantar con ellos -aunque identificase «Taki Taki» como una canción de Lola Índigo- y aportar alegría y dinamismo a este largo casting. Algo así como Angel Llácer, que por muy insoportable que pueda resultar, supone un pilar indispensable para eventos de este tipo. Una prostituta de atención de toda la vida.

A todos los que vayan a presentarse hoy a partir de las 11:00, les explicamos cuál ha sido el procedimiento. En primer lugar, hay una cola fuera del recinto hasta la habilitación del centro. Tras un breve chequeo de mochilas, comienza la fila interior, muy similar la de un aeropuerto debido a su forma de múltiple ‘S’. Pasada la primera lona separadora, una persona acreditada en el evento te solicitará tus datos, te hará firmar un breve contrato sobre tus derechos de imagen y te entregará un hoja que deberás guardar pasado el casting. Seguidamente, llegarás a la zona de preparatoria del casting, cuyo aforo es de 20 personas, aunque este no se cumpla. Ahí te dirán que tienes que disfrutar y ya podrás ver las performances de otros fans. Cuando llegue tu turno, podrás hacer entrega de tu teléfono móvil al DJ para que pinche una canción o una base instrumental previamente preparada. Entregarás tu contrato a los jueces y realizarás tu performance, logrando en el 100% de las veces alguno de estos dos premios (o los dos):

  1. Entradas para la gala de los premios MTV EMA en pista.
  2. Alfombra roja.

Los jueces te harán entrega de tu contrato firmado y pasarás a una nueva sala -separada por una lona- donde te harán entrega de tu invitación.

Como habréis podido leer, el procedimiento es muy sencillo. Basta con tener un día completamente libre para poder conseguir la entrada.

Y así es como ha sido esta primera jornada de MTV Challenge para los fans. Mucha suerte  y paciencia a todos los fan que se presenten hoy.

Tenéis todos los vídeos en la cuenta de Instagram de The Rubiew.

Así puedes conseguir tu entrada para la gala de los MTV EMA 2019

La gala tendrá lugar el 3 de noviembre en FIBES, Sevilla.

Tras la nueva confirmación de Niall Horan como una de las actuaciones principales durante la gala de los premios MTV EMA 2019, celebrados en FIBES en Sevilla el próximo 3 de noviembre, MTV acaba de desvelar el modo en el cual los mayores fans de la cadena musical podrán conseguir sus invitaciones para asistir aa uno de los eventos musicales más importantes a nivel internacional. Así funciona MTV Challenge.

Los próximos 26 y 27 de octubre, aquellas personas que deseen asistir a los premios MTV EMA presentados por Becky G deberán asistir al Pabellón 1 de FIBES– Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla y demostrar que son merecedores de esta entrada a través de una coreografía, la interpretación de una canción, un disfraz de tu artista favorito e incluso pintar un cuadro. Todo talento artístico es válido para conseguir el paso a la gala. Aunque tranquilos, que esto no es un casting de Operación Triunfo: pasarlo bien -en solitario o con amigos- será suficiente para optar a las 1600 invitaciones que MTV ofrecerá a sus fans.

Los candidatos serán valorados por varios influencers tales que Jonan Wiergo, Alberto Lucena, Susana Molina y Rocio Librero, además de un grupo de expertos de la MTV. Nuevamente, tranquilos. Con un minuto será suficiente.

Sí es de suma importancia recalcar que solo aquellas personas mayores de 16 años podrán tener acceso a este reto que propone MTV Challenge. Si cumples los 16 antes del día de la propia gala, podrás conseguir una de las invitaciones en FIBES.

Esperamos estar por allí viendo vuestras performances. Y para estar al día con todas las novedades, seguimiento de conciertos y demás, recordad que estamos tanto en Twitter como en Instagram (@therubiew).

Además, tenéis toda la información en este artículo.

¡Buena suerte!

Sábado, 26 de octubre – De 11:00 a 19:00 en FIBES.

Domingo, 27 de octubre – De 11:00 a 18:00 en FIBES.

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Crítica: Lover – Taylor Swift | El álbum pop definitivo de la cantante

Taylor nos trae uno de los grandes momentazos pop de este 2019.

4 estrellas

portada-taylor-swift-loverTaylor Swift parece haber hecho buenas migas con Jack Antonoff, pues ha vuelto a confiar en él para la producción de su séptimo álbum, «Lover«, aunque los resultados de «reputation» no fuesen aquellos que esperaban tanto Taylor como su equipo. Pero lo más sorprendente es que, a pesar de que este «Lover» se haya alejado por completo de la penumbra y oscuridad que vestía «reputation», la producción de Antonoff sigue siendo igual de válida y efectiva. «Lover» es uno de los mejores álbumes pop que escucharemos este año, demostrando que Taylor ha aprendido los errores cometidos en sus dos últimas etapas.

En primer lugar, Swift ha encontrado un concepto sencillo que sirve de carretera para el desarrollo del álbum. Este «Lover» es un disco esperanzador, luminoso, ameno, entrañable y, sobre todo, precioso. La cantante va más allá y decide crear dos caminos paralelos para disfrutar de este disco. Aprovechando su status de superestrella -pues «1989» la convertía en una artista pop inalcanzable para casi toda la industria musical-, Taylor Swift juega con la ambigüedad hablando de sus relaciones amorosas (como hacen el 100% de los artistas salvo, ermm, ¿Ska-P, quizás?) y también del papel que ha tomado en la sociedad en el último lustro. Tanto es así que «Lover» comienza casi despidiéndose de «reputation» mediante «I Forgot That You Existed» («But then something magical happened / I forgot that you existed«). Taylor Swift está narrando su vida a través de sus canciones pero, para aquellos que estén poco informados de las polémicas que envuelven a la artista día sí día también, podrán pensar que habla de una relación pasada que ha conseguido superar. Ahí es donde encontramos la magia de este album.

«Lover» es un disco claramente pop. Un pop bastante dulce y dinámico, que no se pierde entre psicodélicas producciones y recupera los coros que tan bien sientan a las composiciones de Swift. No hay rastro alguno de «Look What You Made Me Do», «…Ready Fot It» o «End Game». Tampoco de temas tan chiclosos como «Shake It Off», del cual jamás hemos llegado a entender su éxito. «Lover» rescata el sonido de otros singles menos exitosos como «Delicate» o «Style», al igual que recupera melodías tan brillantes como las de «Getaway Car» o «This Is Why We Can’t Have Nice Things».

Así durante una hora -sesenta y dos minutos siendo exactos- que, a pesar de parecer excesiva, está más que justificada. A lo largo de este álbum encontramos a una Swift muy versátil, capaz de entonar el pop más puro («Cruel Summer» o «Paper Rings«, dos de nuestras favoritas del álbum), cantar un precioso vals que sirve de tercer single del álbum («Lover«) e incluso arriesgar con un himno feminista con bastante buen gusto en «The Man«, en la cual desafía a la industria musical por haber complicado su ascenso a la fama y cuestionar cada paso que da («I’m so sick of running as fast as I can / Wondering if I’d get there quicker if I was a man» o la catchy «Cause if I was a man, then I’d be the man«). También encontramos una serie de temas que poseen características más nocturnas tales que «Afterglow«, la cual habla sobre auto-sabotear una relación, o «False God«, que incluye un saxo completamente adictivo.

Nuevamente, Taylor ha conseguido demostrar que pocas artistas son tan buenas letristas como lo es ella. Es el caso de la fan-favorite «Soon You’ll Get Better«, dedicada a su madre tras la detección de un cáncer después de cuatro años. La cantante es capaz de crearte un escenario completo con tan solo dos frases para que la canción cale en el oyente desde su primer segundo («The buttons of my coat were tangled in my hair / In doctor’s office lighting, I didn’t tell you I was scared»). Y es que, a pesar de lo muy aniñada que puedan ser algunas de sus composiciones («Miss Americana & The Heartbreak Prince» vuelve a narrar una historia de desamor adolescente en instituto), sí encontramos una madurez notable en muchas de sus canciones, aunque sea mediante borracheras en el asiento trasero de un coche. Por suerte, ese horripilante «hey kids, spelling is fun» de «ME!» no ha conseguido superar el corte final del álbum.

Poco relleno parece haber en este álbum, pues incluso aquellas canciones que pasan sin pena ni gloria durante la primera escucha del álbum acaban adquiriendo un papel importante cuando nos mimetizamos con este «Lover». Es el caso de las divertidísima «London Boy» (que contiene a Idris Elba, compañero de reparto en «Cats») o el segundo single «You Need To Calm Down» que, a pesar de sus múltiples ganchos, nunca llegamos a entender como segundo single. También la canción sobre las inseguridades de Swift, «The Archer«, donde consigue adquirir el papel de Katniss Everdeen a través de una reverberación casi eclesiástica, o «Daylight«, uno de los temas más esperanzadores de este álbum. 

Taylor ha reunido todo lo que la ha hecho brillar durante su carrera y lo ha concentrado en este «Lover». ¿Sigue usando en exceso su papel de víctima? Totalmente. Pero siempre y cuando nos traiga temas como «Death By A Thousand Cuts«, del cual somos capaces de desprendernos a día de hoy, estamos dispuestos a pasar por el aro.

Y eso que nosotros éramos defensores de «reputation» por encima de «1989» -The Rubiew, siempre a contracorriente-, pues no veíamos sentido alguno a aquel pop que nos ofreció en 2014. Sin embargo, las serpientes quedaban algo grande para una artista que siempre ha sido muy comedida a la hora de dar declaraciones. Jugar a ser Azealia Banks es muy difícil cuando eres Taylor Swift. 

¿Cuáles serían las futuras tareas para Taylor? Fácil respuesta: dejar que su éxito surja de manera orgánica -recordemos que su primer y segundo single no han conseguido la primera posición de Billboard, pero no por ello hay que llevarse las manos a la cabeza-, desprenderse de ese victimismo que la caracteriza y, por qué no, probar cosas nuevas en cuanto producción, pues este «Lover» puede pecar de ser demasiado cómodo. En pocas palabras, Taylor, you need to calm down.

Aún así, bravo por este «Lover».

Nota: 8 / 10

Crítica: Érase Una Vez En Hollywood | Tan tarantinesca como las ocho anteriores

Leonardo DiCaprio, Brad Pitt y Margot Robbie brillan en esta oda al cine.

4 estrellas

once-upon-a-time-in-hollywood-posterQuentin Tarantino estrenó el pasado jueves su novena película, «Érase Una Vez En Hollywood«, una cinta que no destacó en exceso durante el festival de Cannes y de la que el director afirmó preparar un nuevo corte (aún) más extendido para su proyección en cines. Por suerte, parece que tanto la prensa especializada que se encontraba en la ciudad francesa como el público han disfrutado de los mismos 161 minutos de metraje que nos ha ofrecido esta diva del cine. Y no. No hablamos de Margot Robbie, sino del propio director.

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ROSALÍA lanza (otro) nuevo single, «Yo x Ti, Tú x Mí», junto a Ozuna

Un nuevo tema para el perreo más lento y sofisticado. ¿Bop inmediato? Claramente, no.

Captura de pantalla 2019-08-15 a las 17.36.31ROSALÍA se está convirtiendo en nuestra Nicki Minaj patria. Tranquilos que la razón no es que su apariencia haya derivado en un flotador hinchable de Primark como la rapera, sino que en los últimos meses hemos tenido una retahíla de singles que, a pesar de resultar muy interesantes, no nos ha permitido ni pestañear entre lanzamiento y lanzamiento. Todo comienza con «Con Altura» y sigue con «Aute Cuture», «Millonària», «Dio$ No$ Libre del Dinero» y ahora este «Yo X Ti, Tú X Mí«. Y es que, aliándose con un monstruo del streaming como Ozuna y habiendo demostrado un soberbio funcionamiento en listas por parte de estos singles, el éxito de este nuevo tema está garantizado.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, a pesar de que su letra sigue empeñada en mostrar el dinero como símbolo del éxito y se haga alarde de ello en cada una de las líneas de esta canción. Este «Yo x Ti, Tú x Mí» queda a medio gas teniendo en cuenta quiénes son sus intérpretes. No tenemos un bop instantáneo como ocurría con «Con Altura», ni tenemos un tema tan interesante como «Millonária». Tampoco conseguimos un efecto como el que alcanzaba «Brillo», aquella primera colaboración de la catalana con J Balvin.

Y es que su principal problema es que la voz de Rosalía, la cual llega a ser hipnótica en muchísimas ocasiones, queda ensombrecida por un Ozuna que se encuentra treméndamente cómodo en la canción, haciéndo el tema completamente suyo a pesar de que sus versos mucho más cortos que los de la cantante «Malamente».

Aún así, «Yo x Ti, Tú x Mí» es un tema disfrutable y que se escucha con mucha facilidad, que permite un «perreo lento» y con los suficientes ganchos como para que se reproduzca en bucle durante, al menos, un par de días. Si es un grower o no, tendremos que esperar para saberlo.

Su vídeo, dirigido por Cliqua, no es más que un par de sets en el que Rosalía baila, conduce un Ferrari y posa con las prendas más extravagantes que ha encontrado en su armario. Ozuna se basta con cantar frente a la cámara y mover los brazos sutilmente al ritmo de la música, vaya que alguien se piense que es homosexual.

Y desde aquí aprovechamos para dar las gracias a Apple Music, que ha vuelto a hacer de las suyas liberando la canción casi una hora antes de su lanzamiento. Un clásico ya en el propio servicio. El dedo mágico nunca falla.

 

Katy Perry vuelve a acertar con «Small Talk»

Podemos confirmar que la californiana ha vuelto a poner los pies en el suelo.

 

Katy-Perry-Small-TalkKaty Perry parece estar tomando muy buenas decisiones en esta nueva era. Si bien es cierto que los temas que nos ha ofrecido hasta ahora (la magnífica “Never Really Over” y esta “Small Talk”) están más cerca del pop adulto contemporáneo -una de las listas americanas más interesantes- que del propio Hot 100 del que ella ha sido reina durante toda esta década, este nuevo segundo single se ha convertido en una de las mejores canciones que hemos escuchado en este año. Porque Katy está más centrada en hacer música y menos en los charts. Bienvenidos sean los buenos datos de streaming y los altos posicionamientos en lista pero, si no ocurren, Katy no se va a llevar las manos a la cabeza. ¿Por qué? Porque Katy Perry parece no estar desesperada.

Small Talk” es un tema pop tremendamente sencillo sobre una relación que se ha dado por terminada, donde las conversaciones intimistas acaban convirtiéndose en meras charlas de ascensor. Unas “small talks” que han convertido a esa persona en todo un extraño para Katy Perry. Su producción sigue la estela del single anteriormente lanzado por la californiana, siendo totalmente disfrutable y carente de pomposidad. Perry parece haberse alejado de todo aquello que la rodeaba en “Witness” -el cual creemos que es mejor de lo que muchos afirman- y se ha quedado con ese pop sencillo que tan bien le sienta. ¿Única pega? Que su estribillo parece no despegar del todo como sí lo hacía el single anterior. ¿Lo bueno? Que este “Small Talk” es todo un grower y se ha quedado atrapado en nosotros desde el día de su lanzamiento.

La letra, escrita por la propia Perry junto con Charlie Puth, Jacob Kasher y Johan Carlsson, es el mayor reclamo de este “Small Talk”. Desde ese “Isn’t it weird that you’ve seen me naked? / We had conversations ‘bout forever / Now it’s ‘bout the weather‚ okay” hasta esos “blah, blah, blah, blah” que construyen los últimos estribillos de la canción y que, no entendemos muy bien, están recibiendo alguna que otra crítica.

Por último, tenemos el lyric video de la canción, que va más allá del mero karaoke y crea un corto que sería válido con videoclip oficial de la canción, tal y como ocurría en “Birthday”. En “Small Talk” podemos ver a una pareja viviendo todas y cada una de las situaciones cantadas en la canción en un cuquísimo set que representa una oficina. Lejos quedó el humor de “Hey Hey Hey” y “Swish Swish”. Gracias.

En definitiva, uno de los temas más agradables e interesantes que hemos podido descubrir esta semana. Si bien es cierto que Katy Perry no ha manifestado ningún interés en la publicación de un quinto álbum de estudio, sí parece tener un tercer single preparado para su publicación. De colaboraciones con Taylor Swift aún no sabemos nada, aunque el tracklist de “Lover” aún no ha sido publicado. Who knows…

En nuestra cuenta de Instagram hemos hecho un quiz repasando la videografía de Katy Perry en el cual podéis demostrar cuán KatyCats sois. O frikazos del pop, como queráis.

Ana Guerra no se acuerda, no se acuerda (👏🏼,👏🏼) de Mike Bahía en «Sayonara»

«Sayonara» es probablemente el mejor single que haya sacado Guerra. Aunque el listón estuviese, ermm, bajito.

ana_guerra_mike_bahia_sayonaraAna Guerra -y su equipo- han hecho muchísimas cosas mal en este último año. Pero muchísimas. Una cantidad desorbitada, en serio. Y es que la afamada novelista y tres veces premio Nobel ha sufrido más de un traspiés desde que comenzase su carrera musical. Sin embargo, «Sayonara» puede ser lo más fresco, interesante y disfrutable que haya sacado la cantante canaria en su aún corta carrera musical. Y quien diga lo contrario, es porque no ha escuchado su EP de presentación «Reflexión«. Si de algo hay que culpar a Ana Guerra es de contar con un equipo que no la dirija de manera adecuada en el mercado actual. Y de contar con Mike Bahía en esta canción. Simplemente.

[Sí, The Rubiew vuelve fuerte de vacaciones]

«Sayonara» es un tema pop latino de aires tropicales bastante actual que sigue las modas más exitosas de ahora en la radiofórmula del país. En «Sayonara», Ana cuenta cómo se besó con un chico el pasado fin de semana y lo rápido que ha borrado cassette -aunque él no-. Lo que desde el pasado año se conoce como «marcarse un Thalía». Sin embargo, es su letra lo que más ha llamado la atención a su público. Si bien es cierto que el single debut de la canaria dio una de las peores rimas -o quizás simplemente desafortunada- de 2018 («hola, mira qué bien me va sola«), Ana Guerra está dispuesta a llevarse el premio a casa por segundo año consecutivo: «si me preguntas no me llamo Ana, nunca nos vimos en fin de semana». Pero, siendo sinceros, ¿es tan mala la rima?

Si atendemos a los mayores éxitos de Spotify en el país, podemos encontrar rimas muchísimo peores. En «Bésame», el último single de Juan Magán con David Bisbal (??), encontramos lo siguiente:

«¿Cómo le hago si no llama, llama?

Ya no me escribe, no me ama, ama»

Vámonos a otro gran éxito de las últimas semanas: «Lola Bunny» de Lola Índigo y Don Patricio:

«Con ese flow tan suavecito

Me vacistaste ya te conozco un poquito

Tú eres un Locoplaya bajo el solecito

Ahora es de noche tienes que hablarme bajito

‘Tate Tranquilito»

Querida Mimi: usar diminutivos en todas las palabras no es rimar.

Y ahora, una frase de «No Me Conoce» de Jhay Cortez, J Balvin y Bad Bunny:

«Si las miradas matan

La tuya me hizo el amor

Se ve que tú estás a vapor»

Paso por Parla. Pasa por Huelva. El Pisuerga.

Pero volvamos a «Sayonara», cuyos únicos fallos son bastante distinguibles. El primero de ellos es Mike Bahía y ese modo de moverse en el videoclip. Si a esto le sumamos frases como «y me sigue hasta en la cuenta de mi gato«, hemos conseguido llegar al verdadero problema de la canción.

Su segundo problema no es otro que la estética de la cual se ha envuelto este «Sayonara», que nada tiene que ver con el tema en sí. La tinta usada en la portada, los kimonos, las katanas… Ana Guerra -y su equipo- se han ido al estereotipo más manido japonés. Tan solo le ha faltado decir que Ana es Otaku, usar las cartas de Sakura y mencionar a Ume Matsuzaka como animal espiritual.

Grosso modo, la canción no está nada mal. Es pegadiza, veraniega y suena a 2019. Pondríamos la mano en el fuego en que es la mejor canción jamás lanzada por Ana Guerra. ¿Se debe a que el listón estaba demasiado, ermm, ‘bajito’? Pista: sí. Pero todo paso hacia adelante es bueno.

Actualizamos: aunque no seamos excesivamente fans de la web Vinilo Negro, es innegable el trabajo que hay detrás de cada uno de los artículos que publican. Hace tan solo unas horas han publicado un artículo sobre «Sayonara» y su desempeño comercial, la labor de las discográficas en la industria a día de hoy y cómo el público ha destrozado el tema de Ana Guerra tachándolo como flop cuando tan solo llevaba 12 horas publicado. Podéis leer la reflexión (sic.) de Vinilo Negro aquí.

#eleganza

#conunasonrisa

Crónica: Weekend Beach Festival 2019

Resumen día a día de todo lo que ha ocurrido estos días en Torre del Mar.
Triunfan Rozalén, Zoo y Ska-P.

Ha sido una semana brillante para Torre del Mar. El festival Weekend Beach ha logrado conquistar a más de 150.000 «weekers» gracias al impresionante abanico de opciones que ofrecía la organización a lo largo de estos cuatro intensos días de conciertos. Sus asistentes se agrupaban en todos los modos que uno puede imaginar: desde grupos de adolescentes hasta familias, pasando por un grupo de amigas de despedida de soltera disfrazadas de sirenas. Había cabida para todo aquel que estuviese dispuesto a disfrutar al ritmo de los mejores artistas del momento. Esto es todo lo que ha ocurrido a lo largo de estos días.

MIÉRCOLES, 3 DE JULIO

El festival ofreció una bienvenida de lo más divertida para todos sus asistentes. El escenario Weekend Brugal contó con grandes nombres como unos espectaculares Aslándticos, Nikone o PJ Sin Suela, aunque los que verdaderamente fueron capaces de conquistar a toda la multitud fueron Los Mojinos Escozíos y La Pegatina.

Los Mojinos Escozíos ofrecieron un show muy televisivo y noventero, caracterizado por ese humor cuñadista y algo caca-culo-pedo-pis que los caracteriza. A través de himnos como «Las Niñas de La Salle» el público cantaba, saltaba y se enloquecía como hacía tiempo que no veíamos. El grupo de El Sevilla ofrecía buenas interpretaciones de sus canciones mientras su vocalista ofrecía eructos a modo de interludio que volvían loco al público -desagradable, pero efectivo-. Y es que, aunque uno no sea especialmente fan de este grupo, la diversión está garantizada. Pedir a un grupo tan «Noche de Fiesta» una actualización sería hacerles perder su esencia a pesar de lo machistas y homófobos que puedan ser algunos de sus chistes. Aunque esto va más allá del papel que desempañaron la noche del miércoles en Torre del Mar.

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En el otro lado de la moneda, La Pegatina, que contaron con un espectáculo sumamente colorido y esperanzador, a través de sus melodías adictivas y disfrutables a partes iguales. La Pegatina además ofreció una grata sorpresa para los fans de Operación Triunfo invitando al escenario a Marta (OT 2018), quien rebosó naturalidad y demostró estar disfrutando del festival como una niña pequeña -y confirmamos, pues estaba justo a nuestro lado durante otros conciertos-. Indudablemente, La Pegatina se ha convertido en uno de esos grupos must de cara los festivales gracias al dinamismo que pueden llegar a aportar en noches de bienvenida como la del miércoles. Este Weekend Beach no pudo empezar con mejor pie.

JUEVES, 4 DE JULIO

El Escanerio Torremar Victoria -el principal y donde actuarían los grandes pesos pesados del festival- comienza a funcionar y da el verdadero pistoletazo de salida al festival. Desde primera hora de la tarde, ya podías escuchar a numerosos grupos de jóvenes -y no tan jóvenes- hablar con énfasis sobre Ozuna. Si embargo, no fue él quien ofreció el mejor concierto de la noche.

Aquí los verdaderos ganadores fueron los chicos valencianos de Zoo, una de nuestras grandes sorpresas de este año y que no nadie debe perderse de cara a los próximos festivales. En primer lugar por su magistral funcionamiento como grupo: el vocalista (Panxo) posee casi el mismo peso el que el chico del trombón, siendo ambos imprescindibles como parte de performance. A través de su rap y de sus ritmos puramente ska, Zoo conquistó a todo el público, que bailaba, cantaba en pseudo-valenciano, se dislocaba el cuello mediante increíbles movimientos de cabeza y realizaba pogos en los que uno se tenía que meter sí o sí. Podemos afirmar que estos chicos han ofrecido uno de los mejores conciertos de esta semana.

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Otra gran sorpresa fue Fuel Fandango, completamente desconocidos para quien escribe esta crónica. Lastrada por compartir horario con Ozuna, había una notable diferenciación del público en ambos escenarios -y qué pena habernos cambiado de bando-. Aprovechamos para disfrutar al menos media hora de su repertorio y quedamos completamente fascinados por la performance, las canciones y la interpretación vocal ofrecida por Cristina Manjón, capaz de dejar por los suelos hasta a la mismísima Rosalía. Su sonido completamente innovador y que bebe directamente desde el flamenco más puro -el taconeo ofrecido en directo era una absoluta maravilla-, nos encandiló desde el minuto uno. ¿El mayor fallo? Indudablemente el nuestro por abandonar semejante espectáculo para poder disfrutar de Ozuna.

El monstruo del streaming Ozuna te obligaba a quedarte cerca de tus amigos toda la noche porque no podrías volver a encontrarlos. Aún estando a metros y metros del cantante, tal era la cantidad de público que asistió al mayor evento del festival que era imposible hasta perrear -y no estábamos precisamente en primera fila sino casi al final-. «Nos ponemos en este lateral», me decían. Al segundo habían llegado diez grupos de veinte personas y habíamos dejado de ser el lateral. Con un aceptable retraso de veinte minutos, Ozuna demostró ser más un artista de discoteca que de conciertos, aunque aquí culpamos más a su público que a la labor que realizó el cantante. Sus canciones son puros himnos para la generación millennial, pero estos prefieren compartir el momento a través de redes sociales que disfrutar del concierto. «Criminal», «Baila, Baila, Baila», «Te Boté», «Vaina Loca»… Estas canciones necesitan a un público entregadísimo y dispuesto a bajar hasta el suelo, no a miles de adolescentes que posan para sus stories de Instagram.

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No fallaron, eso sí, los chicos de SFDK, que ofrecieron un show contundente y con las típicas sorpresas que nos ofrecen los sevillanos. Ver a todo el Weekend Beach coreando «Yo Contra Todos», «Despacito Pero Voy» -una alegría para aquellos fans acérrimos, pues no es uno de sus temas más populares-, «El Liricista en el Tejado», «Agua Pasá» o «Bajo el Mismo Sol», que contó con el majestuoso Little Pepe, fue un absoluto regalo para los weekers.

Indudablemente, SFDK supuso un broche final para la jornada del jueves magistral. Pero el Weekend Beach todavía tenía varios ases bajo la manga.

VIERNES, 5 DE JULIO

Llegamos al Escenario Torremar Victoria con cierto miedo: Becky G actúa a las ocho de la tarde y nos tememos un Ozuna 2.0. Por suerte, no fue así. Aunque el recinto estaba completamente ocupado, aún había sitio para bailar «Mayores» o «Sin Pijama». La ex-power ranger amarillo apareció en el escenario con veinte minutos de retraso y ofreció un espectáculo bastante escueto: tan solo cuarenta y cinco minutos. Y aquí es donde reside el mayor problema de Rebecca García: a pesar de estar sonando en la radiofórmula 24/7, gran parte de sus éxitos son colaboraciones. ¿Podría sostenerse un concierto de Becky G sin Bud Bunny, Natti Natasha o C. Tangana? La respuesta a tu pregunta es sí, pero había que cortar por lo sano muchos de los temas. Cuando empiezan a sonar los primeros segundos de «Booty», el público ruge y se desvive dándolo todo -sí, mucho más entregado que con Ozuna-. Becky G, además, se mostraba mucho más cercana con su público, incorporando a su espectáculo una buena dosis de coreografía a pesar de que sus visuales parecían haber sido realizados con Power Point. La retahíla de temas que G propuso era infalible: «Mayores», «Sin Pijama», «Cuando Te Besé», «Mala Mía», «Banana»… Cero baladas: aquí se viene por el petardeo. Pero si hay un momento que no podremos eliminar jamás es a ese público gritando «A por el bote, oé» y Becky G dando las gracias por ello totalmente perdida. En definitiva, «lo bueno, si breve, dos veces bueno«.

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Turno del clásico Juanito Makandé que, sin ser santo de nuestra devoción, demostró saber cómo funcionan los festivales a la perfección. Sin grandes alardes y manteniéndose inmóvil durante todo el concierto, ofreció uno de esos momentos chill que uno necesita cuando lleva días durmiendo cuatro horas diarias. ¿Único problema? Que fue demasiado poco emblemático: quizás le haría falta un buen speech tal y como haría Rozalén el siguiente día. Pero tranquilos, sevillanos del mundos: cantó «Niña Voladora».

Y llegamos a una de las grandes sorpresas de la noche. Si leéis algunos de los posts de nuestra web, os sorprenderá que uno de los conciertos que más hemos disfrutado en estos días es el de Ska-P. Sí. Aunque hablemos de Miley Cyrus, Ariana Grande o Nicki Minaj de manera periódica, Ska-P fue una de las experiencias musicales más divertidas a las que hayamos asistido jamás. Las razones fueron muchas: desde innovar en el concepto de concierto integrando un carácter teatral desternillante hasta los excelentes visuales que acompañaban a la banda. Es por eso por lo que temas como «Jaque Al Rey» consiguen elevarse hasta puntos insospechables a través de esos «no me toques los borbones» y esa recreación desafiante de Franco bailando en las pantallas -y en el escenario-.

La noche acaba -para nosotros- mediante Bad Gyal, que decide aparecer media hora tarde y que sufre problemas de vestuario tras la primera canción. Una reina del autotune a la que vimos completamente perdida sobre el escenario. Acompañada por cuatro bailarinas completamente vestidas en colores fluorescentes (la frase «me llevo el flúor porque está muy quemado» de King Jedet en «Paquita Salas» suena en nuestras cabezas), Bad Gyal ofrece un show bastante irregular: su actitud demasiado pasota hace que el público se aburra, más aún si hace un descanso cada tres canciones. Coreografías tocándose el toto, un poco de twerk y tres palabras cantadas. Bad Gyal repite estos tres pasos durante toda la performance, intercalando un breve descanso cada diez minutos (intuimos que querría fumarse un petardo). Por otro lado, el hecho de que sea ella la que se proclame como un genio de manera tan repetida. ¿Hace Bad Gyal canciones adictivas? Sí, pero de ahí a ser un genio hay un abismo. Como Gyal no se ponga las pilas, en dos años va a acabar como un juguete roto de la industria considerando la enorme ola de cantantes traperas que nos ofrece la actualidad.

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SÁBADO, 6 DE JULIO

El último día de festival lucía un cartel irresistible. Los resultados estuvieron a la altura a través de los nada prudentes Sexy Zebras, la buena performance por parte de Antílopez y Ayax y Prok, que derrocharon una enorme cantidad de energía a través de temas como «Reproches», «Mi Barrio Huele a Widow» o «Polizzia». Sin embargo, hay tres artistas a los que debemos prestar especial atención.

No nos tiembla el pulso al decir que Rozalén ha conseguido el mejor concierto de la semana. El equilibrio perfecto entre buena interpretación, integridad con su banda y un repertorio sublime -aunque no conocíamos muchas de las canciones, funcionaba como un reloj-. Rozalén se ha mostrado muy agradecida por la oportunidad que le ha otorgado el Weekend Beach y evidencia constantemente tener los pies en el suelo. Ese speech antes de «Justo» en el que se abría en canal y agradecía a todo el público que disfrutaba todas y cada una de las canciones, mostraba a la mejor artista que podríamos esperar: humana y concienciada con todo lo que ocurre a su alrededor. Y es que ese «Justo» nos ponía la piel de gallina, mientras «Comiéndote a Besos» hacía que toda Torre del Mar cantase su canción al unísono, «La Puerta Violeta» demostraba ser uno de los grandes éxitos de la albanense y «Girasoles» se proclamaba como un himno pop divertidísimo e irresistible. Este Weekend Beach ha hecho que nos enamoremos locamente de Rozalén. Y para eso están los festivales. Solo podemos dar las gracias a la cantante y a todo su equipo.

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No corre la misma suerte Beret, capaz de inventar una escala musical completamente nueva debido a su poca experiencia en escenarios -o quizás sea simplemente él-. A pesar de los múltiples éxitos que ha conseguido lograr a través de la radiofórmula, «Lo Siento», «Te Echo» o «Me Llama» queda como un simple chiste por muy alto que coree su público. Y es que, cuando uno piensa que puede que se trate de un in-ear mal configurado, Beret recupera el tono en una parte de la canción y se pierde por completo entrado el estribillo. No ocurre lo mismo con su corista, que canta el estribillo de manera perfecta (sería «superstar» si estuviésemos jugando al SingStar). Una pena para aquellos que decidiesen no ver a Vetusta Morla, cuyo directo fue sublime.

Tras el final de aquello que ofreció Beret, nos adentramos al escenario principal y esperamos más de 40 minutos para poder ver a los chicos de Black Eyed Peas. Con las expectativas algo bajas -pues no consiguen un éxito desde hace nueve años-, la espera se nos hace insufrible debido a aquel DJ que intenta amenizar al público. El concierto empieza con «Let’s Get It Started» (*pretends to be shocked*) y continúa rescatando las canciones de sus dos últimos discos: «The E.N.D.» y «The Beginning». Suenan temas como «Imma Be», «Rock That Body» o el pelotazo «Boom Boom Pow», aunque ninguno de ellos consiguen hacer arrancar el espectáculo y la gente está más preocupada de preguntar «¿dónde está Fergie?» que de disfrutar de canciones que, realmente, nunca han sido un éxito en España («Boom Boom Pow» fue un mega-hit en USA, pero era un sonido al que España todavía no estaba acostrumbrada). Es «Bump It» la canción que se encarga de levantar a todo su público y hacer que disfruten de este último día en el festival, confirmándose como el mejor tema machacón de la banda a día de hoy. Más adelante, will.i.am decide marcarse su propia DJ session a través de «#thatPOWER», «Scream & Shout» o «This Is Love».

A la pregunta de «¿dónde está Fergie?» nos responden en el ecuador del concierto mostrándonos a su nueva cantante, que es relevante pero no mucho. Black Eyed Peas ha recortado sus canciones y han oprimido los versos de Fergie. ¿Qué ocurre cuando Fergie canta el estribillo principal como ocurre en «Just Can’t Get Enough»? Que aparece esta nueva chica algo estridente cantando su parte. Será la nueva cantante, pero solo cuando sea imprescindible. Black Eyed Peas, por ahora, es un trío. El concierto cierra con un precioso «Where Is The Love?» y una ya pasada de moda «I Gotta Feeling», que repite su estribillo final unas cinco veces mientras will.i.am intenta hablar español, pronuncia «Ma-lá-ga» y usa las palabras «Barcelona» y «España» en la misma frase. Como resultado, obtuvimos un concierto que funcionaba como un reloj en su segunda mitad y que, al menos, hacía que el sabor de boca con el que uno abandona el escenario no fuese agridulce. Hay aún algunos detalles por pulir, pero teniendo en cuenta el papel que ha desarrollado BEP en esta década, podemos darnos con el canto en los dientes. Siguen siendo relevantes gracias a todos los éxitos que escribieron en la primera década de este siglo.

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Y así es como finaliza el Weekend Beach Festival, dejándonos unos días magníficos cargados de música y buen ambiente de festival.

Y aprovechamos para dar las gracias a los organizadores del festival por dejarnos ser parte de este Weekend Beach. Esperamos poder vernos el año que viene, pues el Weekend Beach 2020 ya ha sido confirmado.

Crítica: Toy Story 4 | Qué odiosas son las comparaciones

Tranquilos: es una película excelente.

3.5 estrellas

image5d0ad9b4b162cQue no cunda el pánico. «Toy Story 4» sigue siendo una muy buena película de animación. Sin embargo, sus antecesoras son el mayor de sus handicaps. Ser la cuarta entrega de una de las mejores sagas de la historia del cine ponía el listón excesivamente alto, más aún cuando la película estrenada en 2010 conseguía cerrar de manera soberbia la que sería hasta entonces la trilogía más famosa de animación. ¿Hace esta nueva entrega justicia a la saga? Sí. ¿Es innecesaria? Esta pregunta es más compleja: si bien es cierto que no sigue la línea que proponen las tres primeras cintas, «Toy Story 4» no brilla tanto como debería.

La premisa de la cual parte esta entrega es magistral. En «Toy Story 4» se deja a un lado la relación juguete-humano para adentrarse de lleno en la búsqueda de la identidad de los propios juguetes. Todo esto comienza a través de Forky, un tenedor -también válido como cuchara y que sirve como easter egg de «Wall-E»- creado por Bonnie en su primer día de colegio que, tras haber sido realizado con elementos de la basura, es incapaz de identificarse como un juguete. Forky se siente basura y no se siente cómodo siendo algo con lo que no se identifica, intentando escaparse cada minuto hacia el cubo o vertedero más cercano. El que podría haber sido un personaje de lo más pedante, acaba convertido en un secundario magistral que, aunque pueda pecar de ser excesivamente infantil, contiene la doble lectura que Pixar siempre pone a servicio de los padres que acuden a ver la cinta con sus hijos. Tanto es así que no hay protagonismo alguno para otros juguetes como Jessie, Perdigón, Rex, Slinky o los Señores Patata. Esta nueva entrega de Toy Story se centra exclusivamente en Woody, Bo Peep y Forky, siendo el primero de ellos el protagonista total de la cinta.

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El rescate de Bo Peep, aquella pastorcita de cerámica de la cual perdimos el rastro en «Toy Story 3», es uno de los grandes aciertos de esta entrega. Bo Peep llega totalmente renovada, con un nuevo look y una personalidad nada acorde a aquella que conocimos durante las cintas de 1995 y 1999 (¡20 años sin saber de Bo Peep!). Es ella la encargada de someter a Woody a nuevos dilemas que marcarán el rumbo de la película: mientras Woody sigue queriendo ser el «shérif» de la habitación -aunque quede relegado a un segundo plano por parte de Bonnie, quien tiene preferencia por el resto de juguetes-, Peep le mostrará lo apasionante que puede llegar a ser no ser pertenecer a ningún niño y la infinidad de posibilidades que puede llegar a perderse debido a su lealtad. Pixar ha usado a Peep para actualizar la marca «Toy Story», añadiendo una buena dosis de feminismo a través de mujeres empoderadas e independientes sin necesidad de crear escenas absurdas y metidas con calzador (como sí ocurría en la re-adaptación del clásico «La Bella y la Bestia» o en la última cinta de «Los Vengadores«). Indudablemente, Pixar es una de las empresas de animación con los mejores guiones del panorama cinematográfico actual, yendo años de ventaja con respecto a la sociedad (recordemos que, aunque la película haya sido estrenada en 2019, su guion fue escrito hace cuatro años debido a lo largo que es el proceso de animación).

Sin embargo, «Toy Story 4» es la historia de Woody, uno de los personajes más complejos que hemos conocido en la historia de cine -aunque parezca exacerbado-. El arco del personaje se ha elaborado tan sumamente bien a lo largo de estos 24 años que resulta fascinante ver cómo Woody sigue sorprendiéndonos entrega tras entrega. Desde aquel western con el que nos sorprendían en 1995 hasta aquella aventura de rescate magistral que suponía la tercera entrega. Tal y como han demostrado, había una faceta de Woody por conocer, pues ya no es el líder que siempre le hemos visto ser. La búsqueda de la identidad que propone «Toy Story 4» es tan íntima y personal que te impedirá pestañear un solo segundo.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Tal y como anunciábamos al comienzo de esta crítica, «Toy Story 4» sería una muy buena película de animación de no haber sido por la trilogía ya estrenada. Abrir una saga que estaba perfectamente sellada («Toy Story» empieza con el mismo plano con el que termina «Toy Story 3») para mostrar una nueva historia de estos juguetes era un arma de doble filo con pocas posibilidades de no descontentar a un público que lleva revisionando estas tres primeras cintas durante décadas. Aunque la jugada no haya sido fallida por parte de Disney Pixar, sí queda cierto sabor agridulce tras el visionado de la cuarta entrega. «Toy Story 4» sigue siendo entretenida, pero no tanto como sus antecesoras. «Toy Story 4» sigue siendo emocionante, pero no tanto como sus antecesoras. «Toy Story 4» sigue dejándonos boquiabiertos, pero no tanto como sus antecesoras. No tenemos una escena tan estremecedora como aquella en el incinerador, ni el factor sorpresa de la primera entrega, ni su aventura es tan eficaz como la de su segunda entrega. Y es que, aunque todos los elementos están en la película, la comparación es lo peor que le podía pasar a esta entrega -y lamentablemente es inevitable-. Eso sí, seguimos saliendo de la sala de cine con un nudo en la garganta: Pixar no desperdicia ni una oportunidad.

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Si nos adentramos en el apartado más técnico, solo hay halagos para la cinta. Si con «Toy Story 3» alucinamos con la cantidad de detalle que encontrábamos en cada plano -imposible borrar de nuestra memoria cada mota de polvo que aparecía en aquella máquina expendedora-, lo que presenta «Toy Story 4» es una monstruosidad. No solo a nivel de detalles en cada uno de los escenarios que vemos en pantalla -la feria donde se desenvuelve la trama es absolutamente espectacular-, sino en las nuevas texturas con las que han remasterizado a todos los personajes. La rugosidad del plástico de Woody, el brillo de cada uno de los materiales de los que se componen cada juguete, el sinfín de colores que presenta, cada movimiento… ¡Por no hablar del paso por quirófano de Andy! «Toy Story 4» es a día de hoy la película mejor película de animación a nivel técnico que Disney ha presentado.

Aprovechamos para hacer un breve repaso del funcionamiento de su guion y otros de los personajes que se nos presentan en estos 100 minutos de metraje. Algo que podemos echar en cara a «Toy Story 4» es la aventura que forma el nudo de la película. Es demasiado simple y repetitiva para una cinta de este calibre, obviando el humor excesivamente infantil que caracteriza algunas de sus escenas. Destacamos positivamente a los dos peluches de la feria, capaces de hacer uso de un humor más adulto pero también eficaz para el niño que hemos usado como excusa para ir al cine a la primera sesión. No funcionan del mismo modo los villanos de la cinta, demasiado transparentes y poco sorprendentes en el transcurso del metraje.

«Toy Story 4» gustará a los fans y es un visionado casi obligatorio. ¿Somos culpables de habernos creado unas expectativas excesivamente altas? Sí, por supuesto. Pero estas expectativas se crearon a través de tres cintas magistrales que cerraban un círculo que todos pensamos que no volvería a ser abierto. Aún así, la película es excelente y, parafraseando a uno de los críticos de eCartelera, «funciona mejor como epílogo que como una parte más de la trilogía». Al fin y al cabo, el camino que toma es completamente distinto.

Quién sabe. A lo mejor hasta se convierte en nuestra aventura favorita con el paso de los años y los revisionados.

Nota: 7,25 / 10

Crítica: Señorita – Shawn Mendes & Camila Cabello | BOP ALERT

Estamos ante uno de los mayores éxitos de este verano

4 estrellas

D9jpPfGXoAA76RL.jpg-largeShawn Mendes y Camila Cabello vuelven a juntar sus voces tras el moderado éxito de «I Know What you Did Last Summer». Camila aún formaba parte de Fifth Harmony (R.I.P.) y Shawn Mendes conseguía su primer gran éxito a nivel global con la tremendamente pegadiza «Stitches». Sin embargo, durante estos cuatro años, Camila Cabello ha conseguido uno de los éxitos más importantes de la década gracias a «Havana» (sexta canción más escuchada de la historia en Spotify y el vídeo-audio más reproducido en YouTube con más de 1,5 mil millones de reproducciones) y Shawn Mendes se ha posicionado como uno de los artistas jóvenes más exitosos gracias a temas como «Treat Me Better», «In My Blood» o «There’s Nothing Holdin’ Me Back». El pasado viernes estrenaron «Señorita«, que apunta a convertirse en uno de los mayores éxitos de este verano.

«Señorita» será el mayor hit de Shawn Mendes y, si todo funciona tan bien como debería, no tenemos duda alguna en que podría convertirse en un nuevo «Havana» para Cabello. Es un tema cantado con delicadeza pero que rebosa pasión en cada uno de sus versos, con un empaste de voces magistral y en el que ambos demuestran cuán sensuales pueden llegar a ser. «Señorita» tiene armonías sensacionales utilizando varias pistas de audio de cada cantante (la segunda mitad del primer verso de Mendes es una prueba de ello), tiene hooks de los que son imposible desprenderse (esos «la-la-la» como puente al estribillo) y está cantada con elegancia, evitando que caiga en lo obsceno. Grosso modo, es un tema que te vale para follar y para pinchar (sic.) en la radio sin que nadie se escandalice por ello. Algo así como «Love Me Harder». Su letra, además, está cargada de picardía: «you say we’re just friends but friends don’t know the way you taste«, «her body fits right in my hand» o ese « when your lips undress me, hooked on your tongue / Ooh, love, your kiss is deadly, don’t stop» son pruebas de ello. Los dos más calientes que el palo de un churrero.

Su vídeo, otra masterpiece. ¿Recordáis «Una Cenicienta Moderna»? Pues esta canción podría haber formado parte de su banda sonora sin problema alguno. Camila es una camarera de un bar que conoce al típico (¿?) motero cantautor. Mientras ella posa sexy de manera algo forzada con la poca luz que deja pasar la persiana, él posa sentado en un dinner mientras espera que le traigan la comida. Después, como cabría esperar, hay tiempo para bailar como si esto fuese «Step Up», montar en moto («Into You» o «Ha Nacido Una Estrella») e irse a un motel de carretera a hacer cosas de mayores («Into You» también, porque Ariana no es de las que pierde el tiempo). El vídeo será infalible para sus fan-bases: tenemos a dos chicos guapos, ídolos adolescentes, con poca ropa. Los revisionados están asegurados.

Pocas pegas que poner a este tema. Es disfrutable, su producción es impoluta y ambos ejercen la mejor interpretación que pueden ofrecer. El éxito está asegurado.

Lo siento, Abraham Mateo. Tu «Señorita» ha dejado de ser relevante.