Ana Guerra no se acuerda, no se acuerda (👏🏼,👏🏼) de Mike Bahía en «Sayonara»

«Sayonara» es probablemente el mejor single que haya sacado Guerra. Aunque el listón estuviese, ermm, bajito.

ana_guerra_mike_bahia_sayonaraAna Guerra -y su equipo- han hecho muchísimas cosas mal en este último año. Pero muchísimas. Una cantidad desorbitada, en serio. Y es que la afamada novelista y tres veces premio Nobel ha sufrido más de un traspiés desde que comenzase su carrera musical. Sin embargo, «Sayonara» puede ser lo más fresco, interesante y disfrutable que haya sacado la cantante canaria en su aún corta carrera musical. Y quien diga lo contrario, es porque no ha escuchado su EP de presentación «Reflexión«. Si de algo hay que culpar a Ana Guerra es de contar con un equipo que no la dirija de manera adecuada en el mercado actual. Y de contar con Mike Bahía en esta canción. Simplemente.

[Sí, The Rubiew vuelve fuerte de vacaciones]

«Sayonara» es un tema pop latino de aires tropicales bastante actual que sigue las modas más exitosas de ahora en la radiofórmula del país. En «Sayonara», Ana cuenta cómo se besó con un chico el pasado fin de semana y lo rápido que ha borrado cassette -aunque él no-. Lo que desde el pasado año se conoce como «marcarse un Thalía». Sin embargo, es su letra lo que más ha llamado la atención a su público. Si bien es cierto que el single debut de la canaria dio una de las peores rimas -o quizás simplemente desafortunada- de 2018 («hola, mira qué bien me va sola«), Ana Guerra está dispuesta a llevarse el premio a casa por segundo año consecutivo: «si me preguntas no me llamo Ana, nunca nos vimos en fin de semana». Pero, siendo sinceros, ¿es tan mala la rima?

Si atendemos a los mayores éxitos de Spotify en el país, podemos encontrar rimas muchísimo peores. En «Bésame», el último single de Juan Magán con David Bisbal (??), encontramos lo siguiente:

«¿Cómo le hago si no llama, llama?

Ya no me escribe, no me ama, ama»

Vámonos a otro gran éxito de las últimas semanas: «Lola Bunny» de Lola Índigo y Don Patricio:

«Con ese flow tan suavecito

Me vacistaste ya te conozco un poquito

Tú eres un Locoplaya bajo el solecito

Ahora es de noche tienes que hablarme bajito

‘Tate Tranquilito»

Querida Mimi: usar diminutivos en todas las palabras no es rimar.

Y ahora, una frase de «No Me Conoce» de Jhay Cortez, J Balvin y Bad Bunny:

«Si las miradas matan

La tuya me hizo el amor

Se ve que tú estás a vapor»

Paso por Parla. Pasa por Huelva. El Pisuerga.

Pero volvamos a «Sayonara», cuyos únicos fallos son bastante distinguibles. El primero de ellos es Mike Bahía y ese modo de moverse en el videoclip. Si a esto le sumamos frases como «y me sigue hasta en la cuenta de mi gato«, hemos conseguido llegar al verdadero problema de la canción.

Su segundo problema no es otro que la estética de la cual se ha envuelto este «Sayonara», que nada tiene que ver con el tema en sí. La tinta usada en la portada, los kimonos, las katanas… Ana Guerra -y su equipo- se han ido al estereotipo más manido japonés. Tan solo le ha faltado decir que Ana es Otaku, usar las cartas de Sakura y mencionar a Ume Matsuzaka como animal espiritual.

Grosso modo, la canción no está nada mal. Es pegadiza, veraniega y suena a 2019. Pondríamos la mano en el fuego en que es la mejor canción jamás lanzada por Ana Guerra. ¿Se debe a que el listón estaba demasiado, ermm, ‘bajito’? Pista: sí. Pero todo paso hacia adelante es bueno.

Actualizamos: aunque no seamos excesivamente fans de la web Vinilo Negro, es innegable el trabajo que hay detrás de cada uno de los artículos que publican. Hace tan solo unas horas han publicado un artículo sobre «Sayonara» y su desempeño comercial, la labor de las discográficas en la industria a día de hoy y cómo el público ha destrozado el tema de Ana Guerra tachándolo como flop cuando tan solo llevaba 12 horas publicado. Podéis leer la reflexión (sic.) de Vinilo Negro aquí.

#eleganza

#conunasonrisa

Crónica: Weekend Beach Festival 2019

Resumen día a día de todo lo que ha ocurrido estos días en Torre del Mar.
Triunfan Rozalén, Zoo y Ska-P.

Ha sido una semana brillante para Torre del Mar. El festival Weekend Beach ha logrado conquistar a más de 150.000 «weekers» gracias al impresionante abanico de opciones que ofrecía la organización a lo largo de estos cuatro intensos días de conciertos. Sus asistentes se agrupaban en todos los modos que uno puede imaginar: desde grupos de adolescentes hasta familias, pasando por un grupo de amigas de despedida de soltera disfrazadas de sirenas. Había cabida para todo aquel que estuviese dispuesto a disfrutar al ritmo de los mejores artistas del momento. Esto es todo lo que ha ocurrido a lo largo de estos días.

MIÉRCOLES, 3 DE JULIO

El festival ofreció una bienvenida de lo más divertida para todos sus asistentes. El escenario Weekend Brugal contó con grandes nombres como unos espectaculares Aslándticos, Nikone o PJ Sin Suela, aunque los que verdaderamente fueron capaces de conquistar a toda la multitud fueron Los Mojinos Escozíos y La Pegatina.

Los Mojinos Escozíos ofrecieron un show muy televisivo y noventero, caracterizado por ese humor cuñadista y algo caca-culo-pedo-pis que los caracteriza. A través de himnos como «Las Niñas de La Salle» el público cantaba, saltaba y se enloquecía como hacía tiempo que no veíamos. El grupo de El Sevilla ofrecía buenas interpretaciones de sus canciones mientras su vocalista ofrecía eructos a modo de interludio que volvían loco al público -desagradable, pero efectivo-. Y es que, aunque uno no sea especialmente fan de este grupo, la diversión está garantizada. Pedir a un grupo tan «Noche de Fiesta» una actualización sería hacerles perder su esencia a pesar de lo machistas y homófobos que puedan ser algunos de sus chistes. Aunque esto va más allá del papel que desempañaron la noche del miércoles en Torre del Mar.

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En el otro lado de la moneda, La Pegatina, que contaron con un espectáculo sumamente colorido y esperanzador, a través de sus melodías adictivas y disfrutables a partes iguales. La Pegatina además ofreció una grata sorpresa para los fans de Operación Triunfo invitando al escenario a Marta (OT 2018), quien rebosó naturalidad y demostró estar disfrutando del festival como una niña pequeña -y confirmamos, pues estaba justo a nuestro lado durante otros conciertos-. Indudablemente, La Pegatina se ha convertido en uno de esos grupos must de cara los festivales gracias al dinamismo que pueden llegar a aportar en noches de bienvenida como la del miércoles. Este Weekend Beach no pudo empezar con mejor pie.

JUEVES, 4 DE JULIO

El Escanerio Torremar Victoria -el principal y donde actuarían los grandes pesos pesados del festival- comienza a funcionar y da el verdadero pistoletazo de salida al festival. Desde primera hora de la tarde, ya podías escuchar a numerosos grupos de jóvenes -y no tan jóvenes- hablar con énfasis sobre Ozuna. Si embargo, no fue él quien ofreció el mejor concierto de la noche.

Aquí los verdaderos ganadores fueron los chicos valencianos de Zoo, una de nuestras grandes sorpresas de este año y que no nadie debe perderse de cara a los próximos festivales. En primer lugar por su magistral funcionamiento como grupo: el vocalista (Panxo) posee casi el mismo peso el que el chico del trombón, siendo ambos imprescindibles como parte de performance. A través de su rap y de sus ritmos puramente ska, Zoo conquistó a todo el público, que bailaba, cantaba en pseudo-valenciano, se dislocaba el cuello mediante increíbles movimientos de cabeza y realizaba pogos en los que uno se tenía que meter sí o sí. Podemos afirmar que estos chicos han ofrecido uno de los mejores conciertos de esta semana.

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Otra gran sorpresa fue Fuel Fandango, completamente desconocidos para quien escribe esta crónica. Lastrada por compartir horario con Ozuna, había una notable diferenciación del público en ambos escenarios -y qué pena habernos cambiado de bando-. Aprovechamos para disfrutar al menos media hora de su repertorio y quedamos completamente fascinados por la performance, las canciones y la interpretación vocal ofrecida por Cristina Manjón, capaz de dejar por los suelos hasta a la mismísima Rosalía. Su sonido completamente innovador y que bebe directamente desde el flamenco más puro -el taconeo ofrecido en directo era una absoluta maravilla-, nos encandiló desde el minuto uno. ¿El mayor fallo? Indudablemente el nuestro por abandonar semejante espectáculo para poder disfrutar de Ozuna.

El monstruo del streaming Ozuna te obligaba a quedarte cerca de tus amigos toda la noche porque no podrías volver a encontrarlos. Aún estando a metros y metros del cantante, tal era la cantidad de público que asistió al mayor evento del festival que era imposible hasta perrear -y no estábamos precisamente en primera fila sino casi al final-. «Nos ponemos en este lateral», me decían. Al segundo habían llegado diez grupos de veinte personas y habíamos dejado de ser el lateral. Con un aceptable retraso de veinte minutos, Ozuna demostró ser más un artista de discoteca que de conciertos, aunque aquí culpamos más a su público que a la labor que realizó el cantante. Sus canciones son puros himnos para la generación millennial, pero estos prefieren compartir el momento a través de redes sociales que disfrutar del concierto. «Criminal», «Baila, Baila, Baila», «Te Boté», «Vaina Loca»… Estas canciones necesitan a un público entregadísimo y dispuesto a bajar hasta el suelo, no a miles de adolescentes que posan para sus stories de Instagram.

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No fallaron, eso sí, los chicos de SFDK, que ofrecieron un show contundente y con las típicas sorpresas que nos ofrecen los sevillanos. Ver a todo el Weekend Beach coreando «Yo Contra Todos», «Despacito Pero Voy» -una alegría para aquellos fans acérrimos, pues no es uno de sus temas más populares-, «El Liricista en el Tejado», «Agua Pasá» o «Bajo el Mismo Sol», que contó con el majestuoso Little Pepe, fue un absoluto regalo para los weekers.

Indudablemente, SFDK supuso un broche final para la jornada del jueves magistral. Pero el Weekend Beach todavía tenía varios ases bajo la manga.

VIERNES, 5 DE JULIO

Llegamos al Escenario Torremar Victoria con cierto miedo: Becky G actúa a las ocho de la tarde y nos tememos un Ozuna 2.0. Por suerte, no fue así. Aunque el recinto estaba completamente ocupado, aún había sitio para bailar «Mayores» o «Sin Pijama». La ex-power ranger amarillo apareció en el escenario con veinte minutos de retraso y ofreció un espectáculo bastante escueto: tan solo cuarenta y cinco minutos. Y aquí es donde reside el mayor problema de Rebecca García: a pesar de estar sonando en la radiofórmula 24/7, gran parte de sus éxitos son colaboraciones. ¿Podría sostenerse un concierto de Becky G sin Bud Bunny, Natti Natasha o C. Tangana? La respuesta a tu pregunta es sí, pero había que cortar por lo sano muchos de los temas. Cuando empiezan a sonar los primeros segundos de «Booty», el público ruge y se desvive dándolo todo -sí, mucho más entregado que con Ozuna-. Becky G, además, se mostraba mucho más cercana con su público, incorporando a su espectáculo una buena dosis de coreografía a pesar de que sus visuales parecían haber sido realizados con Power Point. La retahíla de temas que G propuso era infalible: «Mayores», «Sin Pijama», «Cuando Te Besé», «Mala Mía», «Banana»… Cero baladas: aquí se viene por el petardeo. Pero si hay un momento que no podremos eliminar jamás es a ese público gritando «A por el bote, oé» y Becky G dando las gracias por ello totalmente perdida. En definitiva, «lo bueno, si breve, dos veces bueno«.

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Turno del clásico Juanito Makandé que, sin ser santo de nuestra devoción, demostró saber cómo funcionan los festivales a la perfección. Sin grandes alardes y manteniéndose inmóvil durante todo el concierto, ofreció uno de esos momentos chill que uno necesita cuando lleva días durmiendo cuatro horas diarias. ¿Único problema? Que fue demasiado poco emblemático: quizás le haría falta un buen speech tal y como haría Rozalén el siguiente día. Pero tranquilos, sevillanos del mundos: cantó «Niña Voladora».

Y llegamos a una de las grandes sorpresas de la noche. Si leéis algunos de los posts de nuestra web, os sorprenderá que uno de los conciertos que más hemos disfrutado en estos días es el de Ska-P. Sí. Aunque hablemos de Miley Cyrus, Ariana Grande o Nicki Minaj de manera periódica, Ska-P fue una de las experiencias musicales más divertidas a las que hayamos asistido jamás. Las razones fueron muchas: desde innovar en el concepto de concierto integrando un carácter teatral desternillante hasta los excelentes visuales que acompañaban a la banda. Es por eso por lo que temas como «Jaque Al Rey» consiguen elevarse hasta puntos insospechables a través de esos «no me toques los borbones» y esa recreación desafiante de Franco bailando en las pantallas -y en el escenario-.

La noche acaba -para nosotros- mediante Bad Gyal, que decide aparecer media hora tarde y que sufre problemas de vestuario tras la primera canción. Una reina del autotune a la que vimos completamente perdida sobre el escenario. Acompañada por cuatro bailarinas completamente vestidas en colores fluorescentes (la frase «me llevo el flúor porque está muy quemado» de King Jedet en «Paquita Salas» suena en nuestras cabezas), Bad Gyal ofrece un show bastante irregular: su actitud demasiado pasota hace que el público se aburra, más aún si hace un descanso cada tres canciones. Coreografías tocándose el toto, un poco de twerk y tres palabras cantadas. Bad Gyal repite estos tres pasos durante toda la performance, intercalando un breve descanso cada diez minutos (intuimos que querría fumarse un petardo). Por otro lado, el hecho de que sea ella la que se proclame como un genio de manera tan repetida. ¿Hace Bad Gyal canciones adictivas? Sí, pero de ahí a ser un genio hay un abismo. Como Gyal no se ponga las pilas, en dos años va a acabar como un juguete roto de la industria considerando la enorme ola de cantantes traperas que nos ofrece la actualidad.

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SÁBADO, 6 DE JULIO

El último día de festival lucía un cartel irresistible. Los resultados estuvieron a la altura a través de los nada prudentes Sexy Zebras, la buena performance por parte de Antílopez y Ayax y Prok, que derrocharon una enorme cantidad de energía a través de temas como «Reproches», «Mi Barrio Huele a Widow» o «Polizzia». Sin embargo, hay tres artistas a los que debemos prestar especial atención.

No nos tiembla el pulso al decir que Rozalén ha conseguido el mejor concierto de la semana. El equilibrio perfecto entre buena interpretación, integridad con su banda y un repertorio sublime -aunque no conocíamos muchas de las canciones, funcionaba como un reloj-. Rozalén se ha mostrado muy agradecida por la oportunidad que le ha otorgado el Weekend Beach y evidencia constantemente tener los pies en el suelo. Ese speech antes de «Justo» en el que se abría en canal y agradecía a todo el público que disfrutaba todas y cada una de las canciones, mostraba a la mejor artista que podríamos esperar: humana y concienciada con todo lo que ocurre a su alrededor. Y es que ese «Justo» nos ponía la piel de gallina, mientras «Comiéndote a Besos» hacía que toda Torre del Mar cantase su canción al unísono, «La Puerta Violeta» demostraba ser uno de los grandes éxitos de la albanense y «Girasoles» se proclamaba como un himno pop divertidísimo e irresistible. Este Weekend Beach ha hecho que nos enamoremos locamente de Rozalén. Y para eso están los festivales. Solo podemos dar las gracias a la cantante y a todo su equipo.

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No corre la misma suerte Beret, capaz de inventar una escala musical completamente nueva debido a su poca experiencia en escenarios -o quizás sea simplemente él-. A pesar de los múltiples éxitos que ha conseguido lograr a través de la radiofórmula, «Lo Siento», «Te Echo» o «Me Llama» queda como un simple chiste por muy alto que coree su público. Y es que, cuando uno piensa que puede que se trate de un in-ear mal configurado, Beret recupera el tono en una parte de la canción y se pierde por completo entrado el estribillo. No ocurre lo mismo con su corista, que canta el estribillo de manera perfecta (sería «superstar» si estuviésemos jugando al SingStar). Una pena para aquellos que decidiesen no ver a Vetusta Morla, cuyo directo fue sublime.

Tras el final de aquello que ofreció Beret, nos adentramos al escenario principal y esperamos más de 40 minutos para poder ver a los chicos de Black Eyed Peas. Con las expectativas algo bajas -pues no consiguen un éxito desde hace nueve años-, la espera se nos hace insufrible debido a aquel DJ que intenta amenizar al público. El concierto empieza con «Let’s Get It Started» (*pretends to be shocked*) y continúa rescatando las canciones de sus dos últimos discos: «The E.N.D.» y «The Beginning». Suenan temas como «Imma Be», «Rock That Body» o el pelotazo «Boom Boom Pow», aunque ninguno de ellos consiguen hacer arrancar el espectáculo y la gente está más preocupada de preguntar «¿dónde está Fergie?» que de disfrutar de canciones que, realmente, nunca han sido un éxito en España («Boom Boom Pow» fue un mega-hit en USA, pero era un sonido al que España todavía no estaba acostrumbrada). Es «Bump It» la canción que se encarga de levantar a todo su público y hacer que disfruten de este último día en el festival, confirmándose como el mejor tema machacón de la banda a día de hoy. Más adelante, will.i.am decide marcarse su propia DJ session a través de «#thatPOWER», «Scream & Shout» o «This Is Love».

A la pregunta de «¿dónde está Fergie?» nos responden en el ecuador del concierto mostrándonos a su nueva cantante, que es relevante pero no mucho. Black Eyed Peas ha recortado sus canciones y han oprimido los versos de Fergie. ¿Qué ocurre cuando Fergie canta el estribillo principal como ocurre en «Just Can’t Get Enough»? Que aparece esta nueva chica algo estridente cantando su parte. Será la nueva cantante, pero solo cuando sea imprescindible. Black Eyed Peas, por ahora, es un trío. El concierto cierra con un precioso «Where Is The Love?» y una ya pasada de moda «I Gotta Feeling», que repite su estribillo final unas cinco veces mientras will.i.am intenta hablar español, pronuncia «Ma-lá-ga» y usa las palabras «Barcelona» y «España» en la misma frase. Como resultado, obtuvimos un concierto que funcionaba como un reloj en su segunda mitad y que, al menos, hacía que el sabor de boca con el que uno abandona el escenario no fuese agridulce. Hay aún algunos detalles por pulir, pero teniendo en cuenta el papel que ha desarrollado BEP en esta década, podemos darnos con el canto en los dientes. Siguen siendo relevantes gracias a todos los éxitos que escribieron en la primera década de este siglo.

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Y así es como finaliza el Weekend Beach Festival, dejándonos unos días magníficos cargados de música y buen ambiente de festival.

Y aprovechamos para dar las gracias a los organizadores del festival por dejarnos ser parte de este Weekend Beach. Esperamos poder vernos el año que viene, pues el Weekend Beach 2020 ya ha sido confirmado.

Crítica: Otras Alas – Natalia Lacunza | La navarra comienza la búsqueda de su sonido

Su primer EP está justificado. Con eso nos conformamos.

3.5 estrellas

1561125655_643216_1561125746_noticia_normalTras el éxito cosechado por «nana triste» -inesperado, pero totalmente justificado-, Natalia Lacunza ha movido ficha rápidamente liberando su primer EP «Otras Alas«, compuesto por siete canciones que nos demuestra nuevamente el arte de ordenar un tracklist. Ninguna canción está ubicada donde está por mera casualidad. Y este es uno de los grandes acierto de Lacunza: ha sabido narrar una historia y someter al oyente a una genial experiencia a lo largo de estos breves 20 minutos. ¿Hay fallos en «Otras Alas»? Por supuesto, al fin y al cabo estamos hablando de un debut. Sin embargo, la intérprete navarra parece tener las cosas bastante claras.

«Otras Alas» es un álbum dividido en dos partes bastante diferenciables. Sus tres primeros temas se caracterizan por la oscuridad de su producción, los beats marcados y por los filtros vocales que se adhieren a la voz de Natalia para crear puentes más rimbombantes. Canciones que podrían haber formado parte de la banda sonora de «Pesadilla Antes de Navidad», donde se nota la clara influencia de Billie Eilish (hablaremos de ella más adelante) y donde el factor de riesgo está presente. Con «otras alas» -la canción- comienza la segunda mitad del álbum, más íntimo y personal, haciendo uso de melodías de forma acústica, donde se incrementa la intensidad -para bien o para mal- y donde encontramos a Lacunza muchísimo más cómoda.

Natalia tiene un claro problema: es menos alternativa de lo que ella cree ser. Si bien es cierto que aplaudimos cómo ha cuidado este proyecto (desde el camino que recorren todas sus canciones hasta la estética que presenta en su portada), Natalia se excede abarcando géneros que aún le quedan algo grandes. Es el caso de la primera mitad, donde no llegamos a conocer a Natalia pues está completamente falta de personalidad. Partir de un tema como «bad guy», cuyo plagio es descarado, y cantar una letra escrita por alguien de 15 años no es una buena carta de presentación, tal y como ocurre en «tarántula». Sin embargo, el volantazo que pega Natalia entrado «gato negro», que empieza a beber de esos sonidos que caracterizan la segunda mitad, no puede venirle mejor. Su producción empieza a jugar con ruido de cadenas, hiperventilaciones… Existe un riesgo que valoramos favorablemente pero que no consigue el resultado excepcional que desearíamos.

A partir de aquí Lacunza se adentra en atmósferas algo celestiales mediante canciones que podrían servir tanto a Amaia como a Ariana Grande (algunas de estas canciones podrían formar parte de «sweetener» o «thank u, next» sin problema alguno). Sus temas ganan luminosidad («no te veo»), consiguen ser mucho más memorables («Olivia», «nana triste»), experimentan estribillos preciosos («otras alas») y demuestran que este EP sirve como búsqueda de un sonido para Natalia Lacunza. Y es que ahí está el gran acierto y lo que hace de este «Otras Alas» un EP necesario. Sin hacer mucho ruido, Natalia está explorándose musicalmente para ver qué géneros pueden acompañarla mejor con el paso de los años.

Y sí. Por muchos errores que ocurran a lo largo de estos 20 minutos, podemos llegar a entender que estamos tan solo ante el primer paso de Natalia, quien está labrándose la mejor carrera musical de todos sus compañeros (lo de Carlos Right era denunciable, al igual que ha ocurrido con Dave o Famous).

Además, el álbum se cierra con una de las mejores canciones españolas que hemos escuchado en este 2019, como es «nana triste». No pedimos más a la navarra, al menos por ahora.

Nota: 6,75 / 10

Crítica: Señorita – Shawn Mendes & Camila Cabello | BOP ALERT

Estamos ante uno de los mayores éxitos de este verano

4 estrellas

D9jpPfGXoAA76RL.jpg-largeShawn Mendes y Camila Cabello vuelven a juntar sus voces tras el moderado éxito de «I Know What you Did Last Summer». Camila aún formaba parte de Fifth Harmony (R.I.P.) y Shawn Mendes conseguía su primer gran éxito a nivel global con la tremendamente pegadiza «Stitches». Sin embargo, durante estos cuatro años, Camila Cabello ha conseguido uno de los éxitos más importantes de la década gracias a «Havana» (sexta canción más escuchada de la historia en Spotify y el vídeo-audio más reproducido en YouTube con más de 1,5 mil millones de reproducciones) y Shawn Mendes se ha posicionado como uno de los artistas jóvenes más exitosos gracias a temas como «Treat Me Better», «In My Blood» o «There’s Nothing Holdin’ Me Back». El pasado viernes estrenaron «Señorita«, que apunta a convertirse en uno de los mayores éxitos de este verano.

«Señorita» será el mayor hit de Shawn Mendes y, si todo funciona tan bien como debería, no tenemos duda alguna en que podría convertirse en un nuevo «Havana» para Cabello. Es un tema cantado con delicadeza pero que rebosa pasión en cada uno de sus versos, con un empaste de voces magistral y en el que ambos demuestran cuán sensuales pueden llegar a ser. «Señorita» tiene armonías sensacionales utilizando varias pistas de audio de cada cantante (la segunda mitad del primer verso de Mendes es una prueba de ello), tiene hooks de los que son imposible desprenderse (esos «la-la-la» como puente al estribillo) y está cantada con elegancia, evitando que caiga en lo obsceno. Grosso modo, es un tema que te vale para follar y para pinchar (sic.) en la radio sin que nadie se escandalice por ello. Algo así como «Love Me Harder». Su letra, además, está cargada de picardía: «you say we’re just friends but friends don’t know the way you taste«, «her body fits right in my hand» o ese « when your lips undress me, hooked on your tongue / Ooh, love, your kiss is deadly, don’t stop» son pruebas de ello. Los dos más calientes que el palo de un churrero.

Su vídeo, otra masterpiece. ¿Recordáis «Una Cenicienta Moderna»? Pues esta canción podría haber formado parte de su banda sonora sin problema alguno. Camila es una camarera de un bar que conoce al típico (¿?) motero cantautor. Mientras ella posa sexy de manera algo forzada con la poca luz que deja pasar la persiana, él posa sentado en un dinner mientras espera que le traigan la comida. Después, como cabría esperar, hay tiempo para bailar como si esto fuese «Step Up», montar en moto («Into You» o «Ha Nacido Una Estrella») e irse a un motel de carretera a hacer cosas de mayores («Into You» también, porque Ariana no es de las que pierde el tiempo). El vídeo será infalible para sus fan-bases: tenemos a dos chicos guapos, ídolos adolescentes, con poca ropa. Los revisionados están asegurados.

Pocas pegas que poner a este tema. Es disfrutable, su producción es impoluta y ambos ejercen la mejor interpretación que pueden ofrecer. El éxito está asegurado.

Lo siento, Abraham Mateo. Tu «Señorita» ha dejado de ser relevante.

Crítica: Time (feat. Famous Oberogo) – Brian Cross | ¿Dónde estaba «Time» en Eurovisión?

¿Por qué no aprovecha Famous el hueco RnB?

2 estrellas

D8x0e5AWwAEq4pDEn Twitter la gente se pregunta dónde estaba este «Time» en la preselección de Eurovisión. Os traemos la respuesta: en un cajón cerrado desde 2013 que nunca debería haber sido abierto. Porque el tema no puede ser más plano y no puede sonar más desesperado con esas campanas tan «Fireflies» de Owl City -anthem, by the way-. Tal y como preveíamos, el último ganador de Operación Triunfo está perdidísimo musicalmente. Porque tener buena voz no te hace artista.

«Time» es la típica canción que Zedd lanzaba a principios de década y que era un éxito en la radiofórmula internacional nadie sabe bien por qué -bueno, sí que lo sabemos: payola, baby-. A principios de esta década, temas así podían tener un pase: encontrar música nueva era más difícil que en la actualidad y acabábamos consumiendo este tipo de producto de manera involuntaria. Ahora, con la facilidad de usar Spotify, Apple Music o TIDAL (realmente, nadie usa esta última), descubrir nuevos géneros es tan fácil como desbloquear tu teléfono. Los gustos evolucionan y, obviamente, lo que en 2013 podría ser un pelotazo, ahora suena tan desfasado y desesperado como un recopilatorio de Caribe Mix.

Famous ha dado un mal primer paso y, si piensa que con un segundo single balada va a salvarle los muebles, está equivocado. El perfil de Famous está muy quemado a nivel internacional y hemos visto cómo las discográficas lo utilizan para cubrir un hueco que dejó de ser popular hace más de un lustro. Famous debería adelantarse a los acontecimientos y otorgar a España un Labrinth patrio que consiga ganarse a la crítica en primer lugar. La crítica aquí puede darle un tirón importante, pues el perfil masculino que triunfa en España hace pop aflamencado (los tres reyes en ventas españolas son Alejandro Sanz, Pablo Alborán y Manuel Carrasco). Famous actualmente no puede competir contra eso -y rezamos porque no se venda a ello-. Intentar ir de superestrella internacional no sirve de nada, mucho menos si el intento se realiza a través de este «Time», cuya producción resulta insoportable hasta para una primera escucha debido a la facilona que es.

Esperamos que sepa encaminar su carrera musical pronto. El público olvida de manera rápida, pero aún está a tiempo.

Pista por si lees esto: el RnB está desierto en España actualmente. Aprovéchalo.

Crítica: Qué Suerte La Mía – Dave Zulueta | Ha sido un placer, Dave

Buenas tardes, buenas noches, señoritas y señores.

1 estrella
D8zdghvXYAA33FI.jpg-largeDave Zulueta (aka el niño de «Coco») ha estrenado su primer single y, sintiéndolo mucho, esperamos que sea el último. No hay nada rescatable de este single: ni su vídeo, ni su melodía, ni su letra. Y no sabemos cómo escribir de manera correcta este post para que no nos llegue una denuncia en las siguientes semanas, por lo que seremos breves, escuetos y lo más blanco posible: la canción no hay por dónde cogerla. ¡Enhorabuena, Dave! ¡Eres la Th*lía G*rr*do de la edición!

Dave canta como si tuviese un boli bic en la boca -o una parálisis facial, no sabemos muy bien-. Mientras la canción ocurre, Dave chilla de manera barrio-bajera («¡que ya hemos llegao, que se entere la gente!«), aprovecha para sacarse el B1 de inglés de la manera más bochornosa posible («porque no puedo ser yo si no estás aquí with me«) y pasea por las calles de Cádiz bajo una dirección basiquísimica y una post-producción lamentable. Los Dave’s congelados en mitad del plano -mal recortados-, las líneas fluorescentes, los dibujos absurdos que van apareciendo en escena… No hay nada bien en este tema.

Y nos apena porque Dave nos caía bien en el concurso (aunque no siguiésemos la última tanto como esperábamos), pero no tiene madera alguna como artista -al menos a nivel nacional-. Su estilo es tan de Cádiz y tan chirigotero que, para alguien que no disfruta este acontecimiento gaditano, «Qué Suerte La Mía» resulta toda una tortura. Pero tampoco vemos a Dave inclinándose hacia otros géneros.

Aquí Dave tiene una opción muy viable, y en convertirse en el artista favorito de aquellos que siguen el COAC año tras año. Aquellos que lamentan que sus comparsas favoritas no estén disponibles en Spotify y que se quejan de los ganadores de manera anual. Quién sabe si Dave no va a triunfar gracias a este público.

En The Rubiew le deseamos toda la suerte del mundo, pero lamentablemente parece que no somos su tipo de público. Un placer, Dave.

Crítica: Nadie Podría Hacerlo – Amaia | Se busca nuevo letrista

Amaia sigue siendo una intérprete magistral pero una compositora con demasiadas carencias

2.5 estrellas

acbb2e577a95350326fc669acb892ff3.1000x990x1Amaia lanza el segundo single de su álbum debut, que será liberado el próximo septiembre atendiendo a las declaraciones en La Resistencia. «Nadie Podría Hacerlo» es una balada minimalista donde Amaia demuestra ser una intérprete sensacional pero tener ciertas carencias como compositora. Aunque el tema siga siendo tremendamente cuqui y conmovedor, empezamos a rebajar nuestras expectativas con su primer álbum, pues no sabemos si seríamos capaces de aguantar más de treinta minutos de frases musicalmente incoherentes, estructuras completamente desequilibradas y cierto aire eclesiástico.

«Nadie Podría Hacerlo» tiene errores garrafales: las excesivas repeticiones de las dos líneas que componen una canción de menos de tres minutos hacen que cada escucha se haga infinita, no sabiendo dónde comienza y dónde acaba la canción. La voz de Amaia es irresistible y la melosidad con la que ella interpreta sus canciones es una de las grandes delicias que nos ha podido traer el formato de Operación Triunfo en toda su trayectoria. Y aunque sus canciones sigan siendo musicalmente exquisitas, Amaia debería acompañarse de un buen letrista para la composición de sus canciones. «Un Nuevo Lugar» tuvo un pase pues era un coqueteo musical que debía ser lanzado antes de la finalización de OT 2018 por motivos de contratos discográficos. «EL Relámpago» es una de las mejores canciones que hemos podido escuchar en este 2019 y cuyo único fallo es que su letra no consiga estar a la altura de su melodía. Y el problema de este «Nadie Podría Hacerlo» es que debería haber durado un minuto y servir como interludio, intro u outro, y no como un segundo single. Lamentablemente, «Nadie Podría Hacerlo» no nos transmite tanto como debería.

Su vídeo, un acierto. Tan intimista como el propio track, podemos ver a una Amaia cotidiana tocando el piano, tocando el air-piano, haciéndose una coleta -algo metido con calzador para mostrar sus pelos en las axilas- o durmiendo. Además, el vídeo se acompaña de varios momentos de la niñez de Amaia, aportando un contraste de lo más curioso. No es la maravilla que fue «El Relámpago», pero al menos está siendo fiel a una estética durante toda esta primera era.

Esperamos que Amaia tenga tiempo durante este verano de pulir los temas que formarán su disco. Las melodías no tiene que tocarlas, pero alguien que revisase sus letras podría otorgarle bastantes alegrías de cara al futuro.

Crítica: Glad He’s Gone – Tove Lo | Te quiero, tía

Tove Lo es la mejor amiga que puedas imaginar.

4.5 estrellas

100000x100000-999-1-1559313612-640x640Tove Lo es la amiga que siempre hemos querido tener. O al menos, eso demuestra en el divertido vídeo de su nuevo single «Glad He’s Gone«, donde Lo demuestra ser todo un apoyo para su amiga tras la ruptura con su novio -un gilipollas, al parecer-. El que sirve de primer aperitivo de su cuarto álbum de estudio es probablemente una de las mejores canciones de este 2019, un grower en toda regla y una canción que quedará atrapada en nosotros a lo largo de todo el año. Porque, nuevamente, Tove Lo se ha tomado sus melodías pop muy en serio y mantiene su status como una de las grandes artistas de esta década.

«I got a girlfriend, she’s got a boyfriend / She calls me crying every day ‘cause they got problems» sirve para darse cuenta que las letras de Tove Lo siguen intactas, siendo caracterizadas por su eficacia y su poca pomposidad. La cantante sueca es directa y no se pierde entre metáforas absurdas -muy propensas en el panorama español, por ejemplo-, teniendo un mensaje claro en este tema. Tove Lo no ha dejado cabo suelto en «Glad He’s Gone», recreando una conversación telefónica a través de su voz cantada -y fraseada- y su voz con un filtro agudo que crea ganchos increíbles a lo largo de su puente. Sigue habiendo referencias sexuales tal y como nos ha acostumbrado a lo largo de estos años: desde el muy Morissette «did you go down on his birthday?» hasta ese «did you let him leave a necklace?«. Y es que Lo sabe mandar un mensaje muy esperanzador a su amiga a través de esta conversación cotidiana tan millennial. Tove Lo sería capaz de protagonizar «Spring Breakers» ella sola, no tenemos duda alguna.

Además, este «Glad He’s Gone» viene acompañado de un vídeo musical a la altura de la canción. Si no hemos sido capaces de sacar el tema de nuestras cabezas, la liberación de su vídeo -que permite que lo veamos en loop durante muchas semanas- hará que elevemos el hype por su álbum «Sunshine Kitty» hasta niveles insospechados. Durante estos tres minutos veremos a la intérprete de «hey you got drugs?» recorrer montañas, caminar por encima de un metro, convertirse en «El Renacido», entrar en la cárcel e incluso escapar de ella, todo ello sin soltar el teléfono y estando disponible en todo momento para que su amiga ahogue sus penas en ella.

Una pena el nulo desempeño comercial de la canción, a día de hoy desaparecida de todos los charts internacionales relevantes, pero siendo al menos número uno en nuestro corazón -y en número de escuchas en nuestro iPhone-. Porque en The Rubiew queremos mucho a Tove Lo.

Crítica: Estaré Ahí – Raoul Vázquez | ¿Quién era Raoul?

Un tema correcto que debería haber sido estrenado el pasado octubre.
Su vídeo, un batiburillo de ideas mal ejecutadas.

2.5 estrellas

Raoul-20-de-JunioRaoul Vázquez era un chico que concursó en Operación Triunfo 2002 2017 y que, ermm, no sabemos qué ha hecho en este año y medio. Pero aquí estamos, hablando de este joven que ha visto oportuno presentar su primer single un jueves de junio con un vídeo que queda a medio camino entre «Mommy» de Xavier Dolan y un Tik Tok turco. Así de bizarro es todo. Y aunque esta larguísima espera no haya concluido en un resultado magistral, sí tenemos un tema en forma de balada eurovisiva que podría salvar los muebles al intérprete.

«Estaré Ahí» es un tema correcto en el que Raoul juega con falsetos como si de ZAYN se tratase, además de inspirarse en «Arcade» o cualquier canción lenta de Sam smith. Una canción construida de manera convencional y bien ejecutada, pero con una letra algo pasada de tuerca relativo al dramatismo adolescente («este amor no es real, solo quieres jugar«, «quiero enmarcar esa foto en la que sales sonriendo«, «y aún recuerdo nuestros dedos deslizándose muy lento, erizando cada pelo«). Si bien es cierto que su estribillo levanta de manera melódica nuestro interés por «Estaré Ahí», poca capacidad de primer single vemos a este tema. Su eficacia no es inmediata, Raoul ha perdido a miles de fans por el camino y, con el tiempo que ha tardado en lanzar este primer single, no queremos ni plantearnos cuánto tardaría el álbum de estudio en ser publicado (¿2095?) para que pueda darle la oportunidad de una gira y firmas de disco por todos los Media Markt de España.

En su videoclip, sus seguidores podrán disfrutar de Raoul ejerciendo de bailarín de danza contemporánea pues, probablemente, haya sido uno de los tres espectadores que ha visto «Fama A Bailar» durante al menos 5 minutos. El vídeo arranca en unos interesantes 1:1 para acabar transformado en unos más normativos 2.35:1. Sin embargo, no todo queda tan espectacular como debería: la transición es tan sumamente brusca que pierde su motivo en el vídeo. Tenían los elementos necesarios para narrar la evolución del cantante. Sin embargo, esos movimientos de baile y esas miradas fijas totalmente inverosímiles nos hacen pensar en un vídeo de un pre-púber de Tik Tok y no en la joya visual que sacaba lo mejor de Dolan. La teoría estaba aprendida y los cambios de iluminación cumplían su función narrativa, pero en la práctica todo quedaba excesivamente artificial. Son buenas ideas mal dirigidas.

¿Puede «Estaré Ahí» salvarle los muebles de Raoul? Pues difícil. Si bien es cierto que las baladas tienen una cabida nula en la radiofórmula española en pleno verano, sí es cierto que es una canción breve y entrañable como para que Los 40 la pinche casi tanto como pincha a Blas Cantó. Todo esto dependerá, obviamente, de lo que Universal quiera invertir en la carrera de Raoul. Payola time, honey.

Crítica: nana triste – Natalia Lacunza & Guitarricadelafuente | El brillante primer paso de Lacunza

Natalia Lacunza consigue uno de los mejores temas post-academia de la historia de Operación Triunfo.

4 estrellas

60876422_1882708551936990_1420480659003808528_nNatalia Lacunza consigue el primer gran acierto de Operación Triunfo 2018. La que fuese tercera finalista en la última edición del espectáculo televisivo español se ha aliado con Guitarricadelafuente para presentar su primer single post-OT, “nana triste”, que formará parte de un EP titulado “Otras Alas”, a la venta este mismo viernes. Y poco podemos echar en cara a la cantante navarra, pues la joven ha estrenado uno de los mejores singles post-academia de la historia de Operación Triunfo.

Cuando conocimos la portada y los primeros segundos del videoclip de “nana triste”, nos echamos las manos a la cabeza. Conocíamos las canciones de Guitarricadelafuente y ya nos habíamos familiarizado al modo angustioso en el que Alvaro La Fuente interpretaba sus temas, por lo que nos temíamos que el primer single de Lacunza acabaría siendo una batalla en la que ambos se disputaban el trofeo de “a ver quién es capaz de cantar con más pena”. Por suerte, esta “nana triste” ha acabado siendo un tema precioso y que no puede estar mejor ejecutado por parte de ambos. 

Uno de los grandes acierto de este tema es su estructuración, donde el estribillo solo ocurre una sola vez en estos tres minutos y se rodea de manera preciosa entre versos íntimos, puentes a dos veces y outros que tienen casi tanto gancho como el chorus principal. Su producción extremadamente meticulosa y minimalista, su letra escrita como si de un poema clásico se tratase (Natalia aclaró que la canción nació en este formato) y la guitarra que acompaña a la voz de Lacunza y La Fuente son aciertos que se suman a un resultado brillante.

“nana triste” es un tema sobre la llegada de un arrepentimiento pasado tratado con nostalgia y angustia (“se despiertan del olvido, vuelven pa’ hacerme llorar” o “hoy supura y supura lo que ayer sabía a miel”). Y es que esta canción nos ha descubierto la faceta de compositora de Lacunza, que lejos de autodefinirse como un genio de la composición (hola, Alfred), ha decidido mostrar lo mejor de sí sin alardeos mediante.

Adentrándonos en el desempeño comercial de canción, Natalia puede estar bastante orgullosa con los resultados obtenidos en sus primeros días. El tema ha logrado coronarse como uno de los estrenos más exitosos en Spotify España, su vídeo está a punto de alcanzar los dos millones de visitas y comercialmente ha funcionado de manera brillante. Lo que está por ver es cómo será su carrera a largo plazo, seguramente más similar a las canciones de Amaia que a las de Aitana o Lola Índigo. Siendo honestos, la radiofórmula española no tiene hueco para canciones de este género, aunque aquí la culpa no la tiene Lacunza sino las grandes emisoras del país.

Podemos decir que estamos impacientes por escuchar las siguientes canciones de la cantante.