Crítica: Nadie Podría Hacerlo – Amaia | Se busca nuevo letrista

Amaia sigue siendo una intérprete magistral pero una compositora con demasiadas carencias

2.5 estrellas

acbb2e577a95350326fc669acb892ff3.1000x990x1Amaia lanza el segundo single de su álbum debut, que será liberado el próximo septiembre atendiendo a las declaraciones en La Resistencia. «Nadie Podría Hacerlo» es una balada minimalista donde Amaia demuestra ser una intérprete sensacional pero tener ciertas carencias como compositora. Aunque el tema siga siendo tremendamente cuqui y conmovedor, empezamos a rebajar nuestras expectativas con su primer álbum, pues no sabemos si seríamos capaces de aguantar más de treinta minutos de frases musicalmente incoherentes, estructuras completamente desequilibradas y cierto aire eclesiástico.

«Nadie Podría Hacerlo» tiene errores garrafales: las excesivas repeticiones de las dos líneas que componen una canción de menos de tres minutos hacen que cada escucha se haga infinita, no sabiendo dónde comienza y dónde acaba la canción. La voz de Amaia es irresistible y la melosidad con la que ella interpreta sus canciones es una de las grandes delicias que nos ha podido traer el formato de Operación Triunfo en toda su trayectoria. Y aunque sus canciones sigan siendo musicalmente exquisitas, Amaia debería acompañarse de un buen letrista para la composición de sus canciones. «Un Nuevo Lugar» tuvo un pase pues era un coqueteo musical que debía ser lanzado antes de la finalización de OT 2018 por motivos de contratos discográficos. «EL Relámpago» es una de las mejores canciones que hemos podido escuchar en este 2019 y cuyo único fallo es que su letra no consiga estar a la altura de su melodía. Y el problema de este «Nadie Podría Hacerlo» es que debería haber durado un minuto y servir como interludio, intro u outro, y no como un segundo single. Lamentablemente, «Nadie Podría Hacerlo» no nos transmite tanto como debería.

Su vídeo, un acierto. Tan intimista como el propio track, podemos ver a una Amaia cotidiana tocando el piano, tocando el air-piano, haciéndose una coleta -algo metido con calzador para mostrar sus pelos en las axilas- o durmiendo. Además, el vídeo se acompaña de varios momentos de la niñez de Amaia, aportando un contraste de lo más curioso. No es la maravilla que fue «El Relámpago», pero al menos está siendo fiel a una estética durante toda esta primera era.

Esperamos que Amaia tenga tiempo durante este verano de pulir los temas que formarán su disco. Las melodías no tiene que tocarlas, pero alguien que revisase sus letras podría otorgarle bastantes alegrías de cara al futuro.