Mikel Erentxun estrena el primer single de su nuevo álbum «El Último Vuelo del Hombre Bala», «La Vereda«. Erentxun sigue siendo infalible dentro del género: sus melodías siguen brillando con el paso de los años y el buen-rollismo que tanto le caracteriza sigue intacto. Y es que aunque Mikel Erentxun siga inmóvil en su zona de confort con «La Vereda», el resultado sigue siendo tan destacable como los últimos singles presentados por el que fuese cantante de Duncan Dhu.
Los chicos de Carolina Durante parecen haber encontrado la fórmula perfecta. Así suena su segundo avance de «Carolina Durante», «Las Canciones de Juanita».
“No sonamos mal, sonamos mejor que ayer” puede ser una frase idónea para definir esta nueva etapa en la que se encuentra grupo madrileño Carolina Durante. A apenas un mes del lanzamiento de su álbum debut -su publicación está marcada para el 24 de abril-, la banda estrena “Las Canciones de Juanita”, un segundo avance de este LP homónimo que estará compuesto por diez canciones sin colaboración alguna. ¿No será demasiado arriesgado para la banda teniendo en cuenta que su mayor éxito viene de la mano de Amaia? Pues parece ser que no.
«Las Canciones de Juanita» sigue siendo un tema de Carolina Durante pero, como ya comentábamos en la respectiva crítica de «Joder, No Sé«, la producción suena infinitamente más limpia. Esto no implica que Carolina Durante se está alejando del sonido que los catapultó a la cumbre de lo alternativo (no sabemos si aún pertenecen a este ¿movimiento?, pues el disco será editado por Sonido Muchacho y por Universal Music Spain), sino que su sonido está tomando una evolución que tarde o temprano llegaría. Por suerte, ya no perderemos un 30% de audición como cuando Diego gritaba «Cayetano».
Desde una primera escucha, el gancho de «Las Canciones de Juanita» es más notable que en «Joder, No Sé». A pesar de su comienzo lento con tan solo la presencia de una guitarra, su estribillo rompe gracias a la percusión de la batería creando una epicidad que debe ser muy notable en directo -esta canción ya era un fan-favorite pues ha sido interpretada numerosas veces- y creando en su final un outro mediante guitarra que parece que Juan Aguirre se ha colado en el estudio con los chico de Carolina Durante – por cierto, Amaral vuelve ya mismo y no podemos estar más contentos por ello-. Su historia, contada de la misma manera obvia a la que el grupo nos tiene acostumbrado, acaba resaltando por encima de todas las composiciones del grupo, aunque «tu memoria es un taladro a las tres del mediodía» nos sonroja demasiado.
Su videoclip está dotado de una cotidianidad sorprendente. Atentos al look de Diego en la portada del vídeo.
Carolina Durante ha encontrado una fórmula perfecta en sus composiciones y parece ser que esta va a ser explotada al máximo en su álbum debut. Por ahora, todo apunta muy bien para los chicos de moda en el panorama musical español. Difícil tienen cagarla.
Rosalía sacrifica el flamenco para meterse de lleno en el sonido latino y haciendo que nos sea imposible quedarnos quieto. «Con Altura» es un bop desde la primera escucha con el que mover el trasero.
R.I.P. flamenco. Si bien es cierto que «EL MAL QUERER» deambulaba por distintos géneros y, bajo nuestra opinión, estaba más cerca de ser un disco urbano que uno flamenco -más aún si «Los Ángeles» lo hemos escuchado en bucle durante un larguísimo periodo de tiempo-, este «Con Altura» no tiene ni un pequeño ápice de este género. ROSALÍA y J Balvin han vuelto a unirse para regalarnos un bop que perrearemos llegando hasta el piso. Así de latino. También tenemos a El Guincho que, dada a la aportación vocal que hace en esta canción, podemos coronarlo ya oficialmente como el Timbaland latino por excelencia.
«Brillo», a pesar de ni siquiera haber sido lanzado como single oficial de «Vibras», lograba ser todo un éxito en España con más de 20 millones de reproducciones en Spotify y obteniendo la certificación de disco platino en España. Aún así, «Con Altura» apunta a ser uno de los mayores éxitos para ambos artistas en la península de cara a este 2019. Por todos es conocido que el título de la canción del verano empieza a pelearse desde el 1 de enero en terreno latino («Despacito», por ejemplo, fue lanzada un 12 de enero) y, aunque este nuevo tema llegue con dos meses de retraso, nade se va a librar de mover el cucu este verano a ritmo de «esto es pa’ que quede lo que yo hago dura, demasiadas noches de travesura» que, por si el beat en sí no fuese suficiente, se retroalimenta referenciando al gran reggaeton de principios de la década pasada. Ni un cabo suelto.
Y es que podríamos hacer un largo y profesional análisis sobre los productores que se han unido para hacer que este tema se haya convertido en una realidad, pero nos desviaría totalmente del que parece ser el cometido principal de esta canción: levantarnos para ponernos a perrear como si acabásemos de terminar un periodo de exámenes de cuatro meses.
«Con Altura» lo tiene todo para convertirse en el mayor hit de la temporada: tiene ganchos cada cinco segundos, es pegadiza desde una primera escucha, tiene frases míticas como «a Camarón lo llevo en la guantera» y un puente perfecto tal que «flores azules y quilates, y si es mentira que me maten«. Con quilates podría haber pagado el alcalde de Valladolid para que Rosalía actuase en sus fiestas locales.
¿Único problema? Algunas segundas voces que nos sacan momentáneamente de la canción, un verso por parte de J Balvin bastante mejorable (en «Bola Rebola», por ejemplo, tiene rimas completamente adictivas -adjuntamos vídeo al final de esta entrada-) y que su videoclip puede dar hasta un poco de vergüenza ajena. Buen decisión la de optar por cuatro tercios para así no mostrar lo cutrísimo que es ese set de avión. Si te quieres marcar un «Toxic» al menos hazlo bien.
En definitiva, todos a sentirnos Iggy Azalea right now.
«Don’t Feel Like Crying» de Sigrid. Uno de los temas más disfrutables de este mes.
Y una razón más por la que no necesitamos a Ava Max en el panorama actual.
Sigrid es una de esas cantantes que, en tiempos en los que pop más bubble se encuentra en standby, presenta una propuesta más que digna para provocar un renacer del subgénero. Si bien es cierto que hemos perdido la cuenta de cuántas artistas vienen dispuesto a ello y no consiguen convertirlo nuevamente en tendencia, nunca está de más dar cabida a artistas que con un producto de lo más interesante no consiguen despuntar en listas. Hoy hablaremos de “Don’t Feel Like Crying”.
El tema perteneciente al álbum debut de la artista, “Sucker Punch”, es un pop accesible y facilón que lejos de caer en el olvido, consigue adherirse al oyente y pedir su reproducción en bucle hasta saberse la canción al dedillo, incluyendo segundas voces e instrumental. Su letra acorde al género -“Don’t Feel Like Crying” habla de la superación de una ruptura- y su melodía optimista y chiclosa acompañan a la perfeccion a uno de los temas más adictivos que hemos escuchado en el último mes (con el permiso, claramente, de “Nunca Debí Enamorarme” de Camela con Taburete).
Su vídeo, cargado de nostalgia 90s-00s (nuestra favorita a decir verdad), lejos de ser una obra maestra, funciona de manera idónea gracias a su paleta de colores, su precisa elección de cuatro tercios como relación de aspecto de pantalla, esos pantalones campana cargados de brillo y su aura totalmente adolescente. El video de “Don’t Feel Like Crying” es una chica bailando y cantando frente a una cámara. Cambias esa sala de espera de hospital por una habitación cargada de posters de N’SYNC y Britney Spears y tienes la comedia de culto adolescente de 2001.
Además, aprovechamos esta entrada para recomendar “Sucker Punch”, su álbum debut. Esperamos poder escribir de manera larga y tendida sobre este en los próximos días, pero como The Rubiew funciona siempre de manera tan intermitente, hacemos un breve adelanto de nuestra crítica asegurando que es uno de los discos más disfrutables que escucharemos en 2019.
Esta nueva etapa indie no puede sentar mejor a la rapera australiana. «Sally Walker» es todo un bop.
Iggy Azalea edita su primer single en esta era independiente y ha dado en el centro de la diana en los tres aspectos más importantes: «Sally Walker» cuenta con un portadón, es musicalmente excelente y tiene el mejor vídeo que hemos visto en lo que va de año. Es hora de pedir perdón a la rapera australiana y hacer que «Sally Walker» se convierta en todo un éxito. Inesperadamente, Azalea ha sacado el mejor tema de esta semana y, aunque los servicios streaming no le estén dando cabida alguna en sus playlists, cumple todos los requisitos para convertirse en un hit.
La situación de Iggy Azalea es complicada. Tras haber arrasado durante 2014 con singles como «Fancy», «Work», «Black Widow» o «Problem» -tema que catapultó a Ariana a nivel global-, su primer álbum de estudio no fue recibido todo lo bien que cabría esperar. Tampoco ayudó una reedición con temas como «Trouble» con Jennifer Hudson o «Beg For It» con MØ, que pasaron con más pena que gloria por las listas internacionales. Tras esto llegó una nueva era para Iggy en la que todas sus declaraciones eran analizadas al detalle: desde su viral freestyle, absurdeces publicadas a través de Twitter y, cómo no, un enorme acoso por *pretends to be shocked* apropiación cultural. Todo esto con notables cambios físicos a golpe de bisturí cada dos semanas, llegando a ser casi una caricatura de sí misma. Para más inri, un segundo álbum que nunca llegó a publicarse de manera legal pero que tenía avances tan acertados como «Team», «Switch» o «Savior», un simple EP publicado que nadie llegó a escuchar y un despido por parte de su discográfica Universal, según ella culpable de todos los desastres ocurridos los últimos años.
La única opción de recuperar a un público que parecía haberla olvidado por completo era hacer borrón y cuenta nueva, presentar un single a la altura de un comeback y promocionarlo de un modo acertado. Salvo lo último -hablamos de ello al final de la crítica-, parece que Iggy Azalea ha dado con la tecla exacta.
«Sally Walker» se aleja del pop+rap que fue tendencia hace una década centrándose de lleno en el MC, uno de los pilares básicos de la música hip-hop. Para ello ha contado con J. White Did It como productor quien, a través de «I Like It» o «Money» de Cardi B, ha tenido uno de sus mejores años en terreno musical. Iggy ha cogido un clásico infantil como «Little Sally Walker» -ojalá hubiese escogido «One Potato, Two Potatoes»- y lo ha transformado en todo un bop actualizado cargado de ganchos y puentes irresistibles.
Pero si de algo puede estar Iggy orgullosa es de haber tirado la casa por la ventana con un videoclip magistral dirigido por Colin Tilley (quien ha dirigido de manera espantosa «Taki Taki» pero cuenta con aciertos como «Slumber Party», «Anaconda» o «M.I.L.F. $»). Iggy recrea el entierro de Sally Walker de la manera más cómica posible, atuendos imposibles y rodeada de ex-estrellas de RuPaul’s Drag Race, uno de los elementos más irresistibles del vídeo. Una paleta de colores magistral, un curioso formato como los cuatro tercios y una pomposa coreografía pues, aunque su música de desligue del pop más básico, esta cultura sigue siendo infalible en los vídeos musicales.
¿Su único problema? No cerrar el pico. Aún no ha finalizado el fin de semana y Azalea ya se ha enemistado con Spotify por no haber hecho promoción de su single y denunciado el efecto payola (un pago por parte de las discográficas para que sus canciones formen parte de las listas más relevantes del servicio streaming). Quizás publicar «hey @spotify! hope you like my new single #SallyWalker» hubiese sido algo más eficaz que enfadar a la máxima autoridad en materia musical, Spotify (a la espera de que Aramis monte su propio servicio streaming). Aún así, el single parece estar funcionando de manera más que correcta: es el vídeo en inglés más visto en YouTube durante estos días y posee una buena posición en iTunes USA.
Lo único que pedimos a Iggy Azalea es que no pierda los papeles, que hasta ha hecho las cosas bastante bien.
Mueveloreina, una de las grandes revelaciones del trap patrio, vuelven con «Tiki Tiki», que nada tiene que ver con Ylenia (o sí).
Mueveloreina, una de las grandes revelaciones de los últimos años en el panorama trap patrio, vuelve con el que será su último single antes de la publicación de «Carne», primer LP de los chicos catalanes. «Tiki Tiki» sigue en la linea desenfadada que caracteriza al dúo, bebe de sonidos tropicales y sigue siendo tan gamberra como «Corazón» o «Me Voy». Y aunque quizás «Tiki Tiki» nos puede parecer menos excitante que los últimos dos temas mencionados, este nuevo single tiene un aura de himno after sencillamente increíble que lo convierte en todo un must tróspido.
«Tiki Tiki» cuenta con grandes puntos a favor. Su intro tan Ms. Nina o La Pelopony (R.I.P.) augura algo bien bizarro desde primer momento -bizarro en el mejor sentido de la palabra, eso sí-.
«Qué pesado que no para de llamarme, de verdad. Es que no sé cuántas veces le he dicho que deje de llamarme. Que odio que me llamen por puto teléfono, tío. ¿Pa’ qué coño tenemos el WhatsApp o el Insta, nano? De verdad, que no me llames más«
Tras esta introducción -poco explotada en su videoclip-, entra una retahíla de grandes hooks que harán que la canción quede pegada a ti desde una primera escucha. Ese «vibrando, agitando mi pantalón«, ese spoken «tá muy pesado, papi» tan propio de «Traketeo» y esas referencias tan sumamente milleannials que dan para hacer un tema sobre escribir algo en WhatsApp pero que, lamentablemente, no consigue despegar líricamente en ningún momento.
Es cuando entra en acción un puente totalmente electrónico que, no sabemos por qué, nos hace sentirnos como Natalie Portman saliendo de fiesta con Mila Kunis en «Cisne Negro». Un drop tan clásico -e incluso manido- que sorprende ver lo bien que puede llegar a funcionar.
Si bien es cierto que echamos en falta letras menos sonrojantes por parte del dúo, sí es cierto que estas forman parte del encanto de Mueveloreina. No podemos esperar al lanzamiento de «Carne» y ver cómo se defienden en un formato distinto al de singles y EPs.
Mueveloreina estará en el festival Interestelar en la capital andaluza el próximo 24 y 25 de mayo.
Los chicos de Carolina Durante siguen siendo los mismos, pero esta vez con producciones más limpias y algún que otro Cayetano en el público.
Carolina Durante ha anticipado el primer single de su primer álbum de estudio, «Carolina Durante», del cual ya conocemos portada y tracklist y del que hemos podido comprobar que ninguno de sus éxitos formará parte de este -ni siquiera «Perdona (Ahora SÍ Que Sí)«-. Sin embargo, ya hemos podido conocer el primer avance del álbum debut de los chicos de Madrid, «Joder, No Sé«, editada a través de Sonido Muchacho y Universal Music Spain.
Indudablemente, Netflix tiene el cine como tarea pendiente.
Netflix nos ha tomado el pelo, o al menos esa es nuestra sensación durante el visionado de «Velvet Buzzsaw«, la última cinta original de Netflix dirigida por Dan Gilroy («Nightcrawler», una de las películas más interesantes de esta década) y protagonizada por Jake Gyllenhaal o Toni Collette entre otros. «Velvet Buzzsaw» es, por decir algo, particular. Comienza siendo una película pedante sobre un crítico de obras de arte y una plaga de directores de galerías y, por sorpresa, se convierte en una cinta de terror donde los demonios toman presencia en pantalla y dan una serie de momentos absurdos que impiden que nos tomemos la película en serio. Y esa es solamente la premisa.
La película se caracteriza por unas interpretaciones infames. Jamás habíamos visto un cast tan sumamente mal aprovechado. Sin ir más lejos, si «Velvet Buzzsaw» aguanta hasta la siguiente temporada de premios, no descartaoms que Gyllenhaal acabe alzándose con el Razzie a peor actor. Tampoco se salva Toni Collette o Rene Russo. Y si piensas que es porque la película está mal doblada, no es así. Parece que los actores se han visto obligados por contrato a protagonizar esta película.
«Velvet Buzzsaw» se muestra obvia desde primer momento, no escondiendo los sentimientos de los personajes más planos vistos en los últimos años. Su guion no esconde la maldad que caracteriza a la dueña de una galería o lo insoportable que es el crítico («escucha mi mente brillante», llega a decir ese personaje). Tampoco es que visualmente se comporte de modo diferente: uno de sus personajes tiene tatuado «no death, no art» en su muñeca, molestándose Gilroy en mostrarlo cada cinco minutos vaya que te pierdas entre todos los tecnicismos utilizados en la película que, sorpresa, no aportan nada.
Y, tristemente, hay poco más que destacar de esta cinta. Si bien es cierto que podría haberse comportado como una obra visual (Nicolas Winding Refn es un maestro en esto), todos los escenarios quedan escuetos en pantalla y sin gancho alguno para que al menos el espectador se ponga analizar lo que aparece en pantalla. No hay nada atractivo en «Velvet Buzzsaw».
Prepárate para levantarte a por un vaso de agua, ir al baño, hacer la colada, una mudanza o ponerte de parto. Aunque la película no alcance las dos horas de metraje, cada dos minutos encontrarás la excusa perfecta para detener el visionado y retomarlo más adelante.
Esta noche la Academia de Cine española ha cometido un grave error. Ha premiado una película que no destaca por su calidad y que no necesita visibilidad.
Este es un debate de lo más frecuente. Si bien es cierto que los premios a mejor metraje deberían ser otorgados a las cintas de mayor calidad -y aquí cada uno valora como puede-, muchas veces entra en debate la oportunidad que se le ofrecería a una película más pequeña recibir este galardón. El caso más obvio podría ser el premio a mejor película de la gala de los Oscars de 2017, donde la aclamada «La La Land» veía cómo se le escapaba el galardón de las manos -aunque fuese ganadora durante algunos minutos- frente a «Moonlight«, una película muy pequeña tratándose de una producción estadounidense.
Ana Guerra está perdida. Así de desastroso suena «Reflexión».
A Ana Guerra «se le mueven los pies solitos», un claro sinónimo de que está actualmente con el piloto automático. Tanto es así que parece que ni ella misma sabe qué es lo que ha lanzado: una recopilación de canciones de 2002 propias de una artista de 14 años recién salida de un talent show de Disney Channel. Y tras muchas escuchas, seguimos sin poder decir que haya algo rescatable en este álbum. Por no decir que es hasta ofensivo que alguien que sueña con dedicarse a la música tenga «Reflexión» como carta de presentación.