Cine adolescente gay de la mano de Fox. “Con Amor, Simon” merece la pena solo por eso.
Hoy llega a la cartelera una película de temática adolescente que presenta un cuento idílico para aquellos jóvenes que sienten no encajar con el círculo que les rodea. Porque «Con Amor, Simon» es una película sobre un chico gay y viene de la mano de Fox, algo que parecía casi utópico hace unos años: el cine comercial y la temática gay dándose la mano. Y puede que «Simon» no sea una cinta redonda, pero es probablemente una de las cintas más necesarias en la cartelera.
«Con Amor, Simon» narra la historia de Simon, un chico de instituto con una familia fantástica (quién tuviese de padres a Josh Duhamel y Jennifer Garner) y un grupo de amigos a los que aferrarse que, sin embargo, oculta su homosexualidad por miedo a no ser aceptado. Mediante el blog de su instituto conocerá a un chico que se encuentra en su misma situación, intercambiando cientos de mails de manera anónima en los que contarán sus miedos y temores con respecto a la repercusión que podría tener su salida del armario. Un «coming out experience» en toda regla.
Si bien es cierto que esta cinta puede ser ejemplar y todo un referente para aquellos chicos y chicas adolescentes que aún no se han atrevido a desvelar su orientación sexual, «Con Amor, Simon» puede pecar de ser excesivamente idílica y normativa. El dramatismo que envuelve la película puede no ser muy peligroso ya que al fin y al cabo no se tratan temas tan sumamente delicados como el suicidio (véase «Por 13 Razones«), pero entorpece en exceso el visionado de la cinta. Sin embargo, vender que «el amor lo es todo» quizás no sea lo más idóneo para una cinta orientada a adolescentes. Cuando «Con Amor, Simon» debería haber hecho hincapié en la aceptación personal y el amor propio, la película decide mandar un mensaje algo erróneo a las nuevas generaciones. ¿Por qué ocurre esto? Pues básicamente porque es mucho más sencillo vender la idea de un amor fantasioso e inocente que la aceptación y superación de temores personales.
A pesar de ello, «Love, Simon» se muestra cálida, simpática y conmovedora, siendo algo que también se debe tener en cuenta. El colectivo LGTBQ+ está acostumbrado a cintas con finales desastrosos (VIH, desamor o padres echando a sus hijos de casa siguen siendo los clímax más repetidos en el ¿sub-género?). «Simon» es un cuento perfecto que, a decir verdad, es muy difícil de encontrar para el colectivo (y mucho menos en la cartelera). Esa es quizás la baza a favor de la película: su acercamiento a un público sin mucha experiencia en esta categoría. Sin embargo, da rabia pensar lo que podría haber sido y no es. La cinta no muestra la naturalidad adolescente de «Chicas Malas», un film excelente llevando a cabo el estereotipo de instituto con una narrativa fascinante, o la madurez que caracteriza «Al Filo de los 17», probablemente la mejor película adolescente del siglo XXI. «Con Amor, Simon» es demasiado benévola y fantasiosa cuando quizás necesitaría algo más de crudeza.
Aún así, la cinta no deja de ser disfrutable durante su visionado, despertando alguna que otra carcajada en el espectador y alguna lágrima en los momentos más importantes del film.
En definitiva, «Con Amor, Simon» se presenta como una cinta relevante por acercar el tema de la mano de un gran estudio como Fox (algo que Disney, por ejemplo, aún no se ha atrevido a hacer). «Simon» servirá como ejemplo personal para muchos jóvenes y, por qué no, como punto de partida a la hora de adentrarse en este sub-género cinematográfico poseedor de grandes joyas como «Moonlight«, «Weekend» o «Yo Maté A Mi Madre», claramente menos idílicas. A pesar de ello, nunca está de más un cuento idílico para soñar.
«Oye, nos queda un hueco aquí. ¿Meto una monja y un demonio?»
Así nos imaginamos a sus guionistas.
Poco esperábamos de «Verdad o Reto«, el nuevo slasher en la cartelera protagonizado por la enanísima imitadora de Selena Gomez, Lucy Hale. Sin embargo, cuando ves que comparte productores con dos de las grandes cintas de este subgénero de los últimos años (la fantástica «Déjame Salir» y la desternillante «Feliz Día de tu Muerte«), uno acude al cine con cierta dosis de esperanza esperando que el resultado sea, al menos, interesante. «Verdad o Reto» puede llegar a funcionar como slasher si pides muy poco de una película como esta, pero funciona mucho mejor si hay magia de la que consume Rihanna por delante.
Céline Dion hacía uso de sus redes sociales el pasado miércoles para anunciar su nuevo sencillo. Lo que nadie esperaba es que, a pesar de ser ella toda una reina de las bandas sonoras, pondría música a la próxima película de Marvel que llega este mes a la taquilla: «Deadpool 2«. Como vemos, el acercamiento de las grandes divas del pop al humor está tomando cada vez más fuerza. Imaginad la cara que se te queda cuando, al escribir «Céline Dion» en el buscador de Apple Music te aparece un tema llamado «Ashes» de la película protagonizada por Ryan Reynolds.
El éxito de «Black Panther», sobre todo en la taquilla estadounidense, era difícil de superar. Sin embargo, Marvel guardaba un as bajo la manga con, hasta día de hoy, la película más ambiciosa vista en años: el crossover definitivo entre todos los mundos presentados en sus últimas dieciocho películas. Con ya varios récords destruidos, «Vengadores: Infinity War» llegaba a la cartelera española el pasado viernes provocando multiorgasmos en toda una sala de cine repleta de fans. Y no se debe solo a Chris Hemsworth al parecer.
Indudablemente, una obra maestra del cine contemporáneo.
Los millennials no pudimos disfrutar de «Grease» en el momento de su estreno, pero no por ello debemos echarnos las manos a la cabeza recordando esta dolorosa verdad, Por suerte, nuestra generación ha salido ganando. Con el apagón analógico aún sin ocurrir, Disney Channel rompía los esquemas cinematográficos estrenando «High School Musical» en enero de 2006. El resto es historia. Es el momento de que saquemos con orgullo todo nuestro merchandising de los Wildcats a la calle y nos manifestemos a favor de la película que marcó a toda una generación (con permiso de «Chicas Malas», claro).
En este post analizaremos, muy a fondo, la primera parte de la trilogía teenager más popular del siglo XXI, tanto cinematográfica como musicalmente. «High School Musical» pasará por el escáner de The Rubiew, siendo analizada en detalle: dirección, fotografía, guion, envejecimiento y, si me apuras, mezcla de sonido, que aquí vamos muy de profesionales. Bienvenidos a uno de los artículos más tróspidos de la web. ¿Qué somos? Wildcats! Y lectores de The Rubiew, que esto hay que mantenerlo a flote.
NdE: queridos señores de festivales, prensa y distribuidoras a los que eventualmente mando correos. No os toméis muy en serio este artículo. En cuanto a Disney, podéis contactar conmigo a través de mis redes sociales para hacerme llegar todo ese merchandising u objetos promocionales que tenéis empolvado en un almacén de Albacete.
¿En qué consiste?
La premisa de «High School Musical» es bastante sencilla. La trama de la película parte el día de Nochevieja con dos adolescentes que coinciden en una fiesta para jóvenes con motivo de celebrar el año nuevo en el Ski Mountain Resort. Ellos son Troy Bolton (interpretado por un aún no musculado Zac Efron) y Gabriella Montez (a quien da vida Vanessa Anne Hudgens), protagonistas de la mayor historia músico-romántica del siglo XXI (lo siento, Almaia). Ambos serán elegidos de manera aleatoria para interpretar «Start of Something New» a dúo en un karaoke localizado en el centro de la sala donde se organiza la fiesta. Ella, quien ha decidido asistir al evento con un arriesgado bolso de pedrería y el libro más grande que tenía en la estantería, subirá al escenario nerviosa pues no es una chica acostumbrada a llamar la atención. Él, más seguro con su persona debido a ser el chico más popular de su instituto, proyectará su mejor voz con el fin de hacer una buena actuación.
Los looks de la fiesta.
Días más tarde, Troy y Gabriella coincidirán en el East High debido a un traslado de la madre de Gabriella por trabajo (no especificado, pero podemos intuir que relacionado con las drogas debido a la naturalidad con la Gabriella se maneja con las probetas). A pesar de que ninguno de ellos había cantado de manera pública con anterioridad (más allá de su actuación el día de Nochevieja), ambos deciden presentarse al musical de primavera que celebra anualmente en el instituto. Es aquí cuando comienza una enorme enemistad con los hermanos Evans: Sharpay y Ryan.
Todo esto provoca un enorme descalabro en el status quo del East High. Los integrantes del equipo de baloncesto liderados por Troy se verán obligados a romper la relación entre los Romeo y Julieta de este siglo con el fin de no perder la preciada beca deportiva que podrían llegar a ofrecerles los ojeadores del partido. Lo mismo sucede con los científicos que acompañan a Gabriella en sus decatlones químicos.
Troy y Gabriella tendrán que solventar todo el quiebre que supone la relación entre ambos y su decisión de participar en «Ciudad de Destellos», nombre de la función musical, evitando el mayor número de suicidios por parte de los estudiantes del instituto.
Dirección y guion
A «High School Musical» le ocurre lo mismo que «Spotlight»: su dirección ha de ser discreta y casi invisible para no robar protagonismo a la historia o las canciones. El plano contra plano protagoniza indiscutiblemente la primera entrega de la saga adolescente, siendo la duración media de unos tres segundos y llegando a alcanzar, en muy pocas ocasiones los diez segundos. Además, pocas transiciones existen más allá de un par de fundidos setenteros de imagen.
Sin embargo, y a diferencia de lo que ocurre con la cinta de McCarthy, Kenny Ortega decide jugar con el espectador sin que nos demos cuenta. Las direcciones narrativas son un juego de niños para el director, productor y coreógrafo estadounidense, decidiendo meterse en las mentes de los espectadores para distorsionarnos una realidad que estaba delante de nuestros ojos. Sí, amigos: Sharpay no es mala –tal y como desmantelaba este usuario en Twitter-.
¿A qué nos referimos? Pues sencillo. Sharpay ha sido para toda una generación la archienemiga de Troy y Gabriella, ambos representados como figura heroica estadounidense. Recopilando algunos de los tweets del hilo anteriormente mencionado, descubrimos que Sharpay es una chica que vive entregada al mundo del espectáculo junto con su hermano. Los Evans llevan protagonizando las funciones musicales desde preescolar, tienen presencia escénica, se desviven por las distintas obras a interpretar, participan en los procesos de producción de las canciones, construyen su vestuario… A pesar de ello, Ortega decide poner a dos amateurs como Troy y Gabriella en lo más alto de la cúspide solo por su popularidad y nosotros los espectadores pasamos por el aro sin problema alguno. Sharpay supone probablemente la primera diva para los jóvenes nacidos a mediados de los 90s. La primera mujer abiertamente feminista, poderosa y que sabe lo que quiere. Una mujer que lucha por lo que ama: su trabajo. El personaje encarnado por Ashley Tisdale, a quien años más tarde podríamos ver como prostituta en «Sons of Anarchy», es el único con la suficiente vis cómica como para dar un soplo de aire fresco al thriller que supone «High School Musical».
Kenny Ortega echa todo el trabajo de la actriz por tierra rompiendo la actuación de «Bop To The Top» con el fin de intercalar imágenes del partido que jugaban los WildCats y el declatlón de ciencias en el que participaba Gabriella Montez. Cuando Sharpay solicita repetir su actuación tras la interrupción del equipo en el auditorio, se le rechaza la petición.
El verdadero villano de East High no es otro que Chad. Chad es el mejor amigo de Troy Bolton: un chico de color del cual podemos destacar sus comportamientos machistas y carácter misógino. Chad es un poco el Bertín Osborne de East High o peor: Álvaro Ojeda. Su desprecio a la mujer está reflejado en el guion de la película en frases como estas:
Chad: Yo sé cómo [Sharpay] se ha pasado las vacaciones.
Blanco irrelevante: ¿Cómo?
Chad: Comprándose espejos.
Chad: ¿Te vienes conmigo luego a la fiesta?
Taylor: ¿Qué día es hoy?
Chad: Tu día de suerte.
Este jugador de baloncesto del equipo del instituto se encargará de destrozar el sueño de cantante de Bolton debido a su pensamiento casposo y desfasado. Adjuntamos más segmentos del guion como evidencias:
Chad: ¿Crees que LeBron James o Shaquille O’Neal actuaron en algún musical?
Troy: Es posible.
Chad: Troy, esas obras no tiene música hip-hop. Ni rock. Ni nada que valga la pena. Son musicales clásicos. Con vestuario y maquillaje. (Escalofrío) Es siniestro.
Chad: Si te dedicas al baloncesto, saldrás en los pósters. Si cantas en un musical, acabarás en un frigorífico.
¿Algo más que destacar en Chad? Sí. La discriminación que ejecuta durante el metraje. Tan solo hay que ver sus bailes de gigoló para saber delante qué tipo de persona nos encontramos.
Chad: Los de arte dramático y los empollones creen que pueden hablarnos. [..] Ahora la gente se cree que puede hacer otras cosas. Cosas que no son… su rollo.
Zeke: Si Troy cuenta su secreto, yo también. La repostería.
Chad: ¿Qué?
Zeke: Que me encantan los bollos, las pastas y la tarta de manzana. Un día os voy a preparar una crème brûlée
Chad: No, no, no, no.
Sin embargo, Chad no está solo en esta competición de personas casposas. También encontramos a Taylor McKensy, capitana del club de ciencias y encargada de romper emocionalmente a la virginal Gabriella Montez. Recopilamos algunas de sus mejores frases como esta, en la cual crea en Montez un sentimiento de dependencia hacia un hombre.
Taylor: El decatlón no importa. Lo que sientes por nosotros, sobretodo por Troy, es lo que importa.
Evitando que Gabriella conozca verdaderamente quién es:
Gabriella: ¿Has sentido alguna vez que hay una persona distinta dentro de ti queriendo salir?
Taylor: No.
O nuestra frase favorita:
Taylor: Pero el camino de la mente, nuesto camino, es el camino que ha visto nacer a todas estas personas: Eleanor Roosevelt, Frida Kahlo, Sandra Day O’Connor, Marie Curie, Jane Goodall, Oprah Winfrey y otras muchas mujeres inspiradas por el mundo.
¿Más enemigos? Por supuesto, ya que Taylor no es la única encargada de arruinar la vida de Gabriella. Aquí encontramos a la narcotraficante señora Montez inculcando el analfabetismo en su hija:
Señora Montez: Gabriella, es fin de año. Deja ya de leer.
Hasta el propio Troy Bolton tiene sus propias perlas machistas .
Gabriella: Cuando canté contigo me sentí solo una chica.
Troy: ¡Y además lo parecías!
Manspreading.
La actriz Vanessa Hudgens se adentró durante tres años en el personaje de Gabriella Montez, rozando incluso la locura. Esta retahíla de sentencias hacia su personaje acabaron calando en la propia actriz y repercutiendo en una serie de fotos de cuerpo desnudo que fueron cómicamente censuradas con tres Mickey Mouse. Historia del pop, señores.
Música, cameos y extras
Si «High School Musical» destacó por algo fue por su música. Las ventas de la banda sonora se contaban por millones, siendo todo un fenómeno a nivel global. Todas las canciones de la película aparecían en el álbum siguiendo el mismo orden en el que tomaban presencia en la cinta. “Start of Something New”, un mid-tempo que se convertiría en un clásico navideño, “What I’ve Been Looking For”, un himno sobre el incesto o la mítica “We’re All In This Together”, muy propia para cuando a ti y a tu amigo os ha salido mal un examen.
Cuando creíamos que no podríamos volver a ser sorprendidos, “High School Musical” da un paso temporal de 10 años presentándonos al que sería el representante español en Eurovisión en 2017, quien demostraba su amor por el chelo en el año 2006:
Manel Navarro: Si Troy se confiesa yo también voy a hacerlo. Me gusta el chelo.
Chico fumado: Tío, es flipante. ¿Pero qué es?
Manel Navarro: (Toca el air-chelo)
Chico fumado: ¡Una sierra!
Manel Navarro: No, tío. Es como un violín gigante.
Chico fumado: ¿Tienes que llevar traje?
Manel Navarro: ¡Y corbata!
Chico fumado: No, no, no, no.
Además, resaltar el salto a la fama de la estrella del pop Meghan Trainor, quien dejaba claras sus influencias musicales en la cafetería de East High. Sheezus.
Meghan Trainor: El hip-hop es mi pasión.
Chico irrelevante: ¿Eso no es ilegal?
Meghan Trainor: ¡Me encanta bailar! ¡Es más divertido que hacer deberes!
Chico irrelevante: No, no, no, no.
Por último, y no por ello menos importante, los extras de “High School Musical”, quienes probablemente sean los mismo que en “Sharknado 2”. Nos remitimos a la primera foto de los looks de la fiesta de Nochevieja.
Conclusiones
Quizás leyendo este extenso análisis hayas caído en que “High School Musical” no es una inofensiva película musical para adolescentes. “High School Musical” es dura y agresiva como la vida misma. Es un thriller psicológico en toda regla en el que se trata el bullying en primera persona, la casi-clásica violación a una musa por parte un artista frustrado, el racismo o la homofobia. La cinta de Disney Channel plasma una sociedad heteropatriarcal cuyo principal objetivo es destruir a Gabriella Montez. ¿Estará Darren Aronofsky detrás de las cámaras? Según los dato ofrecidos, no. Pero la influencia de la cinta de instituto en sus clásicos como “Cisne Negro” o “madre!” es innegable.
Es aquí donde radica la gran importancia social que tiene “High School Musical”. La magia del cine en estado puro se puede encontrar en esta hora y media de metraje en el que la visión del espectador puede cambiar casi por momentos. “High School Musical” es destructiva pero se presenta como un producto para toda la familia. Sí, amigos. “High School Musical” es Disney en estado puro.
Guillermo del Toro está de enhorabuena. A pesar de partir con 13 nominaciones para los premios Oscars, su victoria estaba en duda por muchos (entre los cuales me incluyo). Sin embargo, el pasado domingo el director mejicano daba el campanazo cerrando la noche del cine con cuatro estatuillas bajo el brazo, entre ellas las dos categorías más importantes: mejor dirección y mejor película. Indiscutiblemente, la gran ganadora de la noche. ¿Pero es «La Forma del Agua» una película merecedora del galardón más importante? Lo discutimos en las siguientes líneas.
Siempre debe existir una oveja negra entre las nominadas a mejor película. El pasado año, «Fences» o «Comanchería» no lograban el nivel alcanzado por el resto de las cintas, al igual que pasaba con el metraje dirigido por Steven Spielberg hace dos años. Este año, la encargada de hacer que el nivel decaiga no es otra que «El Instante Más Oscuro«, una cinta perfecta para recomendar a todos tus enemigos. Aún así, el Oscar para Gary Oldman está asegurado.
Los Oscars están a la vuelta de la esquina y, debido a que aún quedan un par de cintas por ser reseñadas en The Rubiew, adelantamos una de las categorías más accesibles para el público: mejor canción original. El pasado año «La LaLand» tenía más que asegurada su estatuilla (a no ser que los académicos se dividiesen entre «City of Stars» y «Audition»), pero este 2018 se presenta más incierto de cara a la categoría menos cinematográfica. ¿Logrará Sufjan Stevens volver a casa con una estatuilla dorada o, por el contrario, reinará nuevamente la música de la última cinta de Disney Pixar? ¿Dará la sorpresa el tema de «El Gran Showman», la cual sigue arrasando en la taquilla americana? Lo que sí sabemos es que todos tendrán la oportunidad de presentar su tema en el escenario el próximo 4 de marzo.
Seguimos con el análisis a todas y cada una de las películas nominadas en la categoría de mejor película de cara al próximo 4 de marzo. Es el turno de «El Hilo Invisible«, una película dirigida por Paul Thomas Anderson (director de la pseudo-tróspida «Boogie Nights» o la insufrible «Inherent Vice») y en la que Daniel Day-Lewis se despide del público como actor tras una treintena de película. Pero, ¿supone esta cinta el broche final perfecto para una trayectoria como la del actor británico?
El cine independiente parece estar de enhorabuena este año. A pesar de que la espléndida «The FloridaProject» no haya sido capaz de colarse entre las nueve nominadas a mejor película, «Call Me By Your Name«, un drama homosexual situado a mediados de los 80s y «Lady Bird» son capaces de hacer honor a un género no muy habitual entre el espectador medio. Ahora es el turno de esta última, dirigida y escrita por Greta Gerwig (quinta mujer nominada al Oscar en la categoría de mejor dirección), ganadora del Globo de Oro a mejor película (comedia/musical) y, posiblemente, una firme candidata a coronarse como la mejor película del año el próximo 4 de marzo.