¿Por qué High School Musical es la película más importante del siglo XXI?

open-uri20150422-12561-8iil4l_d6ecf7bdLos millennials no pudimos disfrutar de “Grease” en el momento de su estreno. Pero no nos echemos las manos a la cabeza recordando esta dolorosa verdad ya que, por suerte, nuestra generación ha salido ganando. Con el apagón analógico aún sin ocurrir, Disney Channel rompía los esquemas cinematográficos estrenando “High School Musical” en enero de 2006. El resto es historia. Es el momento de que saquemos con orgullo todo nuestro merchandising de los Wildcats a la calle y nos manifestemos a favor de la película que marcó a toda una generación (con permiso de “Chicas Malas”, claro).

En este post analizaremos, muy a fondo, la primera parte de la trilogía teenager más popular del siglo XXI, tanto cinematográfica como musicalmente. “High School Musical” pasará por el escáner de The Rubiew, siendo analizada en detalle: dirección, fotografía, guion, envejecimiento y, si me apuras, mezcla de sonido, que aquí vamos muy de profesionales. Bienvenidos a uno de los artículos más tróspidos de la web. ¿Qué somos? Wildcats! Y lectores de The Rubiew, que esto hay que mantenerlo a flote.

NdE: queridos señores de festivales, prensa y distribuidoras a los que eventualmente mando correos. No os toméis muy en serio este artículo. En cuanto a Disney, podéis contactar conmigo a través de mis redes sociales para hacerme llegar todo ese merchandising u objetos promocionales que tenéis empolvado en un almacén de Albacete.

¿En qué consiste?

La premisa de “High School Musical” es bastante sencilla. La trama de la película parte el día de Nochevieja con dos adolescentes que coinciden en una fiesta para jóvenes con motivo de celebrar el año nuevo en el Ski Mountain Resort. Ellos son Troy Bolton (interpretado por un aún no musculado Zac Efron) y Gabriella Montez (a quien da vida Vanessa Anne Hudgens), protagonistas de la mayor historia músico-romántica del siglo XXI (lo siento, Almaia). Ambos serán elegidos de manera aleatoria para interpretar “Start of Something New” a dúo en un karaoke localizado en el centro de la sala donde se organiza la fiesta. Ella, quien ha decidido asistir al evento con un arriesgado bolso de pedrería y el libro más grande que tenía en la estantería, subirá al escenario nerviosa pues no es una chica acostumbrada a llamar la atención. Él, más seguro con su persona debido a ser el chico más popular de su instituto, proyectará su mejor voz con el fin de hacer una buena actuación.

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Los looks de la fiesta.

Días más tarde, Troy y Gabriella coincidirán en el East High debido a un traslado de la madre de Gabriella por trabajo (no especificado, pero podemos intuir que relacionado con las drogas debido a la naturalidad con la Gabriella se maneja con las probetas). A pesar de que ninguno de ellos había cantado de manera pública con anterioridad (más allá de su actuación el día de Nochevieja), ambos deciden presentarse al musical de primavera que celebra anualmente en el instituto. Es aquí cuando comienza una enorme enemistad con los hermanos Evans: Sharpay y Ryan.

Todo esto provoca un enorme descalabro en el status quo del East High. Los integrantes del equipo de baloncesto liderados por Troy se verán obligados a romper la relación entre los Romeo y Julieta de este siglo con el fin de no perder la preciada beca deportiva que podrían llegar a ofrecerles los ojeadores del partido. Lo mismo sucede con los científicos que acompañan a Gabriella en sus decatlones químicos.

Troy y Gabriella tendrán que solventar todo el quiebre que supone la relación entre ambos y su decisión de participar en “Ciudad de Destellos”, nombre de la función musical, evitando el mayor número de suicidios por parte de los estudiantes del instituto.

Dirección y guion

A “High School Musical” le ocurre lo mismo que “Spotlight”: su dirección ha de ser discreta y casi invisible para no robar protagonismo a la historia o las canciones. El plano contra plano protagoniza indiscutiblemente la primera entrega de la saga adolescente, siendo la duración media de unos tres segundos y llegando a alcanzar, en muy pocas ocasiones los diez segundos. Además, pocas transiciones existen más allá de un par de fundidos setenteros de imagen.

Sin embargo, y a diferencia de lo que ocurre con la cinta de McCarthy, Kenny Ortega decide jugar con el espectador sin que nos demos cuenta. Las direcciones narrativas son un juego de niños para el director, productor y coreógrafo estadounidense, decidiendo meterse en las mentes de los espectadores para distorsionarnos una realidad que estaba delante de nuestros ojos. Sí, amigos: Sharpay no es mala –tal y como desmantelaba este usuario en Twitter-.

¿A qué nos referimos? Pues sencillo. Sharpay ha sido para toda una generación la archienemiga de Troy y Gabriella, ambos representados como figura heroica estadounidense. Recopilando algunos de los tweets del hilo anteriormente mencionado, descubrimos que Sharpay es una chica que vive entregada al mundo del espectáculo junto con su hermano. Los Evans llevan protagonizando las funciones musicales desde preescolar, tienen presencia escénica, se desviven por las distintas obras a interpretar, participan en los procesos de producción de las canciones, construyen su vestuario… A pesar de ello, Ortega decide poner a dos amateurs como Troy y Gabriella en lo más alto de la cúspide solo por su popularidad y nosotros los espectadores pasamos por el aro sin problema alguno. Sharpay supone probablemente la primera diva para los jóvenes nacidos a mediados de los 90s. La primera mujer abiertamente feminista, poderosa y que sabe lo que quiere. Una mujer que lucha por lo que ama: su trabajo. El personaje encarnado por Ashley Tisdale, a quien años más tarde podríamos ver como prostituta en “Sons of Anarchy”, es el único con la suficiente vis cómica como para dar un soplo de aire fresco al thriller que supone “High School Musical”.

Kenny Ortega echa todo el trabajo de la actriz por tierra rompiendo la actuación de “Bop To The Top” con el fin de intercalar imágenes del partido que jugaban los WildCats y el declatlón de ciencias en el que participaba Gabriella Montez. Cuando Sharpay solicita repetir su actuación tras la interrupción del equipo en el auditorio, se le rechaza la petición.

El verdadero villano de East High no es otro que Chad. Chad es el mejor amigo de Troy Bolton: un chico de color del cual podemos destacar sus comportamientos machistas y carácter misógino. Chad es un poco el Bertín Osborne de East High o peor: Álvaro Ojeda. Su desprecio a la mujer está reflejado en el guion de la película en frases como estas:

Chad: Yo sé cómo [Sharpay] se ha pasado las vacaciones.

Blanco irrelevante: ¿Cómo?

Chad: Comprándose espejos.

Chad: ¿Te vienes conmigo luego a la fiesta?

Taylor: ¿Qué día es hoy?

Chad: Tu día de suerte.

Este jugador de baloncesto del equipo del instituto se encargará de destrozar el sueño de cantante de Bolton debido a su pensamiento casposo y desfasado. Adjuntamos más segmentos del guion como evidencias:

Chad: ¿Crees que LeBron James o Shaquille O’Neal actuaron en algún musical?

Troy: Es posible.

Chad: Troy, esas obras no tiene música hip-hop. Ni rock. Ni nada que valga la pena. Son musicales clásicos. Con vestuario y maquillaje. (Escalofrío) Es siniestro.

Chad: Si te dedicas al baloncesto, saldrás en los pósters. Si cantas en un musical, acabarás en un frigorífico.

¿Algo más que destacar en Chad? Sí. La discriminación que ejecuta durante el metraje. Tan solo hay que ver sus bailes de gigoló para saber delante qué tipo de persona nos encontramos.

Chad: Los de arte dramático y los empollones creen que pueden hablarnos. [..] Ahora la gente se cree que puede hacer otras cosas. Cosas que no son… su rollo.

Zeke: Si Troy cuenta su secreto, yo también. La repostería.

Chad: ¿Qué?

Zeke: Que me encantan los bollos, las pastas y la tarta de manzana. Un día os voy a preparar una crème brûlée

Chad: No, no, no, no.

Sin embargo, Chad no está solo en esta competición de personas casposas. También encontramos a Taylor McKensy, capitana del club de ciencias y encargada de romper emocionalmente a la virginal Gabriella Montez. Recopilamos algunas de sus mejores frases como esta, en la cual crea en Montez un sentimiento de dependencia hacia un hombre.

Taylor: El decatlón no importa. Lo que sientes por nosotros, sobretodo por Troy, es lo que importa.

Evitando que Gabriella conozca verdaderamente quién es:

Gabriella: ¿Has sentido alguna vez que hay una persona distinta dentro de ti queriendo salir?

Taylor: No.

O nuestra frase favorita:

Taylor: Pero el camino de la mente, nuesto camino, es el camino que ha visto nacer a todas estas personas: Eleanor Roosevelt, Frida Kahlo, Sandra Day O’Connor, Marie Curie, Jane Goodall, Oprah Winfrey y otras muchas mujeres inspiradas por el mundo.

¿Más enemigos? Por supuesto, ya que Taylor no es la única encargada de arruinar la vida de Gabriella. Aquí encontramos a la narcotraficante señora Montez inculcando el analfabetismo en su hija:

Señora Montez: Gabriella, es fin de año. Deja ya de leer.

Hasta el propio Troy Bolton tiene sus propias perlas machistas .

Gabriella: Cuando canté contigo me sentí solo una chica.

Troy: ¡Y además lo parecías!

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Manspreading.

La actriz Vanessa Hudgens se adentró durante tres años en el personaje de Gabriella Montez, rozando incluso la locura. Esta retahíla de sentencias hacia su personaje acabaron calando en la propia actriz y repercutiendo en una serie de fotos de cuerpo desnudo que fueron cómicamente censuradas con tres Mickey Mouse. Historia del pop, señores.

Música, cameos y extras

Si “High School Musical” destacó por algo fue por su música. Las ventas de la banda sonora se contaban por millones, siendo todo un fenómeno a nivel global. Todas las canciones de la película aparecían en el álbum siguiendo el mismo orden en el que tomaban presencia en la cinta. “Start of Something New”, un mid-tempo que se convertiría en un clásico navideño, “What I’ve Been Looking For”, un himno sobre el incesto o la mítica “We’re All In This Together”, muy propia para cuando a ti y a tu amigo os ha salido mal un examen.

Cuando creíamos que no podríamos volver a ser sorprendidos, “High School Musical” da un paso temporal de 10 años presentándonos al que sería el representante español en Eurovisión en 2017, quien demostraba su amor por el chelo en el año 2006:

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Manel Navarro: Si Troy se confiesa yo también voy a hacerlo. Me gusta el chelo.

Chico fumado: Tío, es flipante. ¿Pero qué es?

Manel Navarro: (Toca el air-chelo)

Chico fumado: ¡Una sierra!

Manel Navarro: No, tío. Es como un violín gigante.

Chico fumado: ¿Tienes que llevar traje?

Manel Navarro: ¡Y corbata!

Chico fumado: No, no, no, no.

Además, resaltar el salto a la fama de la estrella del pop Meghan Trainor, quien dejaba claras sus influencias musicales en la cafetería de East High. Sheezus.

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Meghan Trainor: El hip-hop es mi pasión.

Chico irrelevante: ¿Eso no es ilegal?

Meghan Trainor: ¡Me encanta bailar! ¡Es más divertido que hacer deberes!

Chico irrelevante: No, no, no, no.

Por último, y no por ello menos importante, los extras de “High School Musical”, quienes probablemente sean los mismo que en “Sharknado 2”. Nos remitimos a la primera foto de los looks de la fiesta de Nochevieja.

Conclusiones

Quizás leyendo este extenso análisis hayas caído en que “High School Musical” no es una inofensiva película musical para adolescentes. “High School Musical” es dura y agresiva como la vida misma. Es un thriller psicológico en toda regla en el que se trata el bullying en primera persona, la casi-clásica violación a una musa por parte un artista frustrado, el racismo o la homofobia. La cinta de Disney Channel plasma una sociedad heteropatriarcal cuyo principal objetivo es destruir a Gabriella Montez. ¿Estará Darren Aronofsky detrás de las cámaras? Según los dato ofrecidos, no. Pero la influencia de la cinta de instituto en sus clásicos como “Cisne Negro” o “madre!” es innegable.

Es aquí donde radica la gran importancia social que tiene “High School Musical”. La magia del cine en estado puro se puede encontrar en esta hora y media de metraje en el que la visión del espectador puede cambiar casi por momentos. “High School Musical” es destructiva pero se presenta como un producto para toda la familia. Sí, amigos. “High School Musical” es Disney en estado puro.

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