
«Vengadores: Endgame» estará presente en 1412 pantallas de 416 cines de España a lo largo de esta semana. Su campaña de promoción está siendo desorbitada, los fans acuden en masa -tal y como hemos podido ver- a las salas de cine dispuestos a aplaudir como si de un vuelo en Ryanair se tratase, además de llorar, reír y sentir una montaña rusa de emociones a lo largo de estas tres horas de metraje. La crítica parece estar respaldando bien la cinta, acumulando ya un 7,8 en Metacritic. El público, aún en éxtasis tras los primeros pases, otorgan un escalofriante 9,2 con más de 50.000 críticas a través de la web iMDB, igualando la primera posición junto con «Cadena Perpetua» y «El Padrino» -aunque la media de la última entrega de Marvel caerá con el paso de los días-. Pero no os dejéis engañar: «Vengadores: Endgame» es una refrito plano y falto de épica que solo gustará a los amantes del género (pretends to be shocked). Y es que, siendo objetivos, esta entrega puede funcionar como evento, pero no como película.
La saturación a la que Marvel ha sometido a su público es asombrosa. En el último año han llegado a salas de cines cintas como «Vengadores: Infinity War«, «Black Panther», «Ant-Man y la Avispa» o «Capitana Marvel». Para todo aquel que haya consumido a lo largo de esta década cintas como «Iron Man», «Thor» -una de las peores cintas que hemos visto-, haya seguido las aventuras de Capitán América y haya disfrutado cómo Scarlett Johansson ejerce de jarrón en muchas otras, este «Endgame» funcionará. Sin embargo, no entendemos bien cómo el público puede seguir haciendo de esta reunión de superhéroes todo un evento teniendo en cuenta que hemos tenido tres películas de manera previa. ¿La excusa? Que es, supuestamente, el final de esta generación.
Su guion es sumamente torpe, evidenciando que sus tres interminables horas de duración son innecesarias. Nada ocurre durante la primera hora y, al igual que ocurría en la tercera entrega de la cinta, «Endgame» acaba perdida ante tanto personaje, tirando ciegamente hacia una diana numerosos dardos sin éxito alguno. ¿Cómo lo solucionan? Creando una supuesta batalla grandiosa -a la cual estamos ya más que acostumbrados- en la cual reúnen en pantalla a todos aquellos superhéroes que has visto unas quince veces en pantalla unidos. Todo esto bien cargado de machismo: los hombres batallan con los hombres y las mujeres con las mujeres. En escenas separadas. Welcome to 1967. ¿Tenemos personajes pertenecientes a minorías? Obviamente no, pues no es lo que su público quiere ver en pantalla. Tenemos tan solo a hombres en pantalla mientras ellas se dedican a posar en alguna que otra escena.
No vemos ningún atractivo en la historia de Capitán América (probablemente el superhéroe más absurdo de la película con permiso de Capitana Marvel), cuya única intención parece ser recalcar cada cinco minutos lo bien colocado que tiene su trasero. La historia de Ojo de Halcón es innecesaria -y aburridísima-, a nadie le ha gustado nunca Hulk y la nueva personalidad que Thor ha adoptado desde el tercer film nos parece tan ridícula como sonrojante. En el campo femenino encontramos a una pedante Capitana Marvel con un corte de pelo propio de un niño de 7 años y a Viuda Negra paseándose por el set de rodaje diciendo cosas sin sentido. Estas tres horas de película tan solo nos pueden llegar a resultar interesantes gracias a Iron Man y a Ant-Man. El resto es sencillamente inútil en todo el metraje: desde los chicos de «Perdidos en la Tribu» que solo aportan dos gritos nada entendibles hasta los asiáticos que mueven las manos como si estuviesen haciendo vogue (y este es el papel para las minorías, amigos).
Pasamos al campo actoral. Estrellas de la A-List, muchas de ellas nominadas al Óscar, haciendo papeles mediocres. Hacía años que no veíamos algo tan inverosímil como la interpretación de Chris Evans. Probablemente su carrera debería haber terminado tras «No es otra estúpida película americana» (un clásico). Otra que tampoco se salva es la ya mencionada Johansson, al igual que una perdidísima Brie Larson (¿qué necesidad había de esto, Brie?) o un nada gracioso Mark Ruffalo.
Y es que parece ser que «Vengadores: Endgame» no ha cuidado ni la estética de la película. Tipografía espantosa, unos créditos hechos con un tema por defecto -que nada tiene que ver con lo que se propone en la película- y unos efectos visuales que dejan muchísimo que desear. Si la nueva apariencia de Hulk nos perturbaba en exceso, cuando lo vimos haciendo movimientos propios de un Sim tuvimos que soltar una pequeña carcajada. Por otro lado, su batalla final. ¿Existe alguna coherencia en la escala de los personajes? ¿Mide Capitana Marvel cinco metros de largo? ¿Qué se debe tomar para remediar las náuseas que aparecen viendo planos de menos de un segundo de duración? ¿Qué hace ahí Pegaso? Un sinsentido.
«Endgame» puede ser entretenida en algunas ocasiones. Marvel ha sabido explotar de manera correcta la vis cómica de algunos de sus personajes y, aunque su humor siga encasillado en el clásico caca-culo-pedo-pis, es capaz de despertar la atención de un espectador que no es muy afín al género. Pero, como comentábamos, siendo objetivos podemos encontrarnos ante la peor película de la franquicia. No vemos un clímax efectivo, su guion tropieza cada cinco minutos y hemos terminado con espumillón de la butaca de cine debajo de las uñas de querer que termine esta película, porque sus tres horas no sirven más que para auto-endiosarse. Y atendiendo a cómo funcionan los premios de la Academia, no dudamos que «Endgame» se proclame como fuerte candidata para alzarse con la estatuilla más preciada, aunque como cinta no valga, erm, una mierda.
Hay cintas infinitamente más interesantes en cartelera, aunque solo lleguen a seis salas de cine.
Nota: 4 / 10
Imposible no empezar con la cinta francesa más irritante del siglo XXI. Incomprensiblemente, «Amélie» consiguió el cariño del público con una historia absurda y simplona que se envolvía entre colores vivos mal tratados y una banda sonora pomposa para desviar la atención del espectador. Una historia narrada mediante un etalonaje atropellado sobre una insoportable señora que no ha podido hacer más daño a la sociedad debido a su caracter ñoño y bobalicón.
Nos metemos en terreno pantanoso. ¿Es verdaderamente «Forrest Gump» una de las películas favoritas por el público? Probablemente, aunque pondríamos la mano en el fuego porque el 50% de ese público jamás ha hecho un visionado íntegro de la cinta. Tom Hanks -con una interpretación bastante mediocre- es el encargado de dar vida a uno de los personajes más irritantes del cine de los 90s en una comedia poco efectiva que podría ser considerada un insulto. «La vida es como una caja de bombones: nunca sabes cuál te va a tocar». Si esa es la frase más mítica de la cinta, imagina cómo era el resto.
Una de las razones por las que se escribe este post. No hemos dirigido la palabra a aquella persona que nos la recomendó hace cinco años. En «Un Ciudadano Ejemplar» vemos a Jamie Foxx y a Gerard Butler planteando absurdos dilemas morales al espectador de la manera más pretenciosa (y poco efectiva) posible. Han pasado más de cinco años desde su visionado y aún no hemos olvidado ese «me hice alcalde (o lo que fuese) para cambiar el sistema y al final el sistema me ha cambiado a mí» por parte del personaje de Foxx. Los actores realizan un lamentable trabajo interpretativo en esta cinta caracterizada por impersonales planos contra planos y varios efectos visuales que nada aportan a la película.
No entendemos cómo esta cinta se ha podido convertir en un clásico navideño. «Love Actually» está a la altura de «Movie 43». Una decena de grandes actores (y Liam Neeson) paseando por un plató y encarnando personajes dotados de una irrelevancia fascinante. Seríamos incapaces de decir algo medianamente bueno de esta película. Además, no es el único mal que hace esta cinta. Tras «Love Actually» llegaron otras bazofias como «Noche de Fin de Año» o «Historias de San Valentín». Nunca antes se había mancillado tanto «All I Want For Christmas Is You».
Película infantil, boba, cero estimulante, absurda, mal narrada y que usa la fantasía para cubrir las numerosas lagunas que posee su guion. Ya nos estamos imaginando a tu amigo el intensito diciendo «Disney es una mierda, desde «Shrek» no hacen ninguna peli buena; lo que mola es Studio Ghibli». A esa persona solo podemos decirle dos cosas:
Uno de los grandes fenómenos de este año y una de las grandes decepciones musicales. Cuando parecía que el género musical levantaba cabeza gracias a la fantástica «
Lo de Nolan es verdaderamente sorprendente. Tratar a su público como si fuese imbécil y aún así ser respaldado por este es algo fascinante a los que nos tiene habituado el director. Sus cintas más destacables (para ser partícipes en la lista) serían «Interestellar» gracias a aquel «el amor lo solucionará todo» -seguimos altamente sorprendidos por ese giro de guion- , «Origen» por ser un verdadero
«Es un rollo esto de hacerse mayor». Una de las grandes frases de aquel anuncio de Loewe en España. «Las Ventajas De Ser Un Marginado» es un poco lo mismo: falsos adolescente dramatizando actos sin importancia, jugando a ser absurdadmente alternativos con el fin de sentirse especiales y haciendo un flaco favor a las nuevas generaciones. ¿Qué esperabas de una cinta protagonizada por Emma Watson, una de las actrices más sobrevaloradas del siglo XXI?. Para una buena cinta adolescente, recomendamos «Al Filo De Los Diecisiete», «Chicas Malas» e incluso «
¿Cómo iba a faltar Jim Carrey aquí? Muchos afirman que, junto con «El Show de Truman», son películas infravaloradas y mega-desconocidas por el espectador medio. La que se alzase en su año con una estatuilla Oscar gracias a su guion es la última integrante de esta lista debido a la enorme cantidad de edulcorante y prepotencia que sirve de envoltorio para la cinta. Actores sobreactuados en una trama que no sorprende a partir de su minuto cinco y que no perdura en la memoria del espectador. «Está súper bien porque te piensas que es una comedia y es un drama». Vaya plot-twist, ¿eh? Next.
El éxito de «Black Panther», sobre todo en la taquilla estadounidense, era difícil de superar. Sin embargo, Marvel guardaba un as bajo la manga con, hasta día de hoy, la película más ambiciosa vista en años: el crossover definitivo entre todos los mundos presentados en sus últimas dieciocho películas. Con ya varios récords destruidos, «Vengadores: Infinity War» llegaba a la cartelera española el pasado viernes provocando multiorgasmos en toda una sala de cine repleta de fans. Y no se debe solo a Chris Hemsworth al parecer.