Crítica: El Instante Más Oscuro

1529352Siempre debe existir una oveja negra entre las nominadas a mejor película. El pasado año, “Fences” o “Comanchería” no lograban el nivel alcanzado por el resto de las cintas, al igual que pasaba con el metraje dirigido por Steven Spielberg hace dos años. Este año, la encargada de hacer que el nivel decaiga no es otra que “El Instante Más Oscuro“, una cinta perfecta para recomendar a todos tus enemigos. Aún así, el Oscar para Gary Oldman está asegurado.

“El Instante Más Oscuro” demuestra lo clásicos que siguen siendo los académicos a pesar de haber coronado “Moonlight” el pasado año como mejor película. El cine bélico-político sigue siendo un must entre la lista de nominados y este año no lo han pasado por alto. Este biopic de Churchill brilla en sus apartados técnicos, pero tiene un guión tan desastroso que tira todo el trabajo por la borda.

Sus primero minutos aportan esperanza suficiente como para seguir visualizando la cinta que más pereza da al espectador cinéfilo. Su dirección contemporánea y en ocasiones pop resulta el primer gran acierto de “El Instante Más Oscuro”. La representación gráfica de la fecha en la que suceden los distintos eventos representados en la película o incluso la diversión que aporta cómo cae un hielo en un vaso amenizan visualmente esta experiencia cinematográfica. Las posiciones de cámaras, los juegos de luces y sombras que protagonizan la mayor parte de la cinta, el peso narrativo que pueden aportar elementos como el humo que desprende el personaje de Gary Oldman mientras fuma y un diseño de producción capaz de dejar boquiabierto a cualquier espectador hacen del metraje de Joe Wright uno de los más interesantes del año. Al menos, visualmente.

Sin embargo, su guión pesa al espectador casi tanto como el maquillaje le pesa a Oldman. Estamos ante un biopic más que será olvidado en unas semanas, no aporta nada y, como siempre, vuelve a hacer uso del estrepitoso discurso heroico que tanto gusta a los académicos, pero que narrativamente rompen la conexión con el espectador. Pasada la primera media hora, notarás minuto a minuto cómo la película se vuelve cada vez más y más torpe, alejando cualquier objeto punzante de tu alrededor con el fin de no cometer una locura. Cuando no existe una inmersión por parte del espectador durante más de noventa minutos, algo se está haciendo mal. Muy mal.

La conclusión que uno extrae de “El Instante Más Oscuro” es que su única razón de ser es proporcionar un Oscar a Gary Oldman. Si esa era su meta, más que lograda (el actor sigue inamovible en casas de apuestas debido a sus excelente carrera por distintos premios). Si buscaban hacer una cinta que perdurase en la retina del espectador, se han quedado muy lejos.

Nota: 3 / 10

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