Crítica: Joder, No Sé – Carolina Durante

Los chicos de Carolina Durante siguen siendo los mismos, pero esta vez con producciones más limpias y algún que otro Cayetano en el público.

3 estrellas

carolina-durante-joder-no-séCarolina Durante ha anticipado el primer single de su primer álbum de estudio, «Carolina Durante», del cual ya conocemos portada y tracklist y del que hemos podido comprobar que ninguno de sus éxitos formará parte de este -ni siquiera «Perdona (Ahora SÍ Que Sí)«-. Sin embargo, ya hemos podido conocer el primer avance del álbum debut de los chicos de Madrid, «Joder, No Sé«, editada a través de Sonido Muchacho y Universal Music Spain.

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Crítica: Leaving Neverland

Michael Jackson y la pederastia. La historia que no quisimos afrontar a principio de los 90s. Ni de los 00s.

4 estrellas

MV5BYzZmNTBjOTctY2VjZi00MjA1LTgwYjktNmMwMzkwMjUwNmVhXkEyXkFqcGdeQXVyMzY0MTE3NzU@._V1_Entender «Leaving Neverland» como un documental puede ser algo erróneo. Dan Reed, director de esta serie de dos capítulos, no ha buscado una verdad absoluta ni se ha preocupado de manera explícita en ensuciar el legado de la fallecida estrella del pop. Se basta tan solo con los testimonios de Wade Robson y James Safechuck para hacer que estas cuatro horas ocurran de manera frenética y poder visualizarse incluso sin levantarse uno del sofá. Dos chicos acompañados de sus respectivas madres y algún que otro familiar, imágenes de archivo y una historia por todos conocida pero que, debido a distintos motivos, no supimos afrontarla de la manera correcta -o quizás, no quisimos-. Esto es, grosso modo, «Leaving Neverland», el documental del que todo el mundo habla esta semana.

«Leaving Neverland» cuenta la historia íntegra de dos chicos que tuvieron la oportunidad de conocer a Michael Jackson a finales de los años 80 y cuyas vidas se cruzaron con la del cantante. El documental empieza sin dar rodeo alguno: «Michael Jackson fue una de las personas más amables que he conocido. Me ha ayudado enormemente con mi carrera y mi creatividad. También abusó sexualmente de mí durante siete años«, afirma una de las víctimas. A partir de ahí, comienza la historia de ambos, siempre acompañada de vídeos, fotografías, faxes o regalos de la estrella a los niños. Y es que «Leaving Neverland» posee unos testimonios tan explícitos sobre la masturbación o la práctica de sexo oral a las que sometía a niños de tan solo siete años que supondrá una experiencia bastante chocante para el espectador. Y aquí es donde Dan Reed y su dirección omnipresente ganan la partida.

Michael Jackson ha sido una de las estrellas más polémicas de todos los tiempos. El intérprete de «Thriller» saltó a la fama con tan solo seis años junto a cuatro de sus hermanos mediante la banda The Jackson 5, siendo su vida totalmente pública de manera temprana y perdiendo la oportunidad de disfrutar de una infancia normativa. Este tema es algo muy recurrente en «Leaving Neverland», donde la descripción que se hace de Michael Jackson es tan creepy como cierta, recalcando numerosas veces el comportamiento infantil del cantante: su voz aniñada, el aura de inocencia que le rodeaba, cómo se reía de cosas cotidianas como si se tratase de un niño de cinco años… Michael era a primera vista un bebé y consiguió con esta actitud conseguir la aceptación de ambas familias. Parafraseando, «era prácticamente imposible que Michael Jackson pudiese hacer daño a un niño».

«Leaving Neverland» no se pierde en detalles externos a las palabras de Wade y James. La información aportada por ambos no queda contrastada ni para bien ni para mal. Sin ir más lejos, este documental sería más cercano a una sesión de terapia por parte de ambas víctimas que un documental ordinario. Esto juega a favor en «Leaving Neverland» ya que, a pesar de que el espectador puede decidir creer o no las palabras de ambos, uno consigue adentrarse de tal manera en el mundo de Robson y Safechuck que resulta imposible mirar hacia otro lado.

El juego de Dan Reed con el espectador es envidiable. Más allá de tomar o no sus testimonios como ciertos, Reed da un paso más allá conduciendo parte de la culpa a los padres y madres de las víctimas. Excusarse de dejar dormir a un niño de 7 años con un adulto de más de 30 puede ser de lo más repetido por parte de los padres a lo largo de estas cuatro horas. Así se abre un nuevo debate sobre si verdaderamente eran conscientes de lo que ocurría tras las puertas de las distintas habitaciones de Neverland o cómo hubiesen reaccionado de haberlo sabido antes de la muerte del artista.

Otro de los grandes dilemas surgidos a raíz del documental es «¿qué hacemos ahora con Michael?». Si bien es cierto que muchos artistas como Kevin Spacey, R. Kelly o Harvey Weinstein han visto como su imperio se desplomaba de manera inmediata, volvemos a discutir sobre dónde está el límite entre el artista y la persona. De esto hablaremos de manera tendida próximamente en The Rubiew.

En definitiva, «Leaving Neverland» es un recomendado documental que pone en duda el legado del artista, narrado de manera explícita y teniendo siempre la pedofilia como tema central. El cometido de «Leaving Neverland» no es otro que dar voz a las víctimas.

Nota: 7,7/10

Oscars 2019: Green Book se corona como Mejor Película y Bohemian Rhapsody consigue ser la cinta más premiada

La 91º edición de los Premios Oscars ha transcurrido de manera rápida pero lastrada por la ausencia de un presentador capaz de dirigir la gala. «Green Book» ha acabado dando la sorpresa alzándose con la estatuilla a mejor película y «Bohemian Rhapsody» ha conseguido hacer olvidar a los académicos todas sus polémicas convirtiéndose en la cinta más premiada de la noche con cuatro premios. Muchas cosas disparatadas han ocurrido en la noche más importante del cine, aunque casi todas ellas en el mal sentido de la palabra.

Si bien es cierto que nos encontrábamos ante la carrera más pobre en años, con cintas como «Ha Nacido Una Estrella» totalmente desinfladas pese a partir como clara favorita a finales de año, el enorme poder que podría haber aportado la excelente «Roma» a la Academia ha sido desaprovechado, consiguiendo tan solo tres estatuillas (mejor fotografía, mejor película habla no inglesa y mejor dirección). Lejos quedaron aquellos años en los que una cinta arrasaba en todas las categorías y además se alzaba con el premio gordo de la noche (tendríamos que remontarnos hasta 2009 con «Slumdog Millionaire»). En esta última década los premios han estado altamente repartidos y, si bien es cierto que «Gravity», «La La Land» o «Mad Max» conseguían más de seis premios, ninguna de ellas pudo cerrar la noche con la estatuilla a mejor película bajo el brazo (NdE: «La La Land» sí lo consiguió, pero tan solo durante un minuto).

El principal problema de este palmarés no ha sido otro que la falta de riesgo y, por qué no, rigor artístico. «Bohemian Rhapsody» es una película que no debería haber tenido cabida ni siquiera en las nominaciones para que haya acabado convertida en la mayor triunfadora de la noche. Premiar su montaje es ofensivo para aquellos que seguimos el cine de cerca, más aún cuando Lanthimos, Cuarón e incluso un acomodado McKey han hecho trabajos extraordinarios con «La Favorita», «Roma» y «El Vicio del Poder». Premiar una película que abusa del plano contra plano y que tiene una carencia de personalidad apreciable desde su primer minuto es insultante. En sonido le ocurre exactamente lo mismo. «Ha Nacido Una Estrella» tiene música en directo y, aún así, no se ha hecho con el premio Oscar a mejor mezcla de sonido, contando la cinta de ¿Bryan Singer? solo con escenas con el CD de Queen de fondo.

Pero ahí no acaban los disgustos que han protagonizado esta noche. «Black Panther» ha sido premiada como mejor banda sonora (habiendo cintas infinitamente mejores en este aspecto técnico), ha visto como sus disfraces se alzaban como el premio a diseño de vestuario y ha recibido la estatuilla a mejor diseño de producción, a pesar de lo plasticosa que puede resultar. Parece ser que Disney se ha esmerado con la payola este año.

Antes de entrar a debatir si es justo o no haber coronado «Green Book» como la mejor cinta del año, hablaremos de otras sorpresas que sí han podido ser del agrado de los espectadores que esperan la noche del cine hollywoodiense como agua de mayo. Olivia Colman se ha impuesto en la carrera a mejor actriz desbancando a la favorita Glenn Close, lo cual nos ha dejado con un sabor algo agridulce. También hemos visto reconocimiento a la plataforma Netflix mediante los tres premios de «Roma» y a su cortometraje documental «Period: End of Sentence», el cual recomendamos su visionado. En cuanto a animación, a Pixar se le ha escapado el premio a mejor largometraje frente a «Spider-Man: Un Nuevo Universo», que sin ser nuestra cinta favorita de la temporada, aplaudimos el riesgo artístico que ha tomado. Sin embargo, no se va de manos vacías: su lacrimógeno corto «Bao» se ha llevado la estatuilla a casa.

Todas las cintas nominadas a mejor película se han ido, al menos, con un premio bajo el brazo. «Infiltrado en el KKKlan» ha ganado el premio a mejor guion original, «El Vicio del Poder» consigue el galardón por su maquillaje y peluquería y «Ha Nacido Una Estrella» hace que Lady Gaga haga historia con «Shallow», habiéndose convertido esta noche en la canción más premiada de la historia (estaba empatada con «Formation»).

El problema de esta gala -y problema que La Academia lleva acarreando durante años-, es la falta de riesgo que toman en sus decisiones. «Green Book» puede ser una cinta agradable y simpática, pero es una película que no perdura en la retina del espectador tras su visionado. Sus enormes problemas de guion (el cual ha sido también premiado) hacen que acabe siendo hasta deleznable: pasa de puntillas por temas LGBTI+, hace creer que el racismo es un problema social del pasado y no puede tener técnicamente un corte tan sumamente tan clásico. «Green Book» es, atendiendo a las opiniones que se leen por redes sociales, «Paseando a Miss Daisy 2». Podría ser una cinta favorablemente valorable a finales de los años 80, pero no en pleno 2019. Menos aún cuando «Roma» se ha convertido un un clásico del cine gracias a su dirección intimista y la elegancia de la que está dotada todo el metraje. Cuando además está «La Favorita», una cinta con un riesgo técnico envidiable protagonizada por un trío de actrices de infarto. E incluso peleando contra «Infiltrado en el KKKlan», «Ha Nacido Una Estrella» o todas aquellas que no han pasado el corte (véase «Cafarnaúm», «Cold War» o «Un Asunto de Familia», todas nominadas a mejor película de habla no inglesa). Los Oscars deben dejar de depender de discursos transgresores y notificar ese cambio mediante sus ganadores. Dar a cintas pequeñas la posibilidad de adquirir una nueva vida más longeva y de hacer llegar un cine de mayor calidad al espectador que no sigue la carrera de cerca. La Academia debe dejar de ser complaciente con el espectador medio y debe comenzar a proponerle nuevos retos.

La gala, por suerte, ha dejado varios grandes momentos durante su transcurso. Los más notables serían la aparición de Melissa McCarthy cual protagonista de «La Favorita», la emotiva performance de «Shallow» y el discurso de una más que sorprendida Olivia Colman, que seguirá sin creerse que hoy duerme con la tan preciada estatuilla.

Obviamos la apertura con Adam Lambert. Es hora de que alguien le diga a ese chico que no interesa.

Dejamos la lista de los ganadores:

Mejor Película: Green Book

Mejor Director: Alfonso Cuarón (Roma)

Mejor Actriz Principal: Olivia Colman (La Favorita)

Mejor Actor Principal: Rami Malek (Bohemian Rhapsody)

Mejor Actriz de Reparto: Regina King (El Blues de Beale Street)

Mejor Actor Secundario: Mahershala Ali (Green Book)

Mejor Película de Lengua No Inglesa: Roma

Mejor Guion Original: Green Book

Mejor Guion Adaptado: Infiltrado en el KKKlan

Mejor Película Documental: Free Solo

Mejor Corto Documental: Period. End Of Sentence

Mejor Montaje: Bohemian Rhapsody

Mejor Dirección de Fotografía: Roma

Mejor Banda Sonora Original: Black Panther

Mejor Canción Original: Ha Nacido Una Estrella (Shallow)

Mejor Diseño de Producción: Black Panther

Mejor Diseño de Vestuario: Black panther

Mejor Maquillaje y Peluquería: El Vicio del Poder

Mejor Mezcla de Sonido: Bohemian Rhapsody

Mejor Edición de Sonido: Bohemian Rhapsody

Mejores Efectos Especiales: First Man

Mejor Película de Animación: Spider-Man, Un Nuevo Universo

Mejor Corto de Ficción: Skin

Mejor Corto de Animación: Bao

Estas han sido las películas más premiadas:

Bohemian Rhapsody: 4 premios

Green Book: 3 premios

Roma: 3 premios

Black Panther: 3 premios

La Favorita: 1 premio

El Vicio del Poder: 1 premio

Ha Nacido Una Estrella: 1 premio

El Blues de Beale Street: 1 premio

Infiltrado en el KKKlan: 1 premio

First Man: 1 premio

Spider-Man, Un Nuevo Universo: 1 premio

Period. End of Sentence: 1 premio

Bao: 1 premio

Skin: 1 premio

Free Solo: 1 premio

Crítica: Velvet Buzzsaw

Indudablemente, Netflix tiene el cine como tarea pendiente.

1.5 estrellas

MV5BMjExMDQ1NjMzOV5BMl5BanBnXkFtZTgwMjkxMzMyNzM@._V1_Netflix nos ha tomado el pelo, o al menos esa es nuestra sensación durante el visionado de «Velvet Buzzsaw«, la última cinta original de Netflix dirigida por Dan Gilroy («Nightcrawler», una de las películas más interesantes de esta década) y protagonizada por Jake Gyllenhaal o Toni Collette entre otros. «Velvet Buzzsaw» es, por decir algo, particular. Comienza siendo una película pedante sobre un crítico de obras de arte y una plaga de directores de galerías y, por sorpresa, se convierte en una cinta de terror donde los demonios toman presencia en pantalla y dan una serie de momentos absurdos que impiden que nos tomemos la película en serio. Y esa es solamente la premisa.

La película se caracteriza por unas interpretaciones infames. Jamás habíamos visto un cast tan sumamente mal aprovechado. Sin ir más lejos, si «Velvet Buzzsaw» aguanta hasta la siguiente temporada de premios, no descartaoms que Gyllenhaal acabe alzándose con el Razzie a peor actor. Tampoco se salva Toni Collette o Rene Russo. Y si piensas que es porque la película está mal doblada, no es así. Parece que los actores se han visto obligados por contrato a protagonizar esta película.

«Velvet Buzzsaw» se muestra obvia desde primer momento, no escondiendo los sentimientos de los personajes más planos vistos en los últimos años. Su guion no esconde la maldad que caracteriza a la dueña de una galería o lo insoportable que es el crítico («escucha mi mente brillante», llega a decir ese personaje). Tampoco es que visualmente se comporte de modo diferente: uno de sus personajes tiene tatuado «no death, no art» en su muñeca, molestándose Gilroy en mostrarlo cada cinco minutos vaya que te pierdas entre todos los tecnicismos utilizados en la película que, sorpresa, no aportan nada.

Y, tristemente, hay poco más que destacar de esta cinta. Si bien es cierto que podría haberse comportado como una obra visual (Nicolas Winding Refn es un maestro en esto), todos los escenarios quedan escuetos en pantalla y sin gancho alguno para que al menos el espectador se ponga analizar lo que aparece en pantalla. No hay nada atractivo en «Velvet Buzzsaw».

Prepárate para levantarte a por un vaso de agua, ir al baño, hacer la colada, una mudanza o ponerte de parto. Aunque la película no alcance las dos horas de metraje, cada dos minutos encontrarás la excusa perfecta para detener el visionado y retomarlo más adelante.

Nota: 3 / 10

Premios de cine, ¿calidad o visibilidad?

Esta noche la Academia de Cine española ha cometido un grave error. Ha premiado una película que no destaca por su calidad y que no necesita visibilidad. 

Este es un debate de lo más frecuente. Si bien es cierto que los premios a mejor metraje deberían ser otorgados a las cintas de mayor calidad -y aquí cada uno valora como puede-, muchas veces entra en debate la oportunidad que se le ofrecería a una película más pequeña recibir este galardón. El caso más obvio podría ser el premio a mejor película de la gala de los Oscars de 2017, donde la aclamada «La La Land» veía cómo se le escapaba el galardón de las manos -aunque fuese ganadora durante algunos minutos- frente a «Moonlight«, una película muy pequeña tratándose de una producción estadounidense.

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La noche del cine español parece no estar dedicada al cine español

No hay problema en que tu trabajo sea promocionar a través de redes sociales una crema facial de Olay, pero eso no es cultura. Por ende, esta no es tu noche. Es la noche de los cineastas.

Hoy se celebra en la capital andaluza la 33º edición de los premios Goya que, como de costumbre, no está exenta de polémica. Y es que la Academia de Cine española parece estar más centrada en contentar a las nuevas generaciones -lo cual podemos llegar a entender- que en celebrar las películas estrenadas en cartelera durante el pasado año. El problema llega cuando la alfombra roja parece que va a estar protagonizada por influencers y no por directores, productores, guionistas o realizadores, a quienes verdaderamente se debería dedicar esta noche.

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Crítica: Reflexión – Ana Guerra

Ana Guerra está perdida. Así de desastroso suena «Reflexión».

1 estrella

600x600bfA Ana Guerra «se le mueven los pies solitos», un claro sinónimo de que está actualmente con el piloto automático. Tanto es así que parece que ni ella misma sabe qué es lo que ha lanzado: una recopilación de canciones de 2002 propias de una artista de 14 años recién salida de un talent show de Disney Channel. Y tras muchas escuchas, seguimos sin poder decir que haya algo rescatable en este álbum. Por no decir que es hasta ofensivo que alguien que sueña con dedicarse a la música tenga «Reflexión» como carta de presentación.

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Miki representará a España en Eurovisión 2019 con «La Venda»

«La Venda» de Miki será la canción que representará a España en Eurovisión. ¿A favor o en contra?

María ya puede respirar tranquila (y Natalia, aunque esta nunca tuvo opciones reales de volar a Tel Aviv) pues Miki, casi finalista de esta última edición de Operación Triunfo, será el encargado de representar a España en Eurovisión el próximo mes de mayo con su canción «La Venda» con un glorioso 34% de los votos totales (~34 veces más que «Se Te Nota» de Carlos Right, el «Camina» de este año). ¿Cuáles son nuestras sensaciones del tema? Pues, por suerte, no todo son malas noticias.

«La Venda» es un tema más que correcto, escrito por Adriá Salas, componente del grupo La Pegatina, que es capaz de unir a las dos Españas: la clásica y la contemporánea. Y es que el tema con el que el catalán intentará ganar Eurovisión (hasta que el gran demonio Toñi Prieto se interponga en su camino) es la propuesta más arriesgada en años enviada por España, pues no es ni una power-balad ni un corte pop clásico ni «Amanecer», que no sabríamos dónde catalogarlo. Tampoco estamos mandando un tema de Björk, claro está. «La Venda» es un corte ¿pachanguero? que sonará en todas las verbenas y ferias de este 2019. Sin ir más lejos, ya nos estamos imaginado con la última jarra de rebujito de toda la feria de Sevilla mientras toda la caseta corea la canción al unísono antes de que nos echen de la única caseta que queda abierta. Y quizás ahí está el mayor punto a favor de «La Venda»: es musicalmente festivalera, fácil y eficaz para todo el público.

Si bien es cierto que siempre hemos sido más partidarios de «Muérdeme» por ser mucho más cercana a lo que verdaderamente destaca en mercado español, sabíamos que las posibilidades de la canción eran nulas. ¿RTVE enviando una canción con una enorme retahíla de referencias sexuales? Obviamente, no iba a suceder. A pesar de ello, el mayor bop de la noche conseguía una segunda posición con el 22% de los votos totales, lo cual demuestra que España no es capaz de reconocer un hit ni aunque se lo pongas delante de sus ojos  hasta que Los 40 no se dedique a pincharlo en la radio seis meses más tarde. ¿Y a qué nos recuerda toda esta historia? Claramente, a «Lo Malo», uno de los mayores éxitos del pasado año en España que ya acumula más de 50 millones de streams en Spotify pero del que el público no supo ver su potencial hasta pasadas unas semanas, quedando en una triste tercera posición. Estas semanas, cuando leíamos a través de las redes sociales comentarios como «ese tema es bochornoso» y veíamos la desgana que ha caracterizado a Maria en esta carrera a Tel Aviv, nos remitíamos numerosas veces al mismo caso del pasado año. Ahora solo queda ver si María será fiel a sus principios dando carpetazo a «Muérdeme» o si, por el contrario, tendremos canción hasta octubre (¡AitAna War!).

¿Con qué nos quedamos? Pues con que el tema rompe la monotonía de canciones predecibles de los últimos años y, aunque no sea la cumbre de la originalidad ni el riesgo, supone un paso adelante en las preselecciones españolas de caras al certamen. Porque «La Venda» no es «Tu Canción», sino «Que Nos Sigan Las Luces»: una canción que en escenario recobra una dimensión completamente nueva y que se alimenta de la emoción de su público para hacerse más grande.

Miki, esperamos que aprendas de Ruth Lorenzo y hagas felices a los eurofans.

 

Crítica: 7 rings – Ariana Grande

Ariana se deshace del pop y de Julie Andrews en su tema más rebelde hasta la fecha. Así suena el tercer adelanto de su quinto álbum «thank u, next».

4 estrellas

ariana-grande-–-7-ringsJulie Andrews ha sido hallada muerta la madrugada del último viernes. La razón es «7 rings«, el tercer avance que conocemos del presunto quinto álbum de estudio de Ariana Grande «thank u, next», cuyo lanzamiento fue anunciado como inminente hace dos meses pero del que aún no sabemos ni fecha ni portada ni tracklist oficial. Ariana, ni corta ni perezosa, ha tomado prestada «My Favorite Things» del musical «Sonrisas y Lágrimas» -los autores aparecen en los créditos de este «7 rings»- y lo ha dotado de sensualidad y rebeldía. El resultado no puede ser mejor.

«7 rings» ha alejado por completo a la cantante del pop que nos proporcionó en sus tres primeros álbumes, habiéndose cubierto de referencias propias del hip-hop y el R&B estadounidense -para algo tiene la suerte de ser blanquísima y negrísima al mismo tiempo, como Mariah Carey-. Anunciado como segundo single oficial de «thank u next» y relegando «imagine» a un simple buzz single, Ariana ha acompañado el tema con un video que podría ser perfectamente de Nicki Minaj, protagonizado por botellas de champán, coches, dinero, joyas y culos moviéndose como gelatina (que diría Anitta). Y es que este tema muestra a Ariana Grande con una rebeldía muy propia de las ex-act pasados unos años desde su debut musical (Miley Cyrus en «Can’t Be Tamed» y «Bangerz», «Britney» a partir de su tercer álbum y, si nos apuramos, Hilary Duff con «Dignity», aunque nunca llegásemos a creérnosla). Ariana bromea con los rumores sobre estar calva («You like my hair? Gee, thanks, just bought it»), habla sobre sus últimos años que han sido algo trágicos personalmente («Been through some bad shit, I should be a sad bitch«) e incluso sobre cómo darse caprichos la ha ayudado a superar toda esta mala racha (toda la canción, quedándonos con el mayor gancho de la canción, «I see it, I like it, I want it, I got it«).

Y aunque sea un tema muy común dentro de la música urbana, Ariana no está exenta de críticas tras la publicación de esta canción, habiendo sido tachada de niña-rica-mal-criada a través de redes sociales (a pesar de que lleve en activo desde 2013 y no haya parado ni un solo momento entre álbum y gira mundial, siendo una de las estrellas internacionales que mejor cuida a su base de fans).

La canción ha funcionado de manera excelente en su primer día: número 1 en iTunes en casi 80 países (entre los que se encuentran los mercados más potentes musicalmente) y casi 25 millones de reproducciones en YouTube en sus primeras 24 horas. Los datos de Spotify son aún mejores, habiendo conseguido entrar en la primera posición global con más de 8,5 millones de streams y logrando 3,8 millones solo en Estados Unidos.

Nosotros mientras seguiremos con el tema en bucle hasta que se nos rompan los auriculares.

La canción ha sido añadida a nuestra playlist mensual disponible en Spotify y en Apple Music.

 

Crítica: Lo Que Esconde Silver Lake

«Lo Que Esconde Silver Lake» es una cinta que amarás u odiarás. Nosotros la hemos amado.

4 estrellas

mm_underthesilverlake_onesheet_16621«Lo Que Esconde Silver Lake» es una de las cintas más variopintas visualizadas desde, probablemente, «Swiss Army Man» -mira si somos alternativos en The Rubiew que reseñamos hasta esa cinta en su momento-. Lo nuevo de David Robert Mitchell, conocido por su clásico contemporáneo de terror «It Follows», es una película que causará en el espectador alguna de las dos reacciones más extremas: amor u odio, como si de von Trier, Gaspar Noé o Lady Gaga se tratase. Evidentemente, no hay cabida para la escala de grises en «Silver Lake».

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