Cine

Crítica: Leaving Neverland

Michael Jackson y la pederastia. La historia que no quisimos afrontar a principio de los 90s. Ni de los 00s.

4 estrellas

MV5BYzZmNTBjOTctY2VjZi00MjA1LTgwYjktNmMwMzkwMjUwNmVhXkEyXkFqcGdeQXVyMzY0MTE3NzU@._V1_Entender “Leaving Neverland” como un documental puede ser algo erróneo. Dan Reed, director de esta serie de dos capítulos, no ha buscado una verdad absoluta ni se ha preocupado de manera explícita en ensuciar el legado de la fallecida estrella del pop. Se basta tan solo con los testimonios de Wade Robson y James Safechuck para hacer que estas cuatro horas ocurran de manera frenética y poder visualizarse incluso sin levantarse uno del sofá. Dos chicos acompañados de sus respectivas madres y algún que otro familiar, imágenes de archivo y una historia por todos conocida pero que, debido a distintos motivos, no supimos afrontarla de la manera correcta -o quizás, no quisimos-. Esto es, grosso modo, “Leaving Neverland”, el documental del que todo el mundo habla esta semana.

“Leaving Neverland” cuenta la historia íntegra de dos chicos que tuvieron la oportunidad de conocer a Michael Jackson a finales de los años 80 y cuyas vidas se cruzaron con la del cantante. El documental empieza sin dar rodeo alguno: “Michael Jackson fue una de las personas más amables que he conocido. Me ha ayudado enormemente con mi carrera y mi creatividad. También abusó sexualmente de mí durante siete años“, afirma una de las víctimas. A partir de ahí, comienza la historia de ambos, siempre acompañada de vídeos, fotografías, faxes o regalos de la estrella a los niños. Y es que “Leaving Neverland” posee unos testimonios tan explícitos sobre la masturbación o la práctica de sexo oral a las que sometía a niños de tan solo siete años que supondrá una experiencia bastante chocante para el espectador. Y aquí es donde Dan Reed y su dirección omnipresente ganan la partida.

Michael Jackson ha sido una de las estrellas más polémicas de todos los tiempos. El intérprete de “Thriller” saltó a la fama con tan solo seis años junto a cuatro de sus hermanos mediante la banda The Jackson 5, siendo su vida totalmente pública de manera temprana y perdiendo la oportunidad de disfrutar de una infancia normativa. Este tema es algo muy recurrente en “Leaving Neverland”, donde la descripción que se hace de Michael Jackson es tan creepy como cierta, recalcando numerosas veces el comportamiento infantil del cantante: su voz aniñada, el aura de inocencia que le rodeaba, cómo se reía de cosas cotidianas como si se tratase de un niño de cinco años… Michael era a primera vista un bebé y consiguió con esta actitud conseguir la aceptación de ambas familias. Parafraseando, “era prácticamente imposible que Michael Jackson pudiese hacer daño a un niño”.

“Leaving Neverland” no se pierde en detalles externos a las palabras de Wade y James. La información aportada por ambos no queda contrastada ni para bien ni para mal. Sin ir más lejos, este documental sería más cercano a una sesión de terapia por parte de ambas víctimas que un documental ordinario. Esto juega a favor en “Leaving Neverland” ya que, a pesar de que el espectador puede decidir creer o no las palabras de ambos, uno consigue adentrarse de tal manera en el mundo de Robson y Safechuck que resulta imposible mirar hacia otro lado.

El juego de Dan Reed con el espectador es envidiable. Más allá de tomar o no sus testimonios como ciertos, Reed da un paso más allá conduciendo parte de la culpa a los padres y madres de las víctimas. Excusarse de dejar dormir a un niño de 7 años con un adulto de más de 30 puede ser de lo más repetido por parte de los padres a lo largo de estas cuatro horas. Así se abre un nuevo debate sobre si verdaderamente eran conscientes de lo que ocurría tras las puertas de las distintas habitaciones de Neverland o cómo hubiesen reaccionado de haberlo sabido antes de la muerte del artista.

Otro de los grandes dilemas surgidos a raíz del documental es “¿qué hacemos ahora con Michael?”. Si bien es cierto que muchos artistas como Kevin Spacey, R. Kelly o Harvey Weinstein han visto como su imperio se desplomaba de manera inmediata, volvemos a discutir sobre dónde está el límite entre el artista y la persona. De esto hablaremos de manera tendida próximamente en The Rubiew.

En definitiva, “Leaving Neverland” es un recomendado documental que pone en duda el legado del artista, narrado de manera explícita y teniendo siempre la pedofilia como tema central. El cometido de “Leaving Neverland” no es otro que dar voz a las víctimas.

Nota: 7,7/10

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1 comment on “Crítica: Leaving Neverland

  1. Pingback: La delgada línea entre el artista y la persona – THE RUBIEW

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