Crónica: MTV EMA 2019 | Así se vivió la gala celebrada en Sevilla

Dua Lipa y Halsey brillan con sus interpretaciones. Pero la gran ganadora es Becky G.

Los premios MTV Europe Music Awards tuvieron lugar anoche en la capital andaluza. Presentados por una Becky G cargada de desparpajo y que se encontraba comodísima cambiando de manera constante entre el inglés y el español (incluso aparecía ella en pantalla haciéndose de intérprete), lo que vaticinábamos como un desastre supo coronarse como una gran gala de premios. En primer lugar, gracias a su duración, de apenas una hora y medio. La rapidez de sus interpretaciones, el diseño del escenario planteado en FIBES, la organización del evento… La gala ha supuesto un cierre perfecto para la semana musical que ha tenido lugar en Sevilla.

La gala era abierta por Dua Lipa y su nuevo single «Don’t Stop Now«, un tema que coquetea con el disco y el cual le augura a la británica un comienzo de era asombroso. En primer lugar por su puesta en escena, donde Dua Lipa aparecía rodeada de decenas de bailarinas embutidas en un mono amarillo que cambiaba de tonalidad mimetizándose con el escenario gracias a un acertadísimo juego de luces. Su comienzo, aparentemente en 4:3 dándole un cierto aire ochentero era otra de las grandes bazas visuales a jugar por parte de la cantante, quien demostró estar en plena forma en cuanto a interpretación vocal y coreografía (nunca olvidaremos este meme). El público estaba entregadísimo y fue uno de los únicos momentos en los que vimos a personas de las gradas levantarse y bailar -junto con Rosalía-. La gala no podría haber comenzado con mejor pie.

Pero claro, llega Mabel, una de esas wannabes que piensa que por hacer más giros vocales eres mejor cantante, y falla estrepitosamente. En primer lugar, por imitar la estética de Normani e intentar posicionarse como una buena bailarina ya que, aunque lo sea, no es fantástica y su show no puede sustentarse solo a base de ello. «Don’t Call Me Up» quedó vacía a pesar de ser una de las únicas canciones que la gente conocía. Su puesta en escena no aportaba mucho y, como carta de presentación al público sevillano, no fue demasiado válida. Sí sorprende gratamente Akon, quien actúa con la presencia de Becky G en un show bastante brasileño, colorido y vivo, animando a los espectadores a bailar y cantar aunque nadie conociese la existencia de su canción.

Niall Horan, antiguo miembro de One Direction, ofreció una performance bastante adulta y seria con su «Nice To Meet Ya«, algo más propia de Grammy que de premios MTV. Si bien es cierto que quedó bastante resultona, pecó de ser excesivamente estática y de no aprovechar el escenario, perdiendo muchísimas posibilidades. La enorme cantidad de focos utilizados ayudaba a hacer la actuación más apetecible, pero no era suficiente. Y es que, por mucho que Horan interpretase de manera soberbia su nuevo single, le faltaba muchísima épica para ser recordado. La que sí entendió el concepto bastante bien fue Halsey, quien inspirada en el personaje de Rose en «Titanic» mediante su vestimenta, nos adentró en un mundo de fantasía, bosques y flores magnífico. Bailando descalza cual Remedios Amaya, «Graveyard» se convertía en una de las actuaciones más alucinantes de la noche junto a la de Dua Lipa. Había un clímax, todo ardía, había movimiento, aprovechamiento del escenario, mucho atrezzo… Era excesivo, porque así son estos premios. Halsey, además, fue una de las ganadoras de la noche. No era muy difícil, pues Shawn Mendes, Camila Cabello, Ariana Grande, Taylor Swift, Lizzo, Lil Nas X o Billie Eilish no estaban en Sevilla la noche de ayer.

Vamos con la peor actuación de la noche: Ava Max. Aunque «Torn» sea una de nuestras canciones favoritas de este año debido a su sample de ABBA, vaya manera tuvo Ava Max de torturar a los sevillanos. La cantante intentó meterse de lleno en ese imaginario de locura que propone con «Sweet But Psycho«, pero obvió que los pregrabados no estaban tan altos al parecer. Completamente desafinada, desquiciada y perdida encontramos a Ava Max en el escenario. Una especie de attention whore que llega unos diez años tarde… y llega mal. Indudablemente, el momento más soporífero de la noche. En el otro lado de la moneda, los coreanos NCT-127, quienes eran totalmente desconocidos para nosotros pero nos encantaron. Su pop tan propio de boyband, los espectadores de pista gritando como si no hubiese mañana, las coreografías, la actitud de los cantantes… Todo fue más que correcto por parte de la banda. La única pega fue la sobriedad de sus visuales, pues el K-Pop es capaz de ofrecer puestas en escenas completamente maravillosas. Si no, que le pregunten a BLACKPINK y a BTS.

Becky G se tomaba un descanso como host para así interpretar un medley con algunos de sus éxitos. Todo FIBES conocía «Mayores» y «Sin Pijama«, por lo que el éxito estaba más que asegurado. Cargada de sensualidad, Becky interpretó sus dos temas más famosos en España junto con la nueva «24/7» -un acierto dejar «Mala Santa» fuera-, con un público entregadísimo y una presencia escénica brutal. Quizás ella sea la gran ganadora de la noche, pues al público se lo ha metido en el bolsillo demostrando sus múltiples facetas. Pero cuando el público se volvió completamente loco fue cuando llegó el turno de Rosalía, quien homenajeó tanto «El Mal Querer» como a Sevilla gracias a su performance de «Di Mi Nombre», con «Pienso En Tu Mirá» como intro. Un centenar de sillas apiladas en el escenario con una series de cantaoras, guitarristas y bailarines de flamenco, que mejor favor no podía hacer al lugar donde se celebraban los premios (no, nosotros no creemos que lo que hace Rosalía sea apropiación cultural). Lamentablemente, en directo no fue tan espectacular como hubiésemos esperado. Y es que, aunque era precioso ver a un público capaz de tocar las palmas de manera excelente (intenta hacer esto en Bilbao a ver qué sale), había demasiado baile para tan poco cante.

Otro de los premiados fue Liam Gallagher, quien recibió el premio Rock Icon y se encargó de cerrar la gala con «Wonderwall». El público, que iba desde los 16 a los 70 años en la parte de la grada, disfrutó esta actuación a más no poder. Todos cantaba al unísono uno de los temas más machacados por radio de la historia. Aún así, como traca final, cumplía su función, dejando a todos los espectadores de la gala con un sabor de boca magistral.

Sevilla ha disfrutado de una noche magnífica, única y casi irrepetible. Todo el trabajo que ha habido detrás durante estos días ha merecido muchísimo la pena.

Y en un rato, hablaremos de shade.

La delgada línea entre el artista y la persona

Para algunos las noticias son volátiles. A otros les arruina una carrera. ¿Por qué?

El pasado mes de febrero escribí mi reseña de “Leaving Neverland”, un documental que mostraba los testimonios de dos chicos de los que Michael Jackson presuntamente abusó sexualmente cuando tan solo contaban con 10 años de edad. Esto provocó un movimiento por parte de servicios streaming, radios y redes sociales, vetando la reproducción y promoción de temas del cantante y dividiendo a la sociedad a favor o en contra del que fuera rey del pop. Desde ese momento, una pregunta merodea constantemente por mi cabeza: ¿dónde dibujamos la delgada línea entre el artista y la persona? 

Kanye West, Azealia Banks, Natalia Kills, Halsey, Lady Gaga, Justin Bieber o Donald Trump. Todos ellos tienen algo en común: no tienen miedo a mostrar las opiniones tan vehementes que caracterizan a su persona. Todos hemos visto a Kanye West odiar a Donald Trump, adorarlo, querer presentarse a las elecciones para la presidencia de Estados Unidos en 2020, volver a odiar a Trump, hacer comentarios homófobos, pecar de egocéntrico… Sin embargo, su popularidad sigue intacta. Siempre bajo la excusa “ya sabes cómo son los genios”, se puede incluso afirmar que la popularidad de West mejora por momentos, habiendo conseguido el pasado año su primer top 10 desde la publicación de “My Beautiful Dark Fantasy”. Con West las noticias dejan de ser noticia de manera casi inmediata. Todo es efímero para él y casi no deja rastro en su carrera.

Caso contrario para Azealia Banks, toda una maestra en la fusión del hip hop y la música house propia de los 90s, capaz de encadenar una dosis increíble de grandes temas respaldados por la crítica y conseguir estéticas maravillosas en videoclips a pesar de contar con bajos presupuestos en estos. Al igual que el integrante del clan Kardashian, cuenta con una lengua viperina y opiniones extremadamente polarizadas. Banks no duda en manifestarse como una mujer negra bisexual a la vez que viste de homofobia y racismo sus publicaciones en las redes sociales a las que a día de hoy aún tiene acceso. Ocurre lo mismo con West, aunque en menor escala. Donde sí destaca Banks es en sus peleas con niñas adolescentes como Skai Jackson, ganando esta última la batalla por goleada. Como consecuencia, Twitter ya ha eliminado la cuenta de la rapera en más de una ocasión.

¿Alguien más supo de Natalia Kills tras su altercado en The X Factor? La cantante quedó totalmente vetada tras su participación como jurado en el talent show y expresar su opinión hacia uno de los concursantes de manera un tanto brusca junto con su pareja. Sin embargo, ¿qué ocurrió con Halsey cuando criticó sin piedad a Iggy Azalea en una entrevista a pesar de que la pregunta no estuviese siquiera relacionada con la rapera australiana? Pues tras un par de días de #HalseyIsOverParty, la cantante lograba un año más tarde su primer #1 estadounidense como solista gracias a “Without Me” y todos los singles lanzados hasta la fecha han sido pinchados de manera masiva en radios estadounidenses. Hay algo raro en el asunto, ¿no?

La última polémica está protagonizada por Justin Bieber, muy asiduo en las lista de famosos más odiados por la población. Hace una semana publicaba en su cuenta de Instagram un diagrama en el que comparaba a Chris Brown, quien maltrató a Rihanna hace una década, con Michael Jackson, acusado por haber abusado sexualmente de una gran cantidad de niños menores de edad, y Tupac, condenado por agresión sexual. Si la ecuación que mostraba Bieber en su perfil se correspondía con el número de denuncias, no tenemos duda alguna con respecto a la veracidad de la imagen. Sin embargo, el canadiense comparaba el talento de ellos, llamaba genio a los tres cantantes y comentaba que los abusos cometidos por Brown se trataban de “un error”. Una agresión para Justin es un simple error. Una semana más tarde, aún con la polémica bastante viva en redes sociales tras los comentarios de apoyo de J Balvin, el canadiense publicaba “I Don’t Care” con Ed Sheeran y sus ventas son desorbitadas. ¿Tan rápido olvida la población? 

La lista podría ser larguísima, por lo que acabamos con un último ejemplo cinematográfico. Hablemos de Harvey Weinstein y dos de sus grandes pilares en Hollywood: Meryl Streep y Quentin Tarantino. El director, acusado de intento de asesinato por parte de la actriz Uma Thurman, afirmó conocer las prácticas que Weinstein llevaba realizando durante años mientras que Streep dijo no saber absolutamente nada. Estas dos posturas llevan a perdonar por completo a Tarantino (su cinta “Érase una vez en Hollywood” es de las más esperadas del año) mientras que cientos de posters de Meryl Streep junto con Harvey Weinstein empapelaban la ciudad de Los Ángeles -ella aparecía con una franja roja cubriéndole los ojos en la que se lee “she knew”-. En la otra cara de la moneda encontramos a Woody Allen, cuya última película no será distribuida en Estados Unidos tras las denuncias de abuso sexual. En el mundo del cine, al igual que en la música o la televisión, estas noticias son volátiles para unos y no para otros.

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Como se tiende a decir, cada maricón es un mundo, y es bastante difícil poder diferenciar la persona del artista. ¿Se puede establecer una línea entre la obra y el artista? Esta es una decisión tan sumamente personal como el efecto que ha podido tener en nosotros los actos o declaraciones realizados por estas celebrities. A nivel global, influyen muchísimos factores: desde la consolidación del artista hasta el machismo existente en la sociedad. La diferencia entre Quentin y Meryl es una prueba de ello, aunque ninguno ha salido perjudicado por ninguno de estos eventos.

Ariana Grande por chupar donuts en una pastelería y decir “I hate americans” -haciendo referencia a la cantidad de comida basura que se consume en su país-, fue altamente vetada en Estados Unidos (según los rumores, por la Casa Blanca). Mientras Grande pide disculpas por sus palabras -robadas de una cámara de seguridad-, el cantante de «Baby» se exculpa borrando la palabra “error” de su publicación -el post sigue en su cuenta con más de dos millones de likes-. En Estados Unidos, al parecer, se penaliza más la falta de patriotismo que los abusos sexuales. España no se queda atrás, y si no que le pregunten a la protagonista de «El Guardián Invisible».

¿Cómo puede un país anteponer un sentimiento de patriotismo por encima de denuncias de abusos sexuales?

Separar al artista de la persona es parecido a establecer límites en el humor: una decisión que debemos tomar personalmente. El problema es cuando se nos priva de ello. Para aclarar esta afirmación me remonto a ciertos eventos ocurridos recientemente en la televisión española. “La Resistencia”, uno de los late night de mayor relevancia, provocó polémica en el colectivo LGBTI+ debido a una sección en la que creaban a Lorca un perfil de Grindr (aplicación gay para encontrar pareja). Personalmente, no creo que el chiste fuese ofensivo sino que el entorno en el que se realizó no era el idóneo. Aún así, el vídeo está disponible en todas las plataformas. En el mismo programa, Iggy Rubín realizó un monólogo en el que hacía humor negro con respecto a las víctimas de ETA. El vídeo fue borrado tanto de Movistar+ como de YouTube. De manera poco ortodoxa podríamos comparar las víctimas totales de ETA (829 personas) con el número de homicidios entre 2008 y 2016 de personas trans a nivel global (2.343), pero no. El número no es relevante a la hora de trazar la línea. Entonces, ¿dónde trazas la línea? Honestamente, creo no se puede y no se debe. Cada persona debe trazar la suya propia y, teniendo en cuenta la enorme cantidad de oferta de contenido que tenemos a día de hoy, no se debería hacer recortes en ningún tipo de humor. Sin embargo, aquí el país dictó sentencia. 

Volviendo a la separación entre el artista y su obra, podría sacar como conclusión que todo está provocado por la empatía que nos produzca la persona. El vínculo que se siente hacia el cantante, director, intérprete o cómico. Cada uno debe crear su propia opinión al respecto, estableciendo ese límite donde la ética esté por encima de la obra del artista. También debemos ser consecuente con nuestros actos y entender que estas figuras públicas tienen un peso importante en cuanto a influencia generacional. Como si de unas elecciones se tratase, debemos elegir de manera congruente a quién queremos dar voz pues, quizás, hay gente que no deba tenerla.

Mapa de celebrities – Feria de Sevilla 2017

Comienza la Feria de Sevilla 2017. Tras varios meses especulando en qué casetas estarán las estrellas del momento, gracias a una amplia investigación realizada el «sábado del pescaito», conocemos calle y número en los que encontrar a los famosos más cotizados de la actualidad. Comenzamos.

Beyoncé – Juan Belmonte, 37

Beyoncé ha acudido la primera a la feria de este año. Tras realizar su famoso posado en la portada (protagonizada por Curro) junto a Blue Ivy y a los mellizos, Beyoncé ha corrido hacia su caseta para empezar a beber rebujito. «Hay que amortizar lo que cuesta ser socio de esta caseta», nos ha comentado. Queen B lleva un espectacular vestido de flamenca rojo abierto por la barriga para «poder comer sin preocuparse de las costuras». Su teléfono no ha parado de sonar durante toda la noche.

Kelly Rowland – Puerta de Juan Belmonte, 37

La ex-compañera de Beyoncé en Destiny’s Child lleva horas hablando con el buzón de voz de la mujer de Jay Z y gritando «¡Beyoncé!» en la puerta, ya que ella no es socia de la caseta y el portero le bloquea la entrada. «Está mi amiga dentro, cantábamos juntas hace años», le comenta Rowland al portero. «Beyoncé nunca ha estado en un grupo. Vete de aquí y deja de molestar, por favor», responde el portero.

Lady Gaga – Ignacio Sánchez Mejías, 52

Tras su éxito en la SuperBowl y Coachella, Lady Gaga vuelve a su raices. Tal y como nos afirma, Lady Gaga ha sido del Betis «desde chiquetita». «La Peña Cultural Bética es el único sitio en el que me encuentro cómoda de verdad. Ellos me entienden, saben que yo nací de esta manera y sé que estoy en el lugar indicado». Mientras se acerca a la barra a pedir una jarra de rebujito, la vemos encontrarse con unos amigos de la infancia. «¡Lopera, maricón!», gritan todos al unísono. Cuando le preguntamos acerca del jamón, Germanotta nos confiesa no tomarlo «por ser de color rojo y recordarle demasiado al Sevilla FC»

Miley Cyrus, Rihanna, Tove Lo – La Portada

Sin lugar a dudas, una de las amistades más sorprendentes de los últimos años. Este peculiar trío no va a entrar a la feria porque «no está la cosa como para tirar el dinero». Pero no por ello van a disfrutar menos de esta celebración. Tove lleva consigo una bolsa del supermercado-bazar Hiper Sol con dos botellas de manzanilla y Sprite de marca blanca. Miley, encargada de los hielos, dice que pensaba que los traería Rihanna, por lo que no los ha comprado. RiRi se enfurruñe con la ex-chica Disney, que sale corriendo hacia el Carlos y Jose más cercano para pillar una bolsa. Rihanna, obviamente, se encargaba del «tabaco». Al preguntarles si venían solas, responden que no. «Ahora vendrán Bruno y Drake, que los muy tontos han cogido el circular equivocado», afirma Rihanna.

Mariah Carey – El Real

Embutidísima en un hortero vestido negro con encajes de latex, Queen Mariah se pasea en su coche de caballos por toda la feria. Nos invita a subir a dar una vuelta con ella, a lo que decimos que sí. Mariah hace a dos de sus bailarines agacharse con el fin crear una escalera humana hacia el carruaje. Tenemos tiempo para hablar con ella de temas trascendentes respectivos a la feria. La diva más diva de todos los tiempos nos deleita con algunas de sus afirmaciones. «La mejor sevillana es «Cántame» de Maria del Monte». Además, una de sus anécdotas nos fascina. «Esa sevillana la escribieron para mí. A finales de los 90s, cuando mi carrera musical iba a ser orientada a nuevas corrientes como el RnB, estuve a nada de decantarme por un género más autentico como es el flamenco. Lo teníamos todo pensado. Mi nombre pasaría a ser Mariah del Monte, «No Entiendo, No Comprendo» iba a ser el nombre del álbum… Estaba todo casi listo. Sin embargo, no sé qué pasó entre la directora de Discos Lollipop y ella durante la Romería del Rocío, que no me volvieron a llamar para nada».

Kim Kardashian, Kanye West, Kylie Jenner, Caitlyn Jenner – Joselito El Gallo, 62

La familia más relevante de los últimos años se reúne en periodo de feria. «La feria es lo único que me hace sonreir», nos cuenta Kanye West. «Si escuchas «Yeezus» detenidamente, verás una clara influencia de Sevilla en el álbum». Kim y Kylie, que cada día se parecen más, se encuentran sentadas una enfrente de la otra, provocando una simetría horrorizante en la caseta. Caitlyn ha tenido una pelea con el «típico sevillanito» debido a haber entrado en el baño de los chicos porque en el de las chicas había mucha cola. «A ver, yo antes era un hombre, entiende que haya veces que me confunda», le dice de manera poco convincente.

Se escuchan gritos fuera de la caseta.

Kendall Jenner – Puerta de Joselito El Gallo, 62

Dos veinteañeros están teniendo una fuerte discusión acerca de qué virgen es mejor: Triana o Macarena. Sin embargo, cuando parecía que la «pelea física» iba a tomar lugar, Kendall ha llegado con dos catavinos y una jarra de rebujito, dando lugar a la calma y la serenidad que solo ella es capaz de conseguir. Ánimo, Kendall. El Nobel de la Paz es tuyo.

Selena Gomez – Gitanillo de Triana, 39

El exceso de compañerismo con el cast de «13 Reasons Why» le ha pasado factura. Su iPhone vibra más que el de Beyoncé, por lo que ha decidido apagarlo para que ningún actor de la serie más popular del momento se le encalome. ¿Por qué no puede la protagonista de «Monte Carlo» disfrutar del «sábado de pescaíto» con tranquilidad? El cantante de The Weeknd le comenta que se está equivocando y que, si de verdad quiere grabar la segunda temporada de la serie, debería mostrarse algo más simpática. «No sabes cantar, pero sabes producir series. No la cagues y pringa un poco por los demás, chiquilla», le comenta Abel.

Taylor Swift – Parada de taxis

Es sosa para todo. Tan solo son las dos de la mañana cuando la ex-cantante de country ha decidido marcharse. Lleva haciendo cola desde las doce y media, ha conocido a dos chicas de Carmona y, con tal de ahorrarse unos eurillos, han acordado compartir taxi.

Demi Lovato, Tinashe, Halsey – Pascual Márquez, 81

Las reinas de la B-list han hecho un grupo de Whatsapp llamado «YA HUELE A REBUJITO». Como presidentas oficiales de la segunda división musical, no les han dado los beneficios para hacerse socias de alguna caseta, por lo que han optado por tirar de distritos. Este año, el trio de irrelevantes se ha pasado por la caseta comunista «La Pecera», donde se hincharán a montaditos de pringá y jarras de rebujito. Tinashe, que no está acostumbrada a beber, ha acabado vomitando detrás de un seto en el que se encontraba haciendo pis la mismísima Camila Cabello.

Rita Ora – Por toda la Feria

Por último, también nos encontramos con la eterna wannabe del panorama musical actual. La chica que lleva cinco años intentando lanzar su segundo álbum de estudio iba vestida con una chaqueta deshilachada morada y una falda amarilla sobre un pantalón negro, acompañada por un moño digno de estudio y una canastilla de mimbre. «Cómprame una flor y se la regalas a la niña», nos grita. «Qué guapa eres niña, dile que te compre una flor que te va a quedar divinamente con el vestío (sic)». Ante nuestra negativa, Rita nos escupe y se dirige hacia un grupo de quinceañeros que parecen estudiar en el San Francisco de Paula. Los jóvenes tampoco parecen estar por la labor de contribuir en su próximo LP.

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