Crítica: Thor, Ragnarok

Thor-RagnarokCon dos películas en solitario a su espalda, dos cintas pertenecientes a la saga de “Los Vengadores” y tres hijos con la actriz Elsa Pataky, Chris Hemsworth vuelve a dar vida a Thor en esta nueva entrega. “Thor: Ragnarok“, sin embargo, da un giro bastante inesperado con respecto a su guión, ciñéndose más a al estilo cómico de “Deadpool” o “Guardianes de la Galaxia” y alejándose de todo aquel dramatismo y linealidad que aportaban “Thor” y “Thor 2: El Mundo Oscuro”. ¿Era un cambio necesario o simplemente una adaptación a este nuevo género que tanto gusta en taquilla?

La primera entrega de “Thor” es una de las películas más espeluznantes de la historia. Espeluznante en el peor sentido de la palabra. Cuando una cinta de ciencia ficción intenta politizarse e incorporar un paralelismo social, el resultado no suele ser satisfactorio, y mucho menos para aquel espectador que siempre le saca alguna pega al cine palomitero. La entrega ofrecida por Marvel en 2010 lo tenía todo para convertirse en una de las peores cintas de la historia: un guión poco consistente, un dramatismo implantado que alejaba al espectador de la narración y unos personajes que se derrumbaban con tan solo mirarlos. Mucho ruido, pocas nueces. Sin embargo, parece que estos siete años han hecho que la saga protagonizada por Hemsworth haya tomado una nueva dirección.

“Thor: Ragnarok” ha decidido vestirse de comedia, y no le puede sentar mejor. Con “Guardianes de la Galaxia” como claro referente para encauzar esta nueva historia del Dios del Trueno, esta cinta ha conseguido dar carpetazo a dos mierdas películas cuyo resultado final no podía resultar más desagradable. La película protagonizada por Chris Pratt supuso un rayo de luz en un género que se encontraba totalmente estancado y que no veía más allá de grandes efectos visuales acompañados por un sonido capaz de dejar completamente sordo a toda una sala de cine. La vis cómica del protagonista y el hecho de parecer casi una parodia de superhéroes resultaron ser toda una sorpresa en taquilla, provocando un reclamo universal y sirviendo de ejemplo para nuevas películas como “Thor: Ragnarok”. Lejos de ser una maravilla cinematográfica, la historia de Peter Quill consiguió convertirse en el mayor pasatiempo palomitero de superhéroes de la última década. Sin embargo, el resultado de “Thor: Ragnarok” no resulta una maravilla. Todas las películas de este género del que estamos tan sobresaturados tienden a caer en la misma trampa: o abusan del drama, o abusan de la comedia. Dos claros ejemplos: “Batman V. Superman” o “Deadpool“, siendo esta última de todo menos graciosa. “Thor: Ragnarok” ha aprendido la lección, pero peca de haber llegado demasiado tarde.

Tenemos al “guaperas”, a nuestro Groot particular (claramente, ese Hulk con discapacidad mental) e incluso a la chica de color. El equipo de Marvel está dispuesto a contentar a toda la sociedad mediante este anuncio caro de Benetton. Además, un guión idóneo para que los más fans disfruten como enanos mediante la combinación de personajes de otras sagas de Marvel y situaciones cómicas soltadas cada dos minutos. Todo apunta a un gran entretenimiento hasta que nos damos cuenta de la flacidez de su guión, la mala construcción de sus personajes y que el hecho de que, en algunas escenas, parezca que estamos jugando a un videojuego debido a las transiciones de los movimientos de los personajes.

Una villana que anda como si fuese concursante de Supermodelo 2007, una dirección basada en el plano contra plano, un guión que se presenta desubicado, chistes nivel caca-culo-pedo-pis (literalmente)… Son muchas las flaquezas que presenta “Thor: Ragnarok”. En especial, tal y como hemos comentado, la estructuración de su guión. “Ragnarok” nos presenta el objetivo final que alcanzará su trama en los primeros minutos: salvar Asgard del Apocalipsis. Sin embargo, las tramas secundarios parecen tomar mucho más peso que la principal, perdiendo totalitariamente el rumbo durante al menos una hora de metraje por el mero hecho de aumentar la dosis cómica de la cinta. “Ragnarok” se pierde entre sus gags que, para el espectador que no pertenece al fandom del universo Marvel, resulta muchísimo más complaciente.

¿Es entretenida? Sí, y eso es indiscutible. Perder la esencia original no tiene por qué ser malo, y mucho menos si esta apestaba. Sin embargo, este copy-paste con respecto a “Guardianes de la Galaxia”, de la cual han rescatado hasta la música (sello inequívoco de la saga protagonizada por Chris Pratt), la poca consistencia de su guión e incluso desaprovechar a una actriz como Cate Blanchett con una villana que poco aporta al metraje (o sea, querida Cate, ¿qué haces aquí?) le pasan factura.

En definitiva, “Thor: Ragnarok” es un buen pasatiempo palomitero que, lamentablemente, resulta un déjà vu de películas de la factoría Marvel. No pedimos a Thor un humor al estilo “Toni Erdmann“, pero quizás sí algo de respecto hacia sus espectadores.

Nota: 5 / 10

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One Reply to “Crítica: Thor, Ragnarok”

  1. Entonces ¿se puede decir que opinas que Guardianes de la Galaxia es un referente del cine superheroico y, por consiguiente, una gran película?

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