Crítica: Zombieland, Mata y Remata | Así se construye una buena secuela

Tan fresca, divertida y frenética como la primera entrega.

3.5 estrellas

zobieland-2-poster-1569522425El tiempo pasa, pero no para Jesse Eisensberg, Woody Harrelson y Emma Stone, quienes parecen haber hecho un pacto con el diablo en esta última década. Han pasado diez años desde que esta cinta cómica sobre zombies se convirtiese en todo un fan-favorite para los cinéfilos y amantes del género, pero mientras el resto de mortales envejecemos, ellos siguen completamente intactos. De no ser por Abigail Breslin, podríamos llegar a pensar que esta secuela fue grabada inmediatamente después de terminar el rodaje de la primera parte. Pero, lo más importante, es que este «Zombieland: Mata y Remata» es tan divertida como la primera película.

«Zombieland», año tras año, ha ido consolidándose como toda una película de culto. Esa clásica película que se estrena sin hacer mucho ruido pero que todos hemos rescatado alguna que otra vez a lo largo de estos años, se presta a comparaciones y todo el mundo recuerda con muy buen sabor de boca. Era una película cargada de dinamismo, una road movie sobre la búsqueda de una familia o un hogar en tiempos en los que puedes ser devorado por un zombie si uno no sigue las recomendaciones de Columbus. Podríamos decir que esta segunda entrega juega en desventaja, pues el factor sorpresa ya no forma parte de sus cartas a jugar. Sin embargo, «Mata y Remata» posee una dosis mucho más fascinante de comedia, mayor frenetismo, nuevos personajes con los que romperemos a carcajadas e incluso un plano secuencia que demuestra el mayor presupuesto con el que ha contado la cinta. Esta secuela es claramente un sí.

En primer lugar, gracias a la vuelta de tuerca que da su guion. La trama principal de la historia la marcan Little Rock y Tallahassee mediante su relación de padre-hija casi por obligación. Little Rock quiere conocer mundo, así que decide marcarse un «Vaiana» en busca de nuevas aventuras y, por qué no, chicos de su edad. A través del planteamiento de este dilema y la consecuente evolución por parte de los personajes a lo largo de estos 10 años, comienza el desarrollo de la cinta. Cinta en la que encontramos un nuevo personaje, Madison, uno de los mayores aciertos por parte de «Zombieland: Mata y Remata». Madison es la típica chica rubia que siempre viste de rosa y que nadie sabe muy bien cómo ha sido capaz de sobrevivir durante tantos años a este apocalipsis zombie. A pesar de lo manidos que tienden a estar este tipo de personajes, es sorprendente lo bien que funciona dentro de la cinta, aportando los momentos más desternillantes de esta y a la vez que supone un soplo de aire fresco para esta historia.

Incluso la propia cinta es consciente de que el espectador está completamente saturado de películas y series con temática zombie. Aún así, a través de la narración de Columbus que dirige la historia, da la gracias al espectador por haber decidido visionar la secuela. Voz que vuelve a repasar todas las reglas, ya que vuelven a tener tantísimo protagonismo como lo tenían en la primera.

Sorprende que los cuatro actores hayan dicho sí a esta película, atendiendo a los proyectos que están firmando Emma Stone -que venía de hacer «Una Conejita en el Campus» antes de la primera cinta- o Woody Herrelson. Da gusto ver lo cómodos que se sienten con sus personajes y lo muchísimo que parecen haber disfrutado esta película. En cuanto al apartado de dirección, cumple con su cometido, ofreciendo un breve caramelo como un plano secuencia que, lejos de ser necesario, aporta cierta personalidad a la película.

«Zombieland: Mata y Remata» es una película que te encantará si disfrutaste de la primera entrega. Sigue siendo fresca, divertida y frenética, siendo un plan imprescindible para estas semanas. ¿Volveremos a ver a este cuarto en 2029? Si el guion está a la altura, ojalá que sí.

Nota: 7,25 / 10

Once películas recomendadas si estás disfrutando de la historia de Manuel Bartual

El gran fenómeno de internet del momento. Este twit-thriller ha levantado pasiones a través de redes sociales. La novela de Manuel Bartual comenzaba con un simple «Ando de vacaciones desde hace un par de días, en un hotel cerca de la playa. Iba todo bien hasta que han comenzado a suceder cosas raras». El resto, es historia.

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Crítica: La La Land

1Los meses de enero y febrero son imprescindibles para todo aquel aficionado al cine. Los Globos de Oro, los SAG, los BAFTA y, concluyendo la temporada de premios cinematográficos, los Oscars. Los cines se llenan de cinéfilos y coolturetas pretenciosos gracias a películas como «La La Land«, que ya cuenta con siete Globos de Oro y la friolera de catorce nominaciones a los Oscars, igualando el récord establecido por «Titanic» y «Eva Al Desnudo». ¿Es para tanto?

«La La Land» narra (o canta, mejor dicho) la historia de Mia, una joven aspirante a actriz y Sebastian, un pianista enamorado de la música jazz. Ambos lucharán por conseguir sus objetivos y encontrar el éxito que tanto ansían: un nombre como actriz y salvar el jazz de su muerte. Hasta aquí, todo normal. «La La Land» podría ser una cinta propia de John Carney («Once», «Begin Again» o «Sing Street»), pero esta va mucho más allá convirtiéndose en una de las mayores experiencias que podrás vivir en un cine.

Damien Chazelle, quien nos deleitó hace un par de años con la trepidante «Whiplash» ha sido capaz de renovar un género que pasaba sin pena ni gloria desde principios de siglo. Los musicales se convertían en el mayor quiero-y-no-puedo de estos últimos 15 años, siendo todos testigo de una interminable lista de películas que olvidabas a los pocos minutos de su proyección: «Into The Woods«, «Nine», «Los Miserables», «Cadillac Records» o «Dreamgirls» tan solo son algunas de ellas. Chazelle, por suerte, ha sabido aprovechar todos y cada uno de los elementos cinematográficos que se le han puesto a su disposición, consiguiendo un film que dejará a toda una sala con ganas de más.

«La La Land» es lo que «The Artist» quiso ser y no consiguió. Una oda a la historia del cine ambientada en la actualidad, pero repleta de referencias cinematográficas que adentrará al espectador por completo gracias a su ligereza narrativa y su asombrosa dirección técnica y artística. Planos cargados de color compaginados con planos oscuros que solo permiten la visualización de aquello que está siendo señalado con un foco. Una hermosa banda sonora que, a pesar de contar con pocas canciones, hace modificaciones de tempos y escalas sobre las mismas para descubrir ambas caras de una misma moneda. Unos movimientos de cámara naturalistas dotados de una increíble función narrativa y que, como no, acaban convirtiéndose en una frenética experiencia al estilo «Whiplash». «La La Land» nos adentra en un precioso mundo de fantasía que, aunque no lo creamos, se desarrolla en un espacio real.

Sus interpretaciones, lejos de ser mediocres, pueden llegar a ser eclipsadas por todo el trabajo artístico que la película lleva consigo. Emma Stone y Ryan Gosling brillan con luz propia, pero ninguno es capaz de hacer sombra al viaje que esta cinta supone. Si bien es cierto que Stone deslumbra en todo aquello que sean diálogos y primeros planos, Gosling consigue demostrar que los musicales pueden llegar a sentarle como un guante gracias a lo bien que desempeña su papel como cantante y bailarín. ¿Hubiese sido posible haber grabado esta película con dos actores diferente? Quizás sí, aunque hubiese sido difícil igualar la química existente entre ambos. Sería fácil ver a actrices como Amy Adams (#prayforher) o Anna Kendrick en el papel de Mia y, para qué engañarnos, vocalmente hubiesen sido muchísimo mejores. Sin embargo, la personalidad física que posee Emma Stone hubiese sido imposible de igualar por ninguna de estas dos actrices.

Musicalmente, «La La Land» posee una de las mayores banda sonoras escuchadas en décadas, tanto soundtrack como score. «Another Day of Sun», único momento videoclip que posee la película y que supone un magnífico prólogo para esta, es una canción hecha para ser tarareada durante semanas. «Someone In The Crowd» tiene un estribillo magnífico y un toque Broadway que la hace necesaria. «City of Stars» se convertirá en la canción más reproducida de nuestro dispositivo musical. «Audition (The Fool Who Dreams)» es el «Papa Can You Hear Me» de los 2000s, aportando un antes y después narrativo en la cinta. Si la gente sale bailando claqué después de la proyección de la película, será por algo.

¿Alguna pega? Pues quizás su guión, a pesar de ser francamente bueno. Todo ocurre con su debido tiempo y, aunque la búsqueda del éxito y la aceptación propia y social se esté convirtiendo en todo un tópico para este joven director, siempre que sea desempeñada de manera magistral va a ser bien recibida. Eso sí, echamos de menos el toque frívolo que hacía tan característica su anterior cinta.

En definitiva, «La La Land» es la vuelta del género musical por todo lo alto. Una fascinante experiencia cinematográfica que cumplirá todas y cada una de tus expectativas.

Hacía años que no repetía película en el cine y, en poco más de una semana, la he visto dos veces. Será por algo.

Nota: 9,5 / 10

Análisis: Mejor Canción Original – Globos de Oro 2017

¡Comienza la temporada de premios! Tras un año de espera, llega la época del año favorita por todos los cinéfilos. Un periodo de tres meses en el que las productoras y distribuidoras cinematográficas exponen las mejores obras que, probablemente, vayamos a ver en todo el año.

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