La vigésima nominación a los Oscars de Meryl Streep viene de la mano de «Florence Foster Jenkins«, una elegante comedia que sorprende debido a su ligereza narrativa y al gran reparto contenido en la cinta. La máxima nominada viene acompañada por Hugh Grant y Simon Helberg, consiguiendo un trío interpretativo de los más vistoso. La dirección, que corre a mano de Stephen Frears resulta sólida y poco ambiciosa. ¿Por qué ha sido tan ninguneada en los últimos premios de la Academia norteamericana?
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Crítica: La La Land
Los meses de enero y febrero son imprescindibles para todo aquel aficionado al cine. Los Globos de Oro, los SAG, los BAFTA y, concluyendo la temporada de premios cinematográficos, los Oscars. Los cines se llenan de cinéfilos y coolturetas pretenciosos gracias a películas como «La La Land«, que ya cuenta con siete Globos de Oro y la friolera de catorce nominaciones a los Oscars, igualando el récord establecido por «Titanic» y «Eva Al Desnudo». ¿Es para tanto?
«La La Land» narra (o canta, mejor dicho) la historia de Mia, una joven aspirante a actriz y Sebastian, un pianista enamorado de la música jazz. Ambos lucharán por conseguir sus objetivos y encontrar el éxito que tanto ansían: un nombre como actriz y salvar el jazz de su muerte. Hasta aquí, todo normal. «La La Land» podría ser una cinta propia de John Carney («Once», «Begin Again» o «Sing Street»), pero esta va mucho más allá convirtiéndose en una de las mayores experiencias que podrás vivir en un cine.
Damien Chazelle, quien nos deleitó hace un par de años con la trepidante «Whiplash» ha sido capaz de renovar un género que pasaba sin pena ni gloria desde principios de siglo. Los musicales se convertían en el mayor quiero-y-no-puedo de estos últimos 15 años, siendo todos testigo de una interminable lista de películas que olvidabas a los pocos minutos de su proyección: «Into The Woods«, «Nine», «Los Miserables», «Cadillac Records» o «Dreamgirls» tan solo son algunas de ellas. Chazelle, por suerte, ha sabido aprovechar todos y cada uno de los elementos cinematográficos que se le han puesto a su disposición, consiguiendo un film que dejará a toda una sala con ganas de más.
«La La Land» es lo que «The Artist» quiso ser y no consiguió. Una oda a la historia del cine ambientada en la actualidad, pero repleta de referencias cinematográficas que adentrará al espectador por completo gracias a su ligereza narrativa y su asombrosa dirección técnica y artística. Planos cargados de color compaginados con planos oscuros que solo permiten la visualización de aquello que está siendo señalado con un foco. Una hermosa banda sonora que, a pesar de contar con pocas canciones, hace modificaciones de tempos y escalas sobre las mismas para descubrir ambas caras de una misma moneda. Unos movimientos de cámara naturalistas dotados de una increíble función narrativa y que, como no, acaban convirtiéndose en una frenética experiencia al estilo «Whiplash». «La La Land» nos adentra en un precioso mundo de fantasía que, aunque no lo creamos, se desarrolla en un espacio real.
Sus interpretaciones, lejos de ser mediocres, pueden llegar a ser eclipsadas por todo el trabajo artístico que la película lleva consigo. Emma Stone y Ryan Gosling brillan con luz propia, pero ninguno es capaz de hacer sombra al viaje que esta cinta supone. Si bien es cierto que Stone deslumbra en todo aquello que sean diálogos y primeros planos, Gosling consigue demostrar que los musicales pueden llegar a sentarle como un guante gracias a lo bien que desempeña su papel como cantante y bailarín. ¿Hubiese sido posible haber grabado esta película con dos actores diferente? Quizás sí, aunque hubiese sido difícil igualar la química existente entre ambos. Sería fácil ver a actrices como Amy Adams (#prayforher) o Anna Kendrick en el papel de Mia y, para qué engañarnos, vocalmente hubiesen sido muchísimo mejores. Sin embargo, la personalidad física que posee Emma Stone hubiese sido imposible de igualar por ninguna de estas dos actrices.
Musicalmente, «La La Land» posee una de las mayores banda sonoras escuchadas en décadas, tanto soundtrack como score. «Another Day of Sun», único momento videoclip que posee la película y que supone un magnífico prólogo para esta, es una canción hecha para ser tarareada durante semanas. «Someone In The Crowd» tiene un estribillo magnífico y un toque Broadway que la hace necesaria. «City of Stars» se convertirá en la canción más reproducida de nuestro dispositivo musical. «Audition (The Fool Who Dreams)» es el «Papa Can You Hear Me» de los 2000s, aportando un antes y después narrativo en la cinta. Si la gente sale bailando claqué después de la proyección de la película, será por algo.
¿Alguna pega? Pues quizás su guión, a pesar de ser francamente bueno. Todo ocurre con su debido tiempo y, aunque la búsqueda del éxito y la aceptación propia y social se esté convirtiendo en todo un tópico para este joven director, siempre que sea desempeñada de manera magistral va a ser bien recibida. Eso sí, echamos de menos el toque frívolo que hacía tan característica su anterior cinta.
En definitiva, «La La Land» es la vuelta del género musical por todo lo alto. Una fascinante experiencia cinematográfica que cumplirá todas y cada una de tus expectativas.
Hacía años que no repetía película en el cine y, en poco más de una semana, la he visto dos veces. Será por algo.
Nota: 9,5 / 10
Crítica: Kubo y las dos cuerdas mágicas
Sin lugar a dudas, una de las cintas de animación más aclamadas del año. «Kubo y las dos cuerdas mágicas» se ha hecho con el apoyo totalitario de la crítica gracias a su método tan convencional de grabación y al estupendo viaje que supone tanto para niños como adultos. Para muchos, esta película está a punto de convertirse en la primera película de los estudios Laika en hacerse con la estatuilla más preciada del cine de animación el próximo mes de febrero, cuando aún no se han presentado ni las nominaciones de los premios Oscar. ¿Es para tanto?
Top 10: Películas de 2016
Se acerca el final del año y, a pesar de que los grandes estrenos están aún por llegar, aquí os dejo mi top 10 de mejores películas estrenadas en España durante este año. ¡Comenzamos!
10. ¡Todos queremos algo! – Richard Linklater
El director de «Boyhood» demuestra, una vez más, que no es necesario contar con un elevado presupuesto para filmar una de las mejores películas de este año. «¡Todos queremos algo!» es una comedia fresca sobre un recién llegado a la universidad que tendrá que compaginar sus estudios con el beisbol. Todo esto ambientado en la década de los 80, con todos los elementos horteras que esta representa. Sin lugar a dudas, una de las mejores cintas de comedia del año y, a pesar de no llegar a ser tan brillante como «Boyhood» o la trilogía «Antes de», es una película a tener en cuenta de este 2016.
9. Kiki: El amor se hace – Paco León
Paco Leon demuestra ser uno de los grandes directores de este país. «Kiki» narra las filias sexuales de cinco parejas distintas, haciendo una visión de lo que, en ocasiones, podría llegar a ser su día a día. Belen Cuesta, Natalia de Molina, Candela Peña y hasta el mismo director de la película interpretan a algunos de los distintos personajes de la película, consiguiendo empatizar de manera inmediata con todos ellos. La película, que esta siendo algo ninguneada por los primeros premios de cine español, es una de las mejores obras españolas que hemos podido ver este 2016.
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8. Swiss Army Man – Dan Kwan y Daniel Scheinert
Mayor ida de olla del año. Tal y como expresé hace poco, si entras en el juego de los directores, «Swiss Army Man» se convierte en uno de los mejores entretenimientos del año. Su dirección dotada de tintes contemporáneos con la locura viral que poseen estos directores hacen que nos olvidemos por completo de todo lo que sucede a nuestro alrededor. Solo querremos seguir el cómico viaje realizado por estos dos actores tan sumamente peculiares.
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7. It’s Not The Time Of My Life – Szabolcs Hajdu
El Festival de Cine Europeo de Sevilla estuvo cargado de sorpresas. Una de ellas fue «It’s Not The Time Of My Life», un película íntima dirigida por el húngaro Szabolc Hajdu. La cinta recrea lo que bien podría ser un día cualquiera en la vida de esta peculiar familia, cargada de peleas y desastres amorosos. Todo un canto a la vida convencional que demuestra que, en cuanto a familias desestructuradas, aquí no se salva nadie. Una de esas películas que, de no ser por el SEFF, ni sabría de su existencia.
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6. Julieta – Pedro Almodóvar
Almodóvar está de vuelta tras el enorme traspiés que supuso «Los Amantes Pasajeros», una película que, personalmente, no creo que sea tan mala como muchos afirman, pero sí que quedaba lejos de todo aquellos a lo que el director español por excelencia nos tenía acostumbrado. Aunque los espectadores hayan decidido darle la espalda en España dada su implicación con los papeles de Panamá, «Julieta» nos trae de vuelta al Almodóvar que nos enamoró con «Volver», «Todo sobre mi madre» o «Mujeres al borde de un ataque de nervios». Un drama madre-hija cargado de poder para las actrices femeninas. Pedro, no te vayas nunca. Y declara tu dinero.
5. La Bruja – Robert Eggers
El cine de terror no podría ser más repugnante en la actualidad. Sin embargo, ha tenido que llegar esta cinta británica para transportarnos a aquellos años dorados del género, consiguiendo crear una atmósfera que hacía décadas que veíamos en el cine de terror. Si el director, además de «La Bruja», hubiese terminado con la «carrera cinematográfica» de James Wan, deberíamos haberle dado también el Nobel de la Paz. Por desgracia, solo tenemos «La Bruja» y James Wan sigue grabando películas de susto sobre viejas locas, familias que se mudan y bebés que resultan ser el mismísimo demonio. Todo un caos.
4. Los Odiosos Ocho – Quentin Tarantino
Esta cinta es la combinación perfecta de «Reservoir Dogs», «Kill Bill» y «Django». Por suerte, de la última solo tiene la estética. Una de las películas más completas del año, que brilla gracias a un guión increíblemente bien detallado y estructurado, acompañado de una dirección asombrosa y unas interpretaciones magistrales. Lo mejor que ha hecho Tarantino en años. Esto, amigos, si es un western a la altura, y no aquella comedia casi-parodia llamada «Django Desencadenado». Como siempre, ninguneada en premios y aclamada por los espectadores. Nada nuevo en el mundo de Tarantino.
3. Spotlight – Thomas McCarthy
La ganadora del premio más relevante del mundo del cine entra en el top 3 de mis películas favoritas de este año. La consistencia de su guión es sencillamente brillante. Si bien es cierto que ningún elemento cinematográfico estaba a la altura de su guión, «Spotlight» sirve como bofetón para todas aquellas películas que usan de base una fotografía pomposa y efectos visuales que no vienen a cuento. Una de las mejores películas que hemos tenido la oportunidad de ver este año y, probablemente, uno de los mejores guiones de la década.
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2. American Honey – Andrea Arnold
La mayor sorpresa del Festival de Cine Europeo de Sevilla. Grabada en unos preciosos cuatro tercios, «Ricurita Americana» «American Honey» narra el viaje que emprende una joven que ha decidido independizarse de manera algo violenta y drástica. Un viaje íntimo en el que descubriremos cómo se comporta una generación que es incapaz de mantenerse quieta cuando suena «We Found Love». Una banda sonora dominada por el trap, género que toma cada vez más importancia en Estados Unidos, primera potencia musical mundial. Esta película solo podía ser más yankee con un mannequin challenge.
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1. La Habitación – Lenny Abrahamson
¿Hay alguien que haya sido capaz de resistirse a esta película? «La Habitación» supone una de las historias más duras que jamás hayas visto. Acompañada de dos interpretaciones sensacionales, Brie Larson, ganadora del Oscar a mejor actriz y Jacob Tremblay, ganador moral del Oscar a mejor actor, serán los encargados de llevar el peso de una de las historias más espeluznantes del cine. Una de esas películas que jamás olvidarás haber visto, con la que llorarás como si no hubiese mañana (aunque seas de los que no lloran) y con la que te emocionarás como nunca antes lo habías hecho. Una obra intimista que, a pesar de contar con una dirección muy en la línea del cine convencional, tiene momentos tan álgidos que seremos capaces de perdonar todos y cada uno de los errores que esta comete.
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Crítica: Joy
Si hay un director que nunca falta por estas fechas, este es David O. Russell, director de las aclamadas “El lado bueno de las cosas” o “La gran estafa americana”. Este año vuelve con “Joy”, de nuevo protagonizada por Jennifer Lawrence, Robert De Niro y Bradley Cooper. ¿Con cuántas nominaciones en los Premios de la Academia se hará la nueva historia del director neoyorquino?