Crítica: BLUE LIPS [lady wood phase II] – Tove Lo

cfd4e01da1ec530a26d537e0ec95f101.1000x1000x1Con tan solo dos álbumes en el mercado y aún sin haber llegado a despuntar comercialmente, la sueca Tove Lo (cuyo nombre aprendimos a pronunciar gracias a su último vídeo) vuelve con la segunda parte de “Lady Wood”, que concluye esta era mediante los capítulos tres y cuatro. “Blue Lips” es un álbum de catorce canciones en los que, nuevamente, Lo muestra lo cachonda que es capaz de ponerse, lo tóxicas que pueden llegar a ser sus relaciones y la dependencia existente con las drogas por parte de la cantante. ¿Conseguirá esta segunda fase levantar su relevancia en panorama internacional?

“Blue Lips” es un album electropop muy Tove Lo. Este long-play consta de dos capítulos claramente diferenciados que, siguiendo la estela de sus anteriores proyectos, hacen uso de distintos interludios: “Light Beams” y “Pitch Black”. El primero de ellos nos introduce a Tove Lo narrando a lo largo de seis temas su vida actual, abarcando el avance, el disfrute y, en alguna ocasión, la recaída. “Light Beams” se compone de sexo sucio, infidelidades, sentirse maltratada y relaciones lésbicas. Por otro lado, el cuarto y último capítulo de esta era, musicalmente protagonizado por tempos mucho más bajos, consta de otros seis temas en los que se abarca el fin de una relación tóxica. Autodestrucción, errores cometidos en relaciones pasadas, el arrepentimiento y, como no podía ser de otro modo, una relación casi indestructible con las drogas.

Tal y como vemos en el breve resumen de “Blue Lips”, la línea artística de Lo sigue estando muy marcada, teniendo claro un concepto a abarcar en el largo y, aunque quizás peque de excesivas similitudes con respecto a “Queen of the Clouds” y “Lady Wood” (siendo este último el comienzo de la etapa actual), nada en ella parece haber quedado estancado. Sin ir más lejos, este “Blue Lips” se postula como el álbum más homogéneo de la artista sueca.

Su comienzo ya es toda una declaración de intenciones. “I’m sweat from head to toe / I’m wet through all my clothes / I’m fully charged, nipples are hard / Ready to go“. “Disco Tits” da comienzo a este tercer capítulo de una forma sexualmente sucia, con un estribillo que cumple las expectativas de un título que quizás podría haberle quedado algo grande y con unos puentes que se clavan en nosotros desde su primera escucha. “Light Beams” se acerca musicalmente al contenido de los trabajos anteriores gracias a la melodías efervescentes que tanto caracterizan a la cantante. De género claramente electrónico con pequeñas dosis de pop, nuestros cuerpos se moverán casi sin darnos cuenta a pesar de la oscuridad presente en todos y cada uno de los temas. Tove Lo consigue hacernos disfrutar con las infidelidades narradas en “shedontknowbutsheknows“, quizás el tema más efectivo del álbum, e incluso con el sexo oral que la hace “dilatar las pupilas” en “Shivering Gold“.

La cantante no pierde oportunidad alguna para decirnos cómo de cachonda está mediante líneas poco sugerentes tales que “make me come” (jugando con la fonética anglosajona) en la balada “Don’t Ask Don’t Tell” o “let me be your guide when you eat my pussy out” en la oda lésbica titulada “Bitches“. Si te llevaste las manos a la cabeza con el primer verso de “Cola”, este “Blue Lips” te parecerá todo un pecado. La percusión marcada de “Stranger“, un tema con una intro fantásticamente irresistible, salva un tema que podría traer quizás excesivas críticas a Tove Lo debido a un puente caracterizado por una provocativa “I wanna hurt / Feeling used“. Sin embargo, no podemos pasar por alto el éxito melódico conseguido a través de un estribillo que nos hace recuperar uno de los clásicos de Hilary Duff que, curiosamente, se titula de la misma manera. Para los amantes del pop, Tove Lo canta “dripping in harmony, like fifth” haciendo referencia a la bandaestadounidense. Ni un cabo suelto.

Si bien este primer bloque no consigue esa adrenalina que provocaban temas tales “Flashes”, “Timebomb” o “Talking Bodies”, sí siguen la línea de temas más contenido e igual de efectivos como “Influence” o “Don’t Talk About It”. El interludio “Pitch Black” nos presenta a una Tove Lo mucho más cometida, en la que destacan las pseudo-baladas que tan bien sientan a la cantante de “Habits”. El primer y único featuring de “Blue Lips” viene de la mano de Daye Jack mediante “Romantics“, en la cual encontramos un precioso empaste de voces entre dos personas pertenecientes a una relación cuyo principal atractivo es, básicamente, tratarse de una relación destructiva. En este segundo bloque se permite hasta un breve coqueteo con el sonido tropical en “Cycles“, probablemente el tema más flojo de todo el disco.

¿Hay alguien capaz de construir estribillos tan catchy como Lo? “Struggle” es un claro ejemplo de que pocas artistas son capaces de encadenar un número tan alto de canciones efectivas. Y la línea continua con uno de los bridges más miticos del disco, el cual nos vemos cantando a “grito pelado” en un acto de impotencia: “Waitin’ for my heart / Waitin’ for my heart“. Tove Lo se proclama como la creadora de los mejores ganchos musicales de la última década, capaz de adentrarse en el terreno más oscuro como letrista y dotar sus canciones de grandes rayos de luz como sucede en “Bad Days“. ¿Y las drogas? Pues, obviamente, presentes en casi todas las canciones, ya que Tove Lo o está excitada o hasta arriba de drogas. Sin embargo, “Hey You Got Drugs” da carpetazo a su extensa relación con estas mediante metáforas con las relaciones tóxicas vividas en los últimos años. A pesar de la “libertad que le otorga el consumo de sustancias”, la compositora de “Love Me Like You Do” se despide de ellas mediante un outro mágico y liberador que, además, cierra el álbum.

Sus dos estados, cachonda o colocada (y a veces combinados), han conseguido hacer de la artista una cantante a tener en cuenta, que cuida todos y cada uno de sus proyectos como grandes joyas que son.

Tove Lo ha creado su disco más homogéneo alejándose de la fórmula radio-friendly que en ocasiones podía caracterizar “Queen of the Clouds” mediante temas como “Habits” o “We Got Love”. “Blue Lips” ha sabido conectar con el concepto de “Lady Wood” y ha sabido darle continuidad sin provocar desgaste alguno. Esta segunda fase del segundo álbum de Tove Lo puede sonar fría desde una escucha superficial (e incluso en una primera escucha normal) pero, una vez nos introducimos en las historias narradas, caracterizadas por desastre y pesimismo, es imposible resistirse. No tenemos éxitos inmediatos, pero sí una enorme cantidad de diamantes en bruto. “Nipples are hard“. Y tanto.

Nota: 8,1 / 10

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