Crítica: Muchos hijos, un mono y un castillo

0312794.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxSi los años de grabación de “Boyhood” nos parecían insuperables, tenemos una nueva ganadora. Con catorce años de grabación más dos de edición, “Muchos hijos, un mono y un castillo” se acaba de postular como el mejor documental español visto en los últimos años, una comedia desternillante y una de las cintas más orgánicas y naturales que hayamos disfrutado últimamente en una sala de cine. Porque sí, amigos: la realidad ha vuelto a superar a la ficción. Hasta el punto de plantearnos si realmente todo lo ocurrido es falso o no.

Muchos hijos, un mono y un castillo” tiene una clara protagonista: Julita Salmerón, una mujer de ochenta y dos años que narra su vida mientras desayuna tostadas algo quemadas y se toma su café con leche correspondiente. Su hijo, director de la obra, encuentra una excusa argumental idónea (a la par que disparatada) para poder narrar cómo han sido los años de vida de una de las mujeres más entrañables que veremos proyectadas este 2017: la búsqueda de unas vértebras. A partir de aquí, una sala de cine riéndose minuto tras minutos.

Estilizados en unos preciosos cuatro tercios, notando las distintas calidades con respecto al año de grabación y con un guión inexistente, “Muchos hijos” no tiene miedo a mostrarse tal y como es, siendo este su mayor atractivo. La película de Gustavo Salmerón es bizarra, alocada, mamarracha e incluso ordinaria en muchísimas de sus escenas. Resulta imposible no ver similitudes con uno de los grandes clásicos de la comedia española de la última década, “Carmina o Revienta“, un falso documental filmado por Paco León que nos dejó en herencia uno de los personajes más fuertes en cuanto a carácter vistos en años. Carmina Barrios y Julita Salmerón podrían haber sido amigas de toda la vida. Su modo humorístico de abarcar los momentos más dramáticos de la vida (la pérdida de su marido en el caso de la primera y un desahucio en el caso de la protagonista de la película a analizar) nos hacen evadirnos de la realidad que se encuentra fuera de la sala de cine, obteniendo un resultado insuperable.

“Muchos hijos, un mono y un castillo” es un documental espontáneo y cargado de sorpresas. Cuando el espectador se acomoda ante lo visualizado, Julita vuelve a abrir la boca, la situación cambia drásticamente y el público se desencaja la mandíbula de tanto reírse. La cinta de Salmerón no teme a adentrarse en temas políticos con la mayor naturalidad posible, pues no existe guión alguno durante los 90 minutos de metraje. Julita no tiene miedo a reconocer errores del pasado, comentar la importancia de la religión en su vida, las necesidades sufridas durante la guerra e incluso burlarse de la muerte a través de un entierro de ensueño para ella (al igual que desorbitado). Si Carmina pedía ser paseada sentada en un sillón ubicado encima de una ranchera mientras el aire sacudía el humo de su cigarro, Julia pide estar vestida de monja y ser pinchada con una aguja para que los familiares se aseguren de que está “muerta de verdad”. Insuperable.

Y podríamos estar horas y horas hablando de los maravillosos diálogos de esta cinta, de lo magnética que resulta su protagonista o de lo agradecidos que estamos por ver películas así teniendo su respectiva oportunidad en cartelera tras un inmejorable paso por distintos festivales.

En definitiva, “Muchos hijos, un mono y un castillo” es una comedia fantástica capaz de sacar al espectador de su zona de confort y hacerlo disfrutar como hacía tiempo que no hacía (aunque “El Autor” haya sido una comedia sorprendente, eso sí). Es hora de que tenga su merecido en taquilla.

Larga vida a Julita.

Nota: 7,8 / 10

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3 Replies to “Crítica: Muchos hijos, un mono y un castillo”

  1. Vaya cachondeo con las notas, esto es peor que Jenesaispop. “El mejor documental español visto en los últimos años, una comedia desternillante y una de las cintas más orgánicas y naturales que hayamos disfrutado últimamente en una sala de cine”, y no llega al 8.

    1. I’m sorry.
      Strings can’t come to the phone right now.
      Why?
      Oh, cause he’s dead!

      El documental está muy bien, pero hay que tener un margen en cuanto a las puntuaciones.
      A “La Llamada” no le puse el 8 con lo mucho que me gustó y no lloré, Aitana. No lloré.

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