Crítica: My Dear Melancholy, – The Weeknd

weeknd-my-dear-melancholyDe manera casi sorpresa, Abel presenta un EP titulado “My Dear Melancholy,” compuesto por seis canciones que lo aleja, al menos momentáneamente, del sonido más comercial que suponían tanto “Beauty Behind The Madness” como “Starboy”. Este álbum de tan solo 22 minutos llega en el momento de máxima popularidad de The Weeknd y, tal como practican otros compañeros de la profesión como Drake, sirve  como regalo para los fans acérrimos al sonido de sus inicios -aunque si lo quieres, tendrás que pagar por el-. Por suerte, “My Dear Melancholy,” no hace más que aportar a la discografía de Abel.

Quizás debamos desmenuzar algo más el concepto de no-comercialidad con el que hemos descrito de primeras este álbum. “My Dear Melancholy,” es un disco exento de bops, y eso es innegable, pero dudamos que The Weeknd se haya desvinculado del sonido que caracterizaba “Trilogy” o “Kiss Land”. Las producciones oscuras siempre han sido el sello de Abel, aunque haya decidido jugar a ser Michael Jackson en “I Feel It Coming”, cantar con Lana del Rey en numerosas ocasiones o incluso participar en aquel “Love Me Harder” de una casi principiante Ariana Grande. El cambio principal de The Weeknd vino en la estructuración de sus discos, que siempre contaban con tres o cuatro cortes lo suficientemente radio-friendly como para complacer a los oyentes no acostumbrados a escuchar álbumes completos y así poder estirar la promoción del álbum durante al menos un año o año y medio.

El concepto de este EP está claro: Abel narra en primera persona un desamor que aún no ha sido capaz de superar (hola, Selena; ahora vamos contigo) mediante bases electrónicas lentas y marcadas, voces caracterizadas por un eco eclesiástico e incluso algún que otro piano. El efecto sombrío toma presencia en los seis temas que componen el EP, siendo destacable la precisa habilidad de The Weeknd para presentar intros, outros e interludios infalibles para todas las canciones. La producción la firman desde Skrillex hasta Guy-Manuel de Homem-Christo (½ de Daft Punk), además de distintos colaboradores de álbumes anteriores.

La viralización de este EP está asegurada, pues sus letras provocan casi tanto revuelo como aquel “Becky with the good hair” que tomaba presencia en “Lemonade”. La vida del cantante de “Starboy” se convirtió en pública cuando comenzó su relación con Bella Hadid y más tarde con Selena Gomez. Aunque aún no hayan habido declaraciones por parte del cantante (y mucho menos por parte de la modelo y la cantante instagrammer), sus letras auguran una relevancia importante para aquellos fans del panorama pop actual que disfrutan con saber si realmente Sia se encuentra encerrada en el sótano de Beyoncé, quién mordió en aquella fiesta a Beyoncé o quién era aquella chica de buen pelo que mantuvo una relación con el marido de, ermm, Beyoncé. En canciones como “Call Out My Name” (la cual samplea a “Earned It” del propio artista), Abel lamenta haber sufrido debido a su relación con la cantante de “Bad Liar” (“I almost cut a piece of myself for your life“). Lo mismo ocurre con “Try Me“, en el que afirma haber sido un elemento importante para la recuperación sentimental de su chica (“the way I kissed your scars / the way I fixed your heart“) a pesar de que después ella vuelva con su anterior pareja, lo que nos hace pensar que quizás sea demasiado tarde para decir lo siento (perdón por la broma).

También hay tiempo para ponerse seductor, aunque sin la eficacia que caracteriza a Tove Lo. Sus canciones más nasty, “Wasted Times” y “Hurt“, muestran a un cantante que se mueve como pez en el agua en este tipo de producciones, dando como resultado temas bastante remarcables que gustarán a aquellos que han disfrutado de la discografía del cantante. No ocurre lo mismo con “I Was Never“, que se declara la rival más débil de este álbum. Destacar, eso sí, “Privilege“, el último corte de este EP y que está causando cierto revuelo mediático debido a la clara  referencia que hace, nuevamente, a la relación con la maga de Waverly Place. Un tema lento e irresistible donde Abel lamenta la ruptura entre ambos pero reza por el buen estado de ella (“and I don’t wanna hear that you are suffering / you are suffering no more”).

Y es que Abel muestra dos caras en este álbum: por un lado, la egocéntrica y orgullosa mediante fases casposas tales que “I hope you know this dick is still an option“, “this sex will get you high without no other substance” (NdE: dime de qué presumes y te diré de qué careces), “you were equestrian, so ride it like a champion (I’ll beat it)” – como dato curioso, uno de los hobbies de Hadid es montar a caballo -, o “and all the nights you thought about takin’ your life (‘cause of me, baby)“, la cual nos resulta incluso preocupante. Sin embargo, hay temas en los que se muestra profundo y afectuoso como la ya mencionada “I don’t wanna hear that you are suffering” o la referencia directa a la película “Matrix” “and I got two red pills to take the blues away“.

“My Dear Melancholy,” es un álbum que puedes escuchar en bucle durante semanas. Sus melodías son precisas y su producción lo justamente sombría como para complacer al mayor público posible. Su carácter pop y viral no hará más que mejorar el desempeño comercial que pueda tener este EP. Veremos cómo se desenvuelve durante las próximas semanas, pues el primer puesto en Billboard 200 ya lo tiene asegurado.

Nota: 7,3 / 10

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s