Crítica: Nico, 1988 – Especial SEFF 2017

thumbnail_NICO1988-PosterY finalizamos nuestro análisis a algunas de las cintas proyectadas durante la pasada semana en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. La última en pasar por este meticuloso escáner será “Nico, 1988“, un biopic efectivo capaz de brillar en muchísimos momentos gracias a sus número musicales más que justificados. Pero no nos levantemos tan rápido de nuestras butacas: los típicos problemas y defectos propios del género están presentes en la película.

“Nico, 1988” es una coproducción italobelga sobre la vida de Christa Päffgen, popularmente conocida por ser musa de Warhol y cantante de The Velvet Underground. El biopic se centra en los tres últimos años de la artista, que sufre un renacer personal en el momento que se embarca en una carrera en solitario.

La película, estilizada en unos preciosos cuatro tercios (tercera película consecutiva vista en este formato en el festival), es capaz de aprovechar al máximo los distintos elementos cinematográficos que son usados. Su fotografía se mueve en aires ochenteros como pez en el agua, empezando por la relación de aspecto utilizado y finalizando con la paleta de colores que conforman la cinta. Sus interpretaciones prácticamente asombrosas, los planos alejados de tiros lineales y la capacidad de conseguir un carácter narrativo en su dirección hacen de “Nico, 1988” una película disfrutable tanto para los amantes del rock de los 80s como para aquellos que quizás estamos algo más despegados del género. Gran trabajo por parte de Susanna Nicchiarelli.

Pero, si hay un ámbito en el que “Nico” es capaz de brillar con luz propia, es el musical. Un setlist impactante que nos ayuda a adentrarnos en la película cuando el guión flojea. Trine Dyrholm, quien lleva el peso total de la película, es capaz de emocionar a todos los espectadores con una sola mirada, pero emboba cuando abre la boca. La perfecta selección de canciones, de entre las cuales destacamos esa fría “Nature Boy”, nos hacen viajar a través de las escenas y emociones de los personajes que forman la nueva banda de Christa. Canciones posicionadas de manera idónea con el fin de no empalagar ni ser echadas de menos.

Pero, tal y como comentábamos al principio de esta reseña, los errores típicos de este género son cometidos. Si bien es cierto que este biopic narra la vida de la cantante, los personajes secundarios quedan completamente aprovechados por tener a la estrella siempre en un primer plano. Poco vemos sobre su relación con su equipo musical, poco sabemos de su pasado (aunque quizás sea de manera intencionada) y, para rematar, la cinta finaliza con texto blanco sobre un fondo negro. Algún día dejaremos de usar este recurso.

En definitiva, “Nico, 1988” es efectiva como biopic para todos los públicos. Una oda a las viejas estrellas del pop que viven rodeadas de alcohol y heroína que nos hará disfrutar de un viaje en el tiempo de manera más que aceptable.

Nota: 6,75 / 10

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