Entrevista Sofia Coll: «Tenía muchas ganas de dedicarme al 100% a la música»

Hablamos con Sofia Coll sobre sus últimos singles y todo lo que está por llegar,

La semana pasada nos reunimos vía Skype con Sofia Coll, una cantante, actriz y bailarina catalana dispuesta a arrasar de cara al próximo año. Con la enorme simpatía que la caracteriza, Sofia nos habla de su paso por la primera edición de “La Voz Kids”, sus excelentes últimos proyectos musicales, cómo vivió el rodaje del videoclip de “Millonària” de Rosalía o todo lo que está por llegar. 

En 2014 formaste parte de la primera edición de  “La Voz Kids” en Telecinco. ¿Cómo fue la experiencia?

Fue muy gratificante. Aprendí mucho de ella. Me dio muchísima confianza en mí misma también, pues hasta aquel momento solo había hecho conciertos por mi barrio. Todo fue muy imprevisible en realidad. Me lo dijo mi mejor amiga y dije: “venga, vale”.

¿La clásica historia de la acompañante?

Sí, te lo juro. Yo no veía “La Voz” ni nada. Todo fue un poco random en realidad. Pero me vino muy bien y sigo en contacto con alguna gente. Me ha sido muy gratificante. Después de esto pisé muchos escenarios y me dio una confianza en mí misma que, sin “La Voz Kids”, quizás me hubiese sido mucho más difícil construir.

¿Y qué esperabas del formato?

La verdad es que no esperaba absolutamente nada porque no sabía muy bien dónde me estaba metiendo (risas). Todo lo que vino, pues fue muy bien. Fue un poco locura porque fue la primera edición de un programa de niños después de Eurovisión Junior y lo vio mucha gente. Fue súper loco.

La audiencia que tuvo esa edición fue muy alta.

Exacto. Y aunque yo no era de las personas que más proyección tuvo, tampoco quise aprovecharme mucho del momento. Tenía 15 años cuando se emitió y 14 cuando lo grabé. Estaba en 3º de ESO y, evidentemente, tenía que acabar mis estudios y formarme. Es así como me han educado en casa, por lo que no creo que fuese mi momento para meterme a hacer música ni nada. Pero sí es cierto que “La Voz Kids” me sirvió mucho porque me permitió hacer muchísimos conciertos. Me aportó muchísimas tablas.

¿Te plantearía presentarte al formato adulto?

Me lo han preguntado mucho y hasta el momento no me lo había planteado. Pienso que se tiene que ir con un objetivo, pues al final es una plataforma que te da difusión. Ahora mismo tampoco me atrae mucho lo idea, pero nunca digas nunca, que nunca se sabe dónde te vas a ver en un futuro (risas). Pero de momento, no me veo.

¿Cómo fue la relación con Malú, tu coach y “casi” Primera Dama?

Pues, nada. Realmente detrás de las cámaras no les ves.

Melani García, ganadora de la cuarta edición de “La Voz Kids”, ha representado a España en el festival de Eurovisión Junior. ¿Te hubiese gustado formar parte de Eurovisión Junior en su momento?

Me hubiera encantado, claro que sí.

Saltamos a 2018, Operación Triunfo. ¿Por qué decides presentarte? ¿También vas de acompañante?

Pues me presenté, a parte de por mis acompañantes que fueron parte influenciable en mi decisión (risas), porque en ese momento tenía canciones compuestas y tal, pero estaba como más perdida. En realidad fue porque me apeteció. Tampoco había seguido mucho OT 2017, por lo que no tenía muchos juicios de lo que iba a ser ni nada. Sí sabía evidentemente qué era Operación Triunfo y demás, pero no tenía demasiada presión. Siempre he estado muy desconectada del mundo de la televisión. Veo los telediarios y poco más. En “Operación Triunfo” vi una oportunidad para conocerme yo también mejor y para formarme sobre todo. Es una plataforma de difusión que, al final, lo que importa es cómo la uses tú. Este año sí es cierto que no me presentado porque no me apetecía. Ya estoy haciendo mis cosas y no era el momento de encerrarme en una casa.

¿Seguiste la edición? ¿Algún favorito?

Sí, la seguí. Famous me encantaba, la verdad. Y ganó, así que estoy muy contenta (risas).

He leído que estás formada en teatro musical en la Escuela Coco Comin. Ahí empieza tu vínculo con Operación Triunfo, pues ella fue jurado y profesora durante las primeras ediciones de Telecinco.

Sí, es cierto. Además, Muntsa Rius también ha sido mi profesora. Capdevila también está en la Coco, ha sido mi profesor y he tocado con él. Y más gente, en realidad.

Has tenido un OT personalizado.

Un poquito (risas).

Damos un salto a tus dos últimos dos singles. El primero de ellos, “Before I Forget What’s Love”, un tema RnB precioso. Cuéntame un poco sobre él.

Empecé a trabajar hace dos años con un chico que se llama Tony Lenz y es quien me está produciendo todos los temas. No recuerdo muy bien cómo surgió esta canción, pero está inspirada en historias que me cuentan mis amigos, momentos chungos míos… Todo nace a raíz de un sentimiento. Me inspiro siempre en una historia que me han contado o que he visto y en mis propios sentimientos. Tampoco te estoy contando nada del otro mundo (risas). “Before I Forget What’s Love” va de una relación tóxica. Yo por suerte nunca he vivido ninguna relación tóxica, pero sí lo he visto en gente que tengo muy cercana. Me sentí muy inspirada en eso. Además, es una canción aparentemente muy bonita pero que habla de algo complicado.

Un envoltorio muy luminoso pero por dentro es completamente oscura.

Exacto. Además, todo el videoclip va también por ahí.

Yo he notado cierta influencia en esa canción con los primeros temas de Alicia Keys, lo de “Songs In A Minor”.

Pues sí. Jorja Smith también me inspira mucho, al igual que Mahalia. Aún así, intento no fijarme mucho en la gente. Yo escucho música de todo tipo y me encanta ponerme playlist de gente que no conozco, playlists súper raras y cosas que voy encontrando. Si me centro mucho en un artista, al final creo que acabas copiando un poco lo que hace esa persona y es algo que no quiero. Intento a la hora de componer no tener referencias claras para que no “ensucien” lo que hago. Quizás hasta me perjudica más a la larga. ¡Esperemos que no! (risas).

A finales de agosto lanzaste “Dance It Up”, también un corte que se mueve entre el RnB, el urbano…

Sí, es un pop un poco raro. No sé bien cómo categorizarlo (risas).

Yo he sido incapaz de categorizarlo. Le he dado muchas escuchas a la canción y no he sido capaz. Decía “ahora es pop, ahora es urbano, ahora es RnB…”

¡Eso es muy guay! (ejecuta un fabuloso movimiento de pelo). Eso es quizás un poco lo que voy buscando también. Hacer música que no se sepa muy bien cómo catalogar. A lo mejor eso significa que por ahí se está encontrando algo interesante.

¿Y cómo surgió “Dance It Up”?

Pues Tony me envió un beat, que incluía la trompeta y tal. Yo estoy muy relacionada con el mundo del baile. Estoy con las escénicas en realidad de toda la vida. Es como una obsesión para mí. Siempre. Siempre. Forever and ever (risas). Ahora estoy en una compañía de hip hop que se llama Scream Drops y ellos me inspiran mucho porque son unos bailarines de puta madre, una gente maravillosa y tienen un arte en el cuerpo que no les cabe. “Dance It Up” es eso: la celebración de la vida y que, aunque vengan malos momentos, pues tienes que “push through”, ¿sabes? Báilalo, cántalo… Y luego ya lo verás desde otro punto de vista, desde otra perspectiva. Tienes que sedimentar. Reposar un poco y luego ya lo juzgarás de otra forma.

A mí me ha encantado todo el concepto del vídeo. Las coreografías, escenarios… Están todos los elementos muy bien utilizados. Yo estoy harto del croma, el set fijo y el cantante con la guitarra. En tu caso, sin haber una gran discográfica detrás, mola el hecho de que esté todo tan currado. ¿Cómo fue el rodaje del vídeo?

No hay nada detrás. Soy yo (NdE: habla de la discográfica). El rodaje fue un poco estresante (risas). Lo rodamos en agosto en dos pueblos abandonados de Tarragona. Fue estresante por el hecho de que teníamos que rodar siempre con luz natural. Empezábamos a rodar a las 5 o 6 de la mañana y luego por la noche otra vez. Era estresante porque éramos muchas personas, hacía mucho calor, después mucho frío… Mucho contraste de todo. Pero al final todo súper bien. Estuvimos todos en una casa haciendo piña. Estoy muy contenta por trabajar con gente que son mis amigos, y que es gente en la que confío y admiro. Creo que eso al final se ve reflejado. Tenemos amor por todo lo que hacemos. Yo admiro lo que hacen, al igual que ellos admiran lo que yo hago. Es un amor recíproco que se agradece millones.

¿Y cuándo se publicará tu nuevo single, “The Way You Make Me Feel”?

No sé fechas todavía. No quiero decir finales o principios, pero por ahí andará. Cumplo años el día 1 de enero, por lo que estaría guay como regalo de cumpleaños.

¿Está el vídeo grabado?

Ahora en diciembre, por eso no sé fecha exacta. Depende del vídeo realmente.

¿Buscas el formato álbum de cara al futuro?

Sí, me gustaría sacar álbum en primavera. No tenemos fecha tampoco, pero estoy trabajando en ello. La canciones que se incluirán en el álbum ya las tengo, tan solo queda acabar de organizar, reordenar… Y sí, mi idea es sacar álbum. Tengo muchas ganas de sacar cosas, que al final siempre se quedan y al final rayas las canciones. Si las compones, al menos que las saques (risas).

¿Tienes canciones como para lanzar directamente un LP o probarás primero con un EP?

Tengo canciones como para sacar álbum. Podría sacar 12 canciones, pero no creo que lo haga. Intuyo que serán unas 8 o así. Pero aún no está cerrado, me tengo que poner a ello estos días. El concierto sí es cierto que lo tengo más cerrado, está definido. Aún así,  aunque me gusten las canciones, tengo que ver si musical y conceptualmente funcionan. 

Además de cantante, eres bailarina y actriz. Este año te hemos visto como bailarina en el videoclip de “Millonària”. Necesito saber cómo fue ese rodaje.

Pues un poco casualidad. Estoy en una agencia de actores, y esas cosas van por agencia. Me llamaron y ya está (risas). No tiene mucho misterio.

¿Fue divertido?

La verdad es que sí. Rodamos como si fuera un programa en directo. Estuvimos ensayando en plató. Después vino Rosalía una vez, grabamos y ya está (risas). Supongo que buscaban su espontaneidad como si fuera un programa y ella la invitada. 

Además, estrenas nueva serie en RTVE, “Bany Compartit”. ¿Qué va a encontrar el espectador?

En “Bany Compartit” somos cuatro chicas que compartimos baño y compartimos casa aquí en Barcelona. (NdE: aquí descubro que bany compartit significa baño compartido en catalán). La gracia es que todo pasa en un baño, el único sitio donde llega la cobertura y la señal WiFi. “Bany Compartit” es una sitcom con situaciones de cotidianidad con cuatro personajes muy diferentes. Mi personaje Alicia es una influencer de 20 años, aunque es un poco más infantil de lo que debería, y ella vive en su propia fantasía. Un mundo de colores donde todo es divino, no siendo consciente de cómo funciona el mundo realmente. Ella es muy espontánea y hace lo que le apetece y cuando le apetece, y luego le cuesta un poco más responsabilizarse de sus acciones y de todo lo que conlleva. Todo esto contrasta mucho con Rosa, que es su amiga de toda la vida, una persona súper mental, mientras que Alicia se mueve más por lo que le dicta el corazón. Rosa necesita tenerlo súper controlado. Ella es súper metódica, estudia ADE, súper limpia, ordenada… Después por otro lado está Manu, que es una chica francesa que no se sabe muy bien de dónde viene. Manu es una loca de la vida, además de ser la mayor de la casa, pues tiene 25 años. Ha vivido mucho y nos manipula un poquito. Como una hermana mayor. No lo hace por maldad, sino porque se lo pasa bien y ya está. Y por último está Greta, que es una chica recién llegada de Lleida y que está un poco perdida en la inmensidad de la ciudad y yo la uso un poco también para mis vídeos… “Bany Compartit” es sobre todo comicidad.

Buena presentación de la serie. Ahora, ¿podrías hacer un balance de cómo ha sido este 2019? Desde luego ha sido bastante movidito.

La verdad es que sí. Estoy súper contenta con 2019. Acabé el grado superior de producción de audiovisuales y espectáculos. A partir de aquí estaba a saco componiendo, cerrando las cosas… Por ejemplo “Before I Forget What’s Love” la había compuesto un año y medio antes de su lanzamiento. Al no haber dinero, las cosas van lentas. Saqué single, me cogieron para la serie, estuve haciendo un montón de bolos, saqué “Lost Myself”, saqué “Prisionera”… Estuve trabajando un montón este verano también. No me ha dado nada el sol. Si ya soy blanca imagínate sin que me toque el sol… Estoy muy pálida este año (risas). Me tengo que comprar fake tanning, porque si no voy a dar miedo (risas). Saqué “Dance It Up” y ahora estoy 100% enfocada en la música, que ya tenía muchas ganas de poder ir a eventos y mil cosas más que, al final, si estas muy marcada por una rutina escolarmente, no puedes hacer; hay unas prioridades que tienes que cumplir. Sí es cierto que sigo dando cursos aquí y allá, dando clases a personas porque hay que sacar dinero de algún lado. Súper agradecida de este 2019. Y lo guay es que cada vez vienen cosas mejores.

Por último, como hacemos con todos nuestros entrevistados, The Rubiew necesita una recomendación de una película, un álbum y una canción.

Oh, mama! Soy súper indecisa. Soy la peor persona a la que podrías haber preguntado esto (risas). ¿Te puedo recomendar una serie mejor?

Venga, te lo compro.

Shameless”, la americana. Está en Prime Video. Como álbum, “LEMONADE” de Beyoncé. Y una canción, como últimamente estoy escuchando mucho a Angèle, voy a decir “Tout Oublier”. Como película, «Anastasia«.

 

Entrevista Paco Cabezas: «En España hay una ilusión muy grande por el cine»

Hablamos sobre «Adiós», Anna Kendrick, Natalia de Molina, Sam Rockwell y Ryan Gosling con el director.

Sábado, 14:00. Nos encontramos con Paco Cabezas en el restaurante Abades tras la lectura del palmarés del Festival de Cine Europeo de Sevilla. “Adiós”, su vuelta al cine español, se proyectaba a las 9:00 en una de las salas de Nervión con una grata sorpresa: el director no podía conciliar el sueño y había escapado de su hotel para ver que todo estaba en orden y, de paso, introducir la película a los acreditados que nos encontrábamos en Cinesur, además de deleitarnos con una peculiar anécdota relacionada con el Guadalpark.

Mientras pseudo-almorzaba una tapa de salmorejo -parece que echa de menos la gastronomía española-, Paco se sienta con nosotros y nos habla de “Adiós”, de la experiencia que ha supuesto para él grabar en Las Tres Mil Viviendas, de Anna Kendrick, de Nicolas Cage o de sus proyectos futuros. 

¿Qué va a encontrar el espectador cuando acuda a ver “Adiós?

Yo creo que va a encontrar una película que no le va a decepcionar. Una de las cosas que le pasa al cine español es que a veces no da lo que promete. A otro cine español de hace años. Vas a una película de terror y no te da miedo. Vas a una película de acción y no tiene suficiente acción. Te aburre. “Adiós” es una película que da acción, que te da corazón, que te da emoción… Yo creo que eso, al final, es lo que busca uno cuando va al cine. Sobre todo, lo que me gustaría decirle al público es que no se asuste demasiado ni piense que va a ser una película muy triste, ya que creo que esta película es una viaje de la oscuridad hacia la luz. Como la canción de Rosalía, que es un viaje hacia la luz. Es una película sobre aprender a decir adiós, aprender a aceptar el dolor y cerrar una puerta para abrir otras puertas. Me parece una reflexión bonita sobre la pérdida.

Tras ocho años dirigiendo de manera íntegra en inglés, ¿cuál ha sido la mayor dificultad a la hora de volver a dirigir en español?

Que no se me entendía (risas). Es broma. Es muy gracioso porque mi obsesión era que el acento andaluz estuviera en la película de manera radical. Me ha parecido gracioso porque, viendo a lo mejor otras películas andaluzas, que han tenido personajes que hablaban totalmente en castellano, yo decía “pero no tiene sentido”.

Menos en un espacio como las Tres Mil Viviendas, ¿no?

Claro. En las Tres Mil Viviendas, si Mario Casas hubiera salido un acento gallego, uno piensa “¿pero este hombre de dónde dale?”. Era una obsesión que todo este acento estuviera ahí marcado. Luego hemos hecho un trabajo de sonido muy trabajado. Para que no nos pasara como en la primera temporada de La Peste -aunque ahora en la segunda parece que las cosas están mejor-, hemos puesto la película a gente de Barcelona, a gente de Galicia, a gente de Madrid… Hemos trabajado cada diálogo para que se entendiera.

Eso es lo que le ocurrió a “Roma” el pasado año. Hubo mucha crítica por el tema de los subtítulos y demás ya que la gente no la entendía.

Bueno, yo creo que para esto no hace falta subtítulos.

¿Cuáles son las diferencias más notables entre rodar en España y en Estados Unidos?

Hablar en inglés (risas). Si te soy sincero, hay lugares muy diferentes. He rodado en Toronto, Budapest, Los Ángeles, Alabama… En todos ellos se repiten las figuras: la persona que hace el arte, la personas que se ocupa de las localizaciones… Te acabas haciendo amigo muy rápido de todos ellos. Es casi como un “Gran Hermano” y se crean lazos muy bonitos. Pero en España hay una ilusión muy grande por el cine y eso se nota mucho. Los americanos están cansados de rodar y cansados de pedir permiso. Aquí llegas y la gente está deseando que se haga cine y lo acoge de una manera muy bonita. Eso marca muchísimo la diferencia.

¿Es más fácil dirigir a Natalia de Molina o a Anna Kendrick? Yo soy muy fan de “Mr. Right”, es una película que rescato muchísimo.

Muchas gracias. A mí me gusta mucho también. Natalia de Molina y Anna Kendrick son actrices muy diferentes. Natalia de Molina es una actriz muy racial, muy de raíz, muy de entrañas. Ella no es para nada racional. Ella es muy inteligente, pero cuando interpreta no es racional sino que se mueve por instinto. Es como un animal. Como director tienes que ir guiándola en todo lo posible dentro de esa irracionalidad. Ella dice “no sé cómo lo he hecho, ¿crees que está bien?” y yo le sigo “estás maravillosa, ha sido increíble”. Anna Kendrick es lo contrario. Anna Kendrick es como Victoria Abril: es un súper ordenador. Es una de las actrices más racionales que conozco. Controla cada músculo de su cuerpo y de su cara. Ella sabe exactamente lo que está dando y cómo puede mejorarlo en cada toma. Era todo lo contrario de Sam Rockwell, por lo que fue un trabajo muy interesante para mí (risas).

Hoy, antes de la proyección de la película, has dicho que “Adiós” no podría haberse grabado en un espacio que no fuese Las Tres Mil Viviendas. ¿Cómo ha sido el rodaje allí?

Maravilloso. Íbamos con respeto. Entramos con mucho respeto y con amor, explicando a la gente de las Tres Mil Viviendas que queríamos una película de barrio. Una película con personajes de barrio. Nos hemos encontrado con gente que nos ha acogido. Hay una secuencia en la que aparece la policía deteniendo a Mario frente al edificio de Camarón y estaba allí todas las Tres Mil Viviendas desde los balcones, en torno a unas cinco mil personas mirando. Decíamos: “bueno, al fin y al cabo están deteniendo a alguien, podría estar todo el barrio mirando”. Cuando terminamos de rodar la secuencia y dije “corten”, hubo un silencio y de repente todo el barrio se puso a aplaudir al unísono, vino el patriarca a abrazarnos, familias a abrazarnos… Ha sido uno de los momentos más bonitos de toda mi vida, el pensar que el cine une a la gente y que algo tan pequeñito como una película puede abrir una puerta a un barrio y que, a partir de ahora, vengan millones de películas que se rueden en las Tres Mil Viviendas.

Ahora llegan unas preguntas más absurdas. Si Nicolas Cage hubiese aparecido en “Adiós”, ¿cuál hubiese sido su personaje?

Yo creo que hubiese sido el policía corrupto (me río). Tiene ese pelazo. Nicolas Cage es uno de los actores más intensos que conozco. Probablemente hubiese sido un buen Juan (Mario Casas). Hubiera sido un buen protagonista.

Yo lo veo como padre de Juan.

Quizás, probablemente. Nicolas Cage es un tío con el que volveré a trabajar probablemente cuando encuentre la película apropiada. Nicolas Cage es un propio género. Él se interpreta dentro de su propio género. Ha creado el “cageismo”, entonces cuando encuentre una película de Nicolas Cage, volveré a hacer una película con él.

Aunque he leído que no guardas muy bien recuerdo de la película que grabaste con él (“Tokarev”).

No por él sino por las circunstancias.

¿Y cuál es tu película favorita de tu filmografía?

Probablemente “Adiós” y “Mr. Right”. A esta última le guardo muchísimo cariño, pues son películas totalmente diferentes y difinen mi carrera en algún sentido, pues intento no encasillarme en ningún momento. Nadie diría que el mismo director de “Adiós” grabó “Mr. Right”.

He visto que tu próximo proyecto, “A Cat In A Box”, vuelve a ser estadounidense.

Bueno, eso es un guion que estoy intentando hacer con Sam Rockwell. No sabemos si saldrá adelante. Es muy rollo “The Wire”. Es una película de robos. Ahora mismo estoy rodando “Penny Dreadful: City of Angels”, el spin-off de “Penny Dreadful” que ocurre en los años 30 en Los Ángeles. Acabo de rodar los dos primeros episodios con John Logan, el creador, y ahora grabo los dos últimos en enero y febrero. Me lo estoy pasando como un enano.

Para finalizar, como en The Rubiew hablamos tanto de cine como de música, siempre acabamos las entrevistas pidiendo que nos recomienden una película, un álbum y una canción. 

Okay. El Hoyo” es una película que me ha gustado mucho. Probablemente la mejor película de este año junto con la mía (risas). Hay un álbum de un grupo que se llama Dead Man’s Bones, que es Ryan Gosling, el actor, que hizo un grupo de música con un hermano suyo. Sólo sacaron ese álbum.

Eso no lo sabía yo.

Pues tienes que escucharlo porque es maravilloso. Es un álbum de Halloween y es solamente él cantando con un coro de niños. Las canciones hablan de zombies y de hombres lobos. Me encantan. Es un rollo muy Arcade Fire. Y como canción, “Después” de Los Delincuentes. A mí Los Delinqüentes me gusta mucho, me encanta Kiko Veneno. Esa canción además habla de volver al sur, de volver a la esencia… Conecta mucho con donde me encuentro yo ahora miso, que es volver a comer jamón.