Crítica: Flicker – Niall Horan

nintchdbpict0003595998092Tras los respectivos álbumes de dos de sus compañeros de banda, es el turno de Niall Horan de dar luz verde a su primer largo. “Flicker” es un disco cargado de baladas y medios tempos que coquetea con el country como si él fuese Miley Cyrus, Kesha o Lady Gaga de turno. Por suerte, este LP trae más de una sorpresa en sus treinta y seis minutos de duración. ¿Conseguirá una carrera a largo plazo o, como sus compañeros, caerá en el olvido como “Mind of Mine” y “Harry Styles”? RIP por los álbumes que nunca fueron escuchados más de dos veces.

Niall Horan se presentaba como uno de los miembros más inestables de la banda británica en cuanto a personalidad. Con los perfiles de chulo-revienta-coños, la moderna, el malote y el invisible cubiertos, Niall decidía jugar su rol de chico amable y accesible. Su disco, que parece cerrar una etapa de pubertad en su vida, está repleto de baladas casi acústicas y medios tempos que dejan muy buen sabor de boca. Este “Flicker” podría definirse como el resultado de haber estado escuchando en bucle los últimos proyectos musicales de dos bestias británicas tales que Adele o Ed Sheeran. La estabilidad de su setlist, el control vocal y que las guitarras y las voces suenen prácticamente a la misma altura suponen una de las mayores bazas de este primer largo del cuarto miembro más relevante de la banda.

“Flicker” viene respaldado del éxito de singles como “This Town” o “Slow Hands“, ambos top 20 en la lista de canciones estadounidense. Sin embargo, el primer tema era demasiado serio para un target de chicas de entre 15 a 25 años, al igual que quedaba lejos de la brillantez que podían presentar los temas de sus compañeros. “Sign Of The Times” de Harry Styles era capaz de convencer a un público más adulto gracias al aura casi-Bowie que creaba. “Pillowtalk” era un hit desde primera escucha que resultaba hot as fuck y que se reprodujo en los servicios streaming una y otra vez durante el primer trimestre de 2016. ¿Pero alguien recuerda el segundo single de ambos artistas? Ni siquiera ellos. Aquí es donde Horan da la vuelta a la tortilla. “Slow Hands”, que mostraba a un artista más alternativo mediante el uso de sintetizadores, conseguía disparar a Niall hasta la séptima posición de la lista británica manteniendo la expectación por este álbum a analizar.

Este primer largo está compuesto por diez canciones en su edición sencilla que se mueven entre el pseudo-acústico y se basa en el esquema de guitarra más voz en su totalidad. Niall Horan nos presenta un disco propio de cantautor, donde la voz no destaca por encima de las melodías o las letras. Y aquí es donde reside uno de los grandes aciertos de este “Flicker”: Horan conoce sus limitaciones vocales y decide no forzar su voz sonando desesperado. Por ende, las canciones están compuestas y producidas de tal manera que se crea una armonía preciosa entre guitarras, pianos y voz.

El disco tiene dos tipos de temas: las baladas a guitarra y las canciones más alegres menos tristes. El último grupo se compone de temas como “On The Loose“, canción encargada de abrir este álbum, que resultan adictivas. Su estribillo parece estar encauzado a comenzar un road trip grabado a muy baja saturación. “Seeing Blind“, única colaboración del álbum, muestra un rayo de luz tras la oscuridad aportada por el primer single “This Town”. “Since We’re Alone” refleja a un cantante que se encuentra comprendido en una etapa entre Shawn Mendez y Ed Sheeran: menos adolescente que el primero pero sin alcanzar la madurez del cantante de ÷. Este grupo tiene una última integrante, encargada de cerrar este álbum: “You And Me“, que no consigue aportar tanta luz como otros temas, pero suena complaciente y acorde al concepto de “Flicker”.

Pero, el concepto de este álbum amoroso proporcionado por Niall Horan se apoya de manera directa en el otro grupo de temas, compuesto por “This Town”, la preciosa “Too Much Too Ask“, uno de los mejores temas de álbum que, como gran parte de la línea de este álbum, tontea con el género más de moda de la temporada: el country. Si nos dices que los fallecidos miembros de Lady Antebellum se encuentran tras este tema, nos lo creeríamos. Es cuando suena “Paper Houses“, la “Lego’s House” de la casa (sic.), cuando apreciamos uno de los fallos de este disco: su falta de novedad a medida que avanzan los temas. “Flicker”, que suena al Coldplay más lento y comercial, no ayuda a salir del paso y muestra un claro reciclaje de melodías y acordes. “Fire Away”, que parece haber sido grabado en directo, sí consigue mostrar algo más de sentido en la elaboración de este álbum. La canción podría haber salido de la escena más luminosa de la cinta “Once”: íntima y acogedora a partes iguales.

“Flicker”, por suerte, se muestra conciso y coherente durante toda su reproducción, algo que no consiguieron el resto de integrantes de la banda más famosa de los últimos años. Su sonido más calmado quizás lo aleje de aquellos fans que berreaban “Best Song Ever” hace unos años, pero sí será capaz de convencer a un público que no tiene conocimiento de las boybands más allá de Backstreet Boys. En definitiva, “Flicker” es maduro pero no viejo, como sí lo era el primer largo de la última musa de Nolan. Te damos el visto bueno, Niall.

Nota: 6,75 / 10

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