Crítica: madre!

madreDarren Aronofsky sigue en plena forma. Tras haber conquistado tanto a público como a prensa profesional con la oscarizada “Cisne Negro” y sufrir un leve traspiés con la mediocre “Noé”, el director estadounidense vuelve a poner todas las cartas sobre la mesa con “madre!“, un ¿thriller? pseudo-psicológico de apariencia casi tan oscura como su guión. Nunca a nadie se le ha dado mejor crear el caos en una sala de cine y, si ya en 2010 temblamos con la historia protagonizada por Natalie Portman, este año arañaremos nuestras butacas de cine hasta destrozarnos las uñas.

madre!” (o “mother!” en su versión original) narra la vida de una mujer que se somete a la reforma total de una casa completamente abandonada perteneciente a su marido, un escritor de éxito que sufre por no encontrar ideas para su nuevo proyecto literario. Este espacio de paz y armonía será destrozado tras la visita de una pareja poco ordinaria. Y aquí es donde comienza el caos que hace a “madre!” toda una obra maestra cinematográfica. No hay ni un solo detalle sin pulir: iluminación, fotografía e incluso transiciones de planos. Darren Aronofsky demuestra una vez más ser uno de los mejores directores del panorama cinematográfico hollywoodiense ofreciendo un viaje al espectador del que será imposible salir de manera indiferente. Y es que, el primer gran acierto del largometraje es quedar grabado en la retina de aquel que asiste a su proyección. Al igual que el cine de Winding Refn o Thomas Anderson, o lo amas o lo odias.

Todos los detalles han sido acicalados de la manera más extrema posible, empezando por las interpretaciones. Jennifer Lawrence es la encargada de llevar el peso total de “mother!”. La joven actriz se muestra totalmente entregada al papel y, por suerte, da la talla. Pero, lo mejor de todo, es el cambio de registro que implica este papel en su ¿corta? carrera cinematográfica. Su personaje en cintas como “El lado bueno de las cosas” queda en una dulce chica si la comparamos con esta mujer coraje que explota a mitad de la película. Jennifer Lawrence es bien acompañada por un espeluznante Javier Bardem, que se muestra igual de cómodo que en producciones nacionales. De entre todo el reparto repleto de grandes nombres, es el único capaz de ensombrecer a JLaw en alguna de las escenas. Para finalizar, un excelente dueto formado por Ed Harris y Michelle Pferiffer toman lugar en la cinta de Aronofsky. Este cuarteto de actores supone un caramelo cinematográfico tanto para el público más cinéfilo como para el comercial, debido a la recopilación de grandes estrellas de las últimas tres décadas.

El despliegue de elementos cinematográficos usados es simplemente fascinante. Darren arriesga y evita, cuando la ocasión lo requiere, los cortes de plano cuando el espectador no necesita interpretar una nueva imagen, creando preciosas transiciones mediante sobreimpresiones (véase la reforma que ocurre de manera natural de la casa tras el incendio con el cual comienza la película). Su iluminación astuta, mostrando las sombras de los personajes que aún desconocemos emocionalmente, la oscura paleta de colores utilizadas, en la que predominan un rojo sangriento y un negro casi puro y hasta los movimientos de cámara naturalistas que han sido tratados hasta el último momento, evitando desastres como, por ejemplo, la primera entrega de la saga de “Los Juegos del Hambre”. Darren se ha adentrado en una pomposidad puramente gótica, donde lo tétrico predomina por encima de todo. El espacio que rodea la casa netamente cuadrado, el hogar ubicado milimétricamente en el centro de este… no existe ningún cabo suelto en este aparente caos que Aronofsky traerá el próximo viernes a las salas de cine del país.

Su guión: un desastre encandilador. Su presentación de personajes más que acertada, su desarrollo y la transformación de estos personajes de carácter redondo están detallados de manera sublime en el libreto, también escrito por el director de la película. “madre!” consigue ser un thriller psicológico, una batalla personal y hasta una cinta bélica, apenas rebosando los ciento veinte minutos de metraje. Los temas a tratar, muy paralelos a su mayor obra hasta día de hoy, “Cisne Negro”. Aronofsky vuelve a meterse en camisa de once varas tratando la perfección, muy simbolizada en la grabación de la cinta, las relaciones amorosas, la muerte y hasta los abusos sexuales. Lo que en el año 2010 veíamos a través de la mirada de Natalie Portman gracias a un necesario point of view, se transforma ahora en la represantación de las frustraciones de Javier Bardem mediante la mirada de Jennifer Lawrence. Aronofsky ha conseguido incomodar al espectador, sellándolo en su butaca como hacía años que no se experimentaba.

Nunca antes un caos ha sido tan perfeccionista, disfrutable y cautivador. Que empiecen a llover las estatuillas, por favor.

Nota: 8,75 / 10

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3 Replies to “Crítica: madre!”

  1. Me encantan tus rubiews, tienes un fan en Sudamérica, te esperamos por acá.

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