Crítica: El Gran Desmadre (Malas Madres 2)

4393317.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxLas malas madres están de moda. Mila Kunis, Kristen Bell y Kathryn Hahn fueron capaces de convertir la primera película de la ¿saga? en todo un éxito en taquilla (y un soplo de aire fresco en un género que no vivía sus mejores momentos). Por ello, tan solo año y medio más tarde tenemos en cartelera la segunda entrega de una de las cintas más gamberras desde “Resacón” o “La Boda De Mi Mejor Amiga” (si no habéis visto esta última, no sé a qué estáis esperando). La pregunta está clara: ¿consigue igualar a su antecesora o su rápido proceso de producción le acaba pasando factura? Pues ni una cosa ni la otra.

“El Gran Desmadre (Malas Madres 2)”, titulada originalmente como “A Bad Moms Christmas” sigue siendo un entretenimiento más que efectivo. La película parte de la premisa de la llegada de las tres abuelas en plena navidad y, de nuevo, al trío de madres rebeldes rompiendo el planning establecido por la sociedad para una madre americana. Todo esto da a lugar a una infinidad de escenas hilarantes que, en ocasiones, pecan de parecer sketches debido a la poca función narrativa cumplida a lo largo de la cinta. Eso sí, no olvidemos qué hemos ido a ver a la sala de cine. Don’t ask for pears to the elm.

Susan Sarandon, que siempre es bienvenida, Cheryl Hines y Christine Baranski serán las encargadas de hacer que esta comedia no acabe convirtiéndose en un triste déjà vu como ocurría, por ejemplo, con la segunda entrega de “Resacón”, en la que simplemente cambiaron el nombre del destino en el guión y comenzaron con la grabación. Por suerte, hay los suficientes cambios para alejarnos de la historia original y la brocha con la que se ha escrito sigue siendo la misma. “Malas Madres 2” sigue siendo ordinaria, explícita y rebelde, acercándose más al guilty pleasure que a la vergüenza ajena. Los chistes sobre penes, el consumo de droga o la insatisfacción sexual siguen estando presentes, aunque sea mediante un calzador. Y ese es quizás el mayor problema de esta película: funciona mejor viéndose escena por escena en YouTube que como metraje.

A pesar de todo eso, su humor de caca-culo-pedo-pis sigue teniendo marcas de humor negro (trastornos psicológicos muy marcados en las tres abuelas, especialmente en el personaje de Cheryl Hines, que se pasea por la casa de su hija con un pijama con la cara de Kristen Bell de manera repetida) que siguen siendo efectivas en el espectador. Sus interpretaciones más que correctas (siendo su cast, a priori, fascinante), su pequeño tufillo a navidad que, sinceramente, apreciamos en una época como esta, y el clásico giro dramático en el que todo se desmorona pero, en plena Nochebuena, se soluciona sin apenas esfuerzo, son elementos extra-típicos que agradecemos por primera vez en años. Sabemos qué estamos viendo y, sorprendentemente, vuelve a ser efectivo.

Este gran desmadre puede ser rancio en muchísimas ocasiones, pero es inevitable derrochar alguna lágrima de humor durante su proyección. Ni es Wes Anderson ni es Woody Allen: “Malas Madres 2” es cine pre-fabricado en el que, por suerte, brilla el buen entretenimiento que ofrece, a pesar de no estar a la altura de su antecesora.

Nota: 5,75 / 10

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s